Andrés Rojo (HA_HA Estudio): “Debería controlarse y medirse mejor el impacto de la gestión de residuos”
Esta semana conversamos con Andrés Rojo López, arquitecto murciano formado en el Politécnico de Valencia y fundador de HA_HA Estudio (2021), un despacho centrado en arquitectura y urbanismo sostenibles para administración y cliente privado.
Su trabajo se basa en la transparencia y en un proceso por fases (anteproyecto, básico y ejecución) para ordenar decisiones, plazos y presupuesto. También define sus “mínimos” irrenunciables: es innegociable recortar en lo esencial, como la envolvente térmica en edificación o el ajardinamiento y la sostenibilidad en el espacio público.
Hablamos además de estrategias pasivas para el clima de Murcia (sombra, agua, orientación, aislamiento y ventilación cruzada), de su apuesta por materiales como madera y corcho, y de la necesidad de métricas más claras para medir CO₂ y residuos y avanzar hacia una sostenibilidad realmente operativa.

- ¿Cómo y cuándo nace HA_HA?
Soy Andrés Rojo López, arquitecto murciano formado en el Politécnico de Valencia. Al terminar la carrera empecé a cuestionarme el urbanismo de muchas ciudades: crecimientos descontrolados, poco humanos y sostenibles, tanto en lo arquitectónico como en su organización. De esas inquietudes nace, en 2021, HA_HA Estudio, centrado en arquitectura y urbanismo sostenibles. Antes de arrancar el estudio, hubo etapas de colaboración profesional que ayudaron a encaminar este proyecto.
- Defendéis la transparencia con el cliente. ¿Cómo estructuráis el proceso de trabajo para que decisiones, plazos y presupuesto estén claros desde el inicio y cómo gestionáis los cambios para no perder el control ni la calidad del diseño?
Trabajamos tanto con administraciones como con clientes particulares, y en ambos casos la transparencia es el hilo conductor. Empieza por algo básico: los honorarios, que deben quedar bien explicados y aceptados por ambas partes.
A nivel de método, seguimos las fases habituales: anteproyecto, proyecto básico y proyecto de ejecución.
En el anteproyecto investigamos el programa, buscamos referencias y marcamos un enfoque (morfología, materialidad, funcionalidad). Con esa base hacemos croquis, correcciones y cerramos plantas y alzados. En proyectos con administración, solemos presentar la propuesta también a un pequeño grupo representativo elegido por el ayuntamiento.
En el proyecto básico confirmamos el cumplimiento del CTE y ajustamos si es necesario. Con particulares se tramita en el ayuntamiento (previo visado) y, en obra pública, se coordina con técnicos y equipo de gobierno, intentando estimar partidas relevantes para no salirnos del presupuesto.
En el proyecto de ejecución entramos al detalle (estructura, justificaciones, mediciones y presupuesto). Es la fase más delicada porque es donde se confirma con más precisión si se encaja en el presupuesto.
Si el presupuesto se supera:
- Con administración, si es poco, se intenta justificar el aumento para que el concurso sea atractivo; si no, se ajustan acabados o detalles sin tocar lo esencial. Para nosotros es innegociable recortar en la envolvente térmica en edificación, o en ajardinamiento y sostenibilidad en espacio público (por ejemplo, materiales reciclados).
- Con particulares, proponemos optimizar costes en la elección de la constructora, siempre sin bajar prestaciones de la envolvente térmica.
Y, en general, es difícil cerrar un precio final desde el anteproyecto (en urbanismo, casi imposible), porque el mercado es inestable y los materiales cambian de precio con frecuencia. Por eso intentamos acompañar al cliente con realismo durante todo el proceso.
- Definís el proyecto como un proceso que gira en torno a la colaboración. ¿Cómo construís y coordináis equipos multidisciplinares sin perder coherencia y autoría del concepto?
Las colaboraciones suelen surgir por necesidad: afrontar proyectos de mayor envergadura y cumplir plazos. Actualmente, nuestras colaboradoras más cercanas son las arquitectas Fanny Iris González Silva y, desde hace unos meses, Jénnifer Ávalos Guerrero.
Esta forma de trabajar empezó al colegiarnos: por falta de experiencia necesitábamos unir fuerzas con equipos con más recorrido y una visión similar. En esa etapa colaboramos con Ecoproyecta (Murcia), especializado en arquitectura y urbanismo sostenibles.
Para que funcione, cuidamos dos aspectos:
- Transparencia en honorarios y responsabilidades: quien entra desde anteproyecto se considera coautor/a y asume responsabilidades, por lo que debe compartir nuestros principios de arquitectura mediterránea, sostenible y ecológica.
- Especialistas que se incorporan según el proyecto lo pide: por ejemplo, estructura (la arquitecta Marta Serrano Martínez) y equipos de ingeniería para instalaciones.
Cuando alguien se suma en fases avanzadas, hacemos una reunión de arranque para explicar el proyecto y el proceso; a partir de ahí el equipo aporta necesidades que a veces implican reajustes. También acordamos normas de coordinación: archivos, comunicación por email, etc.
- Trabajáis en Murcia, con un clima muy exigente. ¿Qué estrategias pasivas consideráis obligatorias en vivienda y espacio público?
En ambos casos hay dos estrategias clave: sombra (especialmente con arbolado funcional, no solo ornamental) y el agua como elemento que ayuda a aliviar las altas temperaturas.
En vivienda, además, aplicamos: buena orientación y protección solar (mallorquinas, voladizos, porches), hermeticidad (sellado de ventanas y pasos de instalaciones), inercia térmica con cerramientos pesados equilibrados (termoarcilla), aislamiento continuo reduciendo puentes térmicos (lana de roca reciclada, y cuando se puede corcho natural o fibras textiles recicladas) y ventilación cruzada, favorecida por patios interiores integrados y apoyo de ventiladores para reducir el uso de refrigeración.
- Habláis de avanzar hacia proyectos “CO₂ nulo”. ¿Qué significa para vosotros en la práctica y con qué criterios o métricas lo evaluáis en un proyecto?
Nos hemos formado en este concepto con cursos (por ejemplo, en Ecómetro), pero todavía no hemos tenido ocasión de implementarlo por completo. Aun así, en proyectos pequeños intentamos aplicarlo de forma intuitiva con la herramienta que usamos para desarrollar el proyecto, que permite obtener análisis de ciclo de vida de materiales, aunque sabemos que requiere más tiempo y concreción.
A corto plazo buscamos reducir el uso del hormigón (y si se usa, que sea bajo en carbono, como ya hicimos en una obra pública) y avanzar hacia más madera, aunque necesitamos seguir formándonos. También creemos que este nivel de exigencia debería reflejarse en honorarios acordes, porque implica trabajo extra y responsabilidad, y ahora además hay que incorporar con cuidado el impacto de la IA.
- Comentáis que queréis contribuir a 8 ODS (3, 5, 6, 7, 9, 11, 13, 17). ¿Cómo convertís los ODS en criterios operativos de proyecto y seguimiento y cuál es el ODS que más os cuesta aterrizar?
Últimamente hemos trabajado menos con administraciones y algunos ODS se aplican menos, aunque en promociones privadas con espacios exteriores relevantes intentamos trasladar criterios de espacio público.
En la práctica:
- ODS 3 (Salud y bienestar): movilidad sostenible (bici), más espacio peatonal, renaturalización y menos coche, con menos ruido y contaminación; se trabaja a través de Planes de Movilidad.
- ODS 5 (Igualdad de género): urbanismo y arquitectura inclusivos.
- ODS 6 (Agua limpia y saneamiento): reutilización/recirculación de lluvia para riego e inodoros, según proyecto y cliente.
- ODS 7 (Energía asequible y no contaminante): fotovoltaica en arquitectura y soluciones en urbanismo (pérgolas fotovoltaicas, luminarias, cargadores). El CTE ya lo impulsa y lo proponemos siempre.
- ODS 9 (Industria, innovación e infraestructura): uso de madera, por ejemplo en autopromoción como forjados, combinada con termoarcilla en muros de carga.
- ODS 11 (Ciudades y comunidades sostenibles): proyectos que favorezcan estructura social y comunidades colaborativas; es el ODS más difícil de medir y seguir, porque la participación ciudadana no siempre puede hacerse como debería por plazos (a veces se apoya en encuestas previas tipo EDUSI).
- ODS 13 (Acción por el clima): renaturalización, lucha contra isla de calor e inundaciones y sistemas SUDS; es relativamente fácil de impulsar porque en administraciones hay más concienciación, y también intentamos aplicarlo en exteriores privados.
- ¿Existe algún material o sistema constructivo sostenible por el que sintáis predilección? ¿Por qué y en qué casos lo recomendáis especialmente?
Trabajamos mucho con referencias de otros estudios; nos inspira especialmente la arquitectura catalana, con equipos como SATT y Slow Estudio.
Si tuviéramos que elegir, diríamos madera y corcho. Nos gusta combinarlos con panel sándwich en cubiertas inclinadas: es ligero, aísla, se monta rápido y sirve tanto para obra nueva como rehabilitación. Además, el corcho funciona muy bien como aislamiento en soleras, cubiertas y fachadas (interior o exterior), y la madera como sistema estructural (forjados) o para carpinterías.
- Para aterrizarlo en ejemplos concretos: de todos vuestros proyectos, ¿cuál o cuáles destacaríais para entender vuestra manera de trabajar? ¿Qué objetivos marcasteis al inicio y qué decisiones fueron clave para cumplirlos?
Destacaríamos dos proyectos, colaborativos y multidisciplinares, para dos ayuntamientos:
Rehabilitación y cambio de uso del Almacén del Taibilla en colaboración con Blek Estudio (Alhama de Murcia, diciembre 2024)

Edificio con protección grado 3. La intervención se apoya en el reciclaje: reutilización de la subestructura de cubierta como montantes para aislamiento de corcho, limpieza y recolocación de teja alicantina y recuperación de cerchas de madera (adaptadas al CTE). Apostamos por una rehabilitación ligera, en seco y reversible, activando la nave con un nuevo programa cultural, con multifuncionalidad y accesibilidad universal (valores ligados a la Nueva Bauhaus Europea). El objetivo energético es calificación A y reducción del 92,4% de energía primaria no renovable, superando el 30% exigido. La gobernanza fue clave: el ayuntamiento quiso alinear el proyecto con la voluntad ciudadana.
Reforma de la Plaza de la Iglesia de Santomera (febrero 2024) (En colaboración con Ecoproyecta – Pablo Carbonell, Juan Miguel Galera, Jesús Miranda y Elisa Schlotfeldt).

Renovación con soluciones basadas en la naturaleza (SbN). Antes había césped con palmeras y naranjos, pero poca sombra, y el tráfico cercano generaba ruido y contaminación. Se renaturaliza con vegetación autóctona de la huerta y se incorpora un jardín al sur que aporta una “cuarta fachada”, liberando espacio frente a la iglesia para aumentar superficie útil y facilitar eventos. Una estrategia central fue la gestión del agua de lluvia: pavimento parcialmente filtrante, conducción hacia el jardín, base de zahorra procedente de la demolición y zanjas drenantes para que el jardín actúe como esponja.
- Si pudierais pedir una cosa al sector: ¿qué herramienta, indicador o métrica os gustaría que se normalizara para medir mejor la sostenibilidad en arquitectura?
Una herramienta muy interesante es Ecómetro para medir el CO₂. Sería positivo que otras herramientas lo integraran o que el propio gobierno desarrollara una herramienta pública para facilitar el cumplimiento normativo.
Además, creemos que debería controlarse y medirse mejor el impacto de la gestión de residuos, porque suele quedar en segundo plano y es clave tanto en demolición como en obra nueva, rehabilitación y urbanismo.
- Para cerrar con una mirada amplia: ¿creéis que la sociedad y los clientes están suficientemente concienciados sobre la necesidad de implementar propuestas arquitectónicas sostenibles? ¿Dónde notáis hoy el mayor freno y qué creéis que lo aceleraría?
No hay una única respuesta: cada estudio lo vive de forma distinta. En nuestro caso, creemos que la sociedad es consciente del momento que atravesamos y que el sector debe virar por completo, tanto en residencial de primera ocupación como, especialmente, en residencial turístico o de segunda residencia, donde vemos más resistencia.
En general, la clientela de autopromoción está concienciada; en el ámbito promotor depende. El mayor freno es económico a corto plazo: muchos materiales sostenibles son hoy más costosos, aunque con más demanda y producción serán competitivos. El beneficio ambiental es claro, pero el “bolsillo inmediato” pesa.
Para acelerar el cambio, hace falta que la industria deje de producir materiales derivados del petróleo (como algunos aislamientos) y que la normativa favorezca más la arquitectura sostenible, como está ocurriendo con el sector de la automoción.





