La estación de Santiago: una pasarela industrializada como elemento de transformación urbana y social

Publicado el 23 marzo 2026

Finalizada en junio de 2025, la Estación Intermodal de Santiago de Compostela–Daniel Castelao supone un enorme avance en la movilidad de la capital gallega. Desarrollado por Adif Alta Velocidad y diseñado por estudio Herreros, el proyecto afronta un reto doble: modernizar una infraestructura ferroviaria en servicio y, al mismo tiempo, ser un nuevo elemento estratégico de conexión urbana en la ciudad.

En una conferencia reciente en la Fundación Alejandro de la Sota, Juan Herreros, arquitecto responsable del proyecto, resumió esta actuación en una idea que ayuda a entender su ambición: “infraestructuras públicas para mitigar desigualdades”. Bajo esa mirada, la estación no se limita a resolver cuestiones técnicas, operativas o de eficiencia: se concibe como una obra al servicio de las personas, tanto para los usuarios de los trenes como para los peatones, quienes ahora pueden atravesar fácilmente el lugar.

Conexión urbana y accesibilidad

Más allá de su función como infraestructura pública de transporte, la estación intermodal actúa como una pieza de integración urbana. La pasarela asociada al conjunto salva el desnivel y la barrera histórica de las vías, levantada desde la llegada del ferrocarril a Santiago, facilitando un recorrido que antes resultaba mucho más complejo. En la práctica, funciona como una calle cubierta: un paso peatonal amplio, seguro y protegido de la lluvia y el viento, por el que los peatones se desplazan a diario entre el sur y el centro de la ciudad.

La pasarela resuelve un problema histórico de acceso al centro urbano. Al elevarse de forma transversal a las vías, cose dos partes de la ciudad separadas durante décadas por la infraestructura ferroviaria. Su escala refuerza esa condición urbana: con doce metros de anchura, funciona como una auténtica calle, pensada para acoger el paso, la espera y los cruces propios de un espacio público.

Esta dimensión social también se apoya en la accesibilidad universal y en la escucha activa durante su diseño. En los meses finales de la obra, se realizaron visitas con colectivos ciudadanos y entidades con demandas específicas para un fácil acceso, como COGAMI y la Fundación ONCE, con el objetivo de contrastar soluciones y valorar la experiencia de uso.

Además, la inauguración de la pasarela antes que la propia estación subraya la necesidad de su servicio para laciudad: un lugar que empieza a utilizarse de inmediato, no solo como parte de un intercambiador, sino como trayecto cotidiano para quienes viven, trabajan o se mueven por Santiago.

Confort acústico

En un ámbito con este nivel de uso, el diseño no puede quedarse en la geometría: la experiencia depende también de cómo se construye y de qué prestaciones ofrece la envolvente. En una estación intermodal, el confort no se mide solo en temperatura: también en calidad acústica. El tránsito constante de usuarios, la megafonía y el propio funcionamiento ferroviario convierten el control acústico en un requisito esencial para que los recorridos y las áreas de espera resulten cómodos en el día a día.

En ese equilibrio entre una ejecución fácil y alto rendimiento, la elección de soluciones industrializadas para cubiertas y envolventes, como la aportada por Thermochip, fue clave. “Thermochip ofrecía garantías certificadas, un alto nivel de calidad y prestaciones estéticas y acústicas especialmente necesarias en este proyecto”, afirma Diego Rodríguez, director técnico de la empresa.

En este proyecto, la participación de Thermochip se vincula directamente a ese objetivo. Según explica Diego Rodríguez, al plantearse la pasarela como una calle cubierta con alto tránsito, es conveniente asegurar una buena absorción acústica para que el espacio fuese confortable en el uso diario. Por ello, en el proyecto se empleó el panel sándwich TKH, con un acabado de virutas de madera y magnesita que aporta, además del aislamiento acústico, un adecuado comportamiento frente al fuego y una tonalidad especialmente apropiada para el conjunto.

Construcción industrializada

En proyectos como una estación intermodal, donde la infraestructura debe seguir en funcionamiento y la logística es compleja por su magnitud, aplicar criterios relacionados con la construcción industrializada se convierte en una ventaja decisiva. Frente a los sistemas ejecutados íntegramente de manera artesanal, este enfoque trabaja con componentes prefabricados que se ensamblan en obra en su posición final, reduciendo interferencias, plazos de ejecución y mejorando el control de calidad.

En este caso, el director técnico de Thermochip subraya que estos planteamientos de proyecto condicionan la estrategia a seguir en cada caso: “La pasarela, planteada como una calle, cobró tanta importancia que se realizó como una primera fase de la construcción de la intermodal. Esta premura, y construir sin interferir en el tránsito ferroviario —tan importante para una ciudad turística como Santiago—, hizo que la construcción mediante componentes ‘industrializados’, hechos in situ y que se ensamblan entre ellos, fuera el planteamiento más adecuado”.

Además, utilizando paneles prefabricados de altas prestaciones, se minimizan incidencias ligadas a la climatología, se reduce el tiempo de intervención en un entorno sensible y se favorece una obra más ordenada, con menos residuos y mayor precisión en la ejecución. Todo ello resulta clave cuando el objetivo es combinar eficiencia, durabilidad y confort en espacios públicos de uso intensivo.

En términos prácticos, Rodríguez destaca que “la ventaja competitiva de Thermochip es que, en un solo paso de montaje, somos capaces de instalar la capa interior de acabado de altas prestaciones acústicas, un núcleo aislante, el soporte del revestimiento de cubierta y la impermeabilización”. Añade que, al llegar el sistema como un conjunto único, “el control de calidad se reduce a una sola recepción en obra, aportando las garantías de que todos estos materiales que se incluyen en el panel son certificados y, no menos importante, compatibles entre ellos”.

Eficiencia energética

La estación también incorpora estrategias pensadas desde las primeras fases para reducir consumos y contribuir a mejorar el confort. Entre las medidas pasivas, destacan la protección solar mediante vuelos horizontales y el aprovechamiento de la iluminación natural para lograr una luz interior más uniforme a lo largo del año y limitar el sobrecalentamiento en los meses cálidos.

A nivel activo, el proyecto contempla una caldera de biomasa para la producción de calor y una enfriadora de alto rendimiento para la producción de frío. Estas instalaciones se complementan con sistemas de gestión inteligente, como el control de la iluminación mediante detectores de presencia y sensores de nivel de luz natural. Además, se integran paneles fotovoltaicos en marquesinas y cubiertas, reforzando el enfoque de sostenibilidad del conjunto.

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