Arquitectura de bajo impacto: el aulario suspendido de la Escuela Suiza de Barcelona

Publicado el 21 septiembre 2026

Imagen cedida por Trasbordo

El estudio de arquitectura Trasbordo, dirigido por Justo Orgaz e Ignacio Capapé, ha culminado un hito estructural clave en la Modernización del Campus de la Escuela Suiza de Barcelona: la construcción del esqueleto de madera de un aulario suspendido, concebido como un puente escondido en la ciudad, junto a la céntrica Plaza Molina.

Esta intervención se ha convertido en una pieza determinante dentro del proyecto porque permite liberar suelo en un campus que había agotado su edificabilidad y su margen de crecimiento urbanístico. La operación apunta a una idea central de la arquitectura sostenible contemporánea: hacer más con lo ya construido, intensificando el uso del espacio sin expandir la huella urbana.

Un campus centenario ante el límite de la edificabilidad

La Escuela Suiza de Barcelona ocupa un campus centenario en pleno Eixample, en un contexto urbano donde el suelo disponible para seguir edificando se había agotado. Ante esa limitación, Trasbordo descarta el crecimiento convencional y plantea un ejercicio de esponjamiento, buscando generar espacio exterior bajo tierra, en superficie y sobre los edificios.

La estrategia se resuelve mediante un apilamiento de espacios semi-exteriores: un gran espacio deportivo bajo rasante, otro de dimensiones similares sobre él y, coronándolo todo, el edificio de aulas, que además incorpora nuevos espacios exteriores en cubierta a distintos niveles. El resultado es un sistema espacial continuo donde áreas deportivas, recreo, jardines y lugares de encuentro quedan integrados y conectados como un único conjunto.

Imagen cedida por Trasbordo

Tres edificios, un único conjunto

Cuando termine la obra, el conjunto estará formado por tres edificios de épocas distintas, articulados por un sistema común de circulaciones que los atraviesa y organiza. La intervención condensa los principios que guían a Orgaz y Capapé en la ciudad existente: potenciar lo construido, multiplicar su capacidad funcional y reducir el impacto ambiental.

Esa filosofía se materializa en una estructura mixta de hormigón, acero y madera, desde la que el estudio explora estrategias de descarbonización desde tres frentes: suficiencia, diseño y material.

El aulario suspendido se apoya en dos torres de hormigón situadas en los extremos de la parcela, separadas 50 metros entre sí, de las que cuelga literalmente el pabellón de madera. La estructura combina materiales según su rendimiento: el hormigón asume contención y compresiones, el acero salva las grandes luces, y la madera aporta ligereza y mejora la calidad ambiental interior.

Una ampliación que convierte la sostenibilidad en estructura

Proyectada bajo criterios de suficiencia, eficiencia y reducción del impacto ambiental, la ampliación busca reducir emisiones de CO₂ tanto en construcción (carbono incorporado) como en uso (carbono operativo), al tiempo que intensifica el aprovechamiento del campus existente.

La reducción del carbono incorporado se aborda principalmente mediante la selección de materiales:

  • Madera: aporta ligereza a la estructura suspendida, ayuda a reducir emisiones y mejora la calidad ambiental interior. Además, almaceno carbono capturado durante el crecimiento de los árboles y, al pesar menos, reduce la cantidad de material necesaria en la estructura de soporte.
  • Hormigón (ECOPact de Holcim): resuelve la contención del terreno y absorbe las grandes compresiones. Incorpora materiales alternativos, áridos reciclados y energía renovable en fabricación, lo que permite reducir entre un 25% y un 30% las emisiones de CO₂ asociadas a producción y transporte.
  • Acero: permite salvar los 50 metros de luz sin apoyos intermedios.
Imagen cedida por Trasbordo

Además, durante el uso, una envolvente de alta eficiencia y sistemas basados en energías renovables producidas en la propia parcela contribuyen a descarbonizar tanto el nuevo edificio como los existentes, logrando una reducción de hasta un 45% de las emisiones estimadas en el ciclo de vida respecto a soluciones sin objetivos de reducción de impacto.

A esta estrategia se suma un planteamiento energético y de circularidad más amplio definido en el Plan Director: se propone la descarbonización plena de la nueva edificación en fase de uso y la reducción de hasta el 70% del carbono operativo de los edificios existentes mediante su conexión a campos de captación de energía renovable solar y geotérmica integrados en el nuevo edificio. En ejecución, se prevé valorizar el 90% de los residuos del derribo, y el nuevo edificio permitirá recuperar hasta el 30% del agua precipitada anual para el riego de nuevas superficies vegetales.

Por último, la incorporación de nuevas superficies deportivas en el campus permite concentrar actividades, aumentar horas de utilización y reducir desplazamientos, mejorando el rendimiento del carbono ya embebido en edificios e infraestructuras existentes al distribuir su impacto entre una mayor cantidad de actividad a lo largo de su vida útil.

Un campus más abierto a la ciudad

El Plan también plantea reforzar el vínculo urbano de una institución centenaria, ubicando algunos usos en la ciudad, como la biblioteca y el Club Suizo, para generar un entorno de encuentro e identidad para la comunidad.

El proyecto, en el que también participan empresas como Villa-Reyes Constructora, Holcim España, Culleré i Sala, Egoin, NBK, Quadrifoli, AB2 Serveis d’enginyeria, Jesús Hierro Sureda y Fernando da Silva Domingo, pudo verse en el Congreso Mundial de Arquitectos de la UIA, celebrado en Barcelona entre el 28 de junio y el 2 de julio de 2026, a través de la maqueta expuesta en el espacio de Holcim, partner oficial del Congreso.

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