Xulio Fernández de BIOCONSTRUIR: “Soñamos con que el término bioconstrucción desaparezca porque toda la construcción debería ser compatible con la vida”

Publicado el 23 abril 2019

Hoy nos acercamos al concepto de la bioconstrucción, que se entiende como la forma de construir respetuosa con el medioambiente y con todos los seres vivos.

Y para abordar en profundidad este tema, hablamos con Xulio Fernández, Arquitecto Técnico e Ingeniero de Edificación, que fundó en 2001 el estudio BIOCONSTRUIR.

Entrevista

Isabel Fernández: ¿Qué es y cómo nace BIOCONSTRUIR?

Xulio Fernández ©  BIOCONSTRUIR

Xulio Fernández: BIOCONSTRUIR nace de la necesidad de transformar la manera de trabajar fomentando las prácticas sostenibles y saludables con el fin de crear espacios que también lo sean. Y lo hacemos aportando conocimientos y experiencia práctica sobre la sostenibilidad, la ecología, la salud del hábitat y recuperando los conocimientos de los antiguos maeses constructores, como la geometría sagrada y solsticial.

BIOCONSTRUIR es un estudio de arquitectura formado por técnicos con una dilatada experiencia en el ámbito de la edificación. Pero, sobre todo con un gran compromiso por mantener una ecología en el sistema de construcción y la salud de las personas.

I.F.: ¿Con qué tipo de proyectos soléis trabajar?

X.F.: Lo que más hacemos son viviendas unifamiliares, pero también nos confían muchos proyectos de locales comerciales, cuyos propietarios comparten nuestra filosofía y sensibilidad y quieren aportar a sus espacios algo que ya incorporan mediante su trabajo. Hablamos, por ejemplo, de clínicas que trabajan desde un punto de vista más holístico y que ven necesario crear un espacio que ayude y aporte a la salud de sus pacientes.

Otra de nuestras líneas de trabajo son los informes de salud del hábitat. No solo nos dedicamos a hacer obra en sí, de rehabilitación o nueva, sino que también analizamos los espacios. En este sentido, realizamos informes de salud del hábitat que engloban la calidad del aire, el estudio de la geobiología del lugar, las radiaciones electromagnéticas tanto de alta como de baja frecuencia y el análisis de las instalaciones eléctricas de la vivienda, que también nos afectan en gran medida. Dentro de la calidad del aire, analizamos la cantidad de oxígeno, la presencia de gas radón y de compuestos orgánicos volátiles, así como los componentes químicos presentes en el ambiente y que puedan afectar a sus moradores.

Por tanto, aportamos en ese informe una “radiografía” de la situación actual, así como soluciones y medidas a poner en práctica para mejorarlo.

I.F.: ¿Qué tipo de materiales soléis utilizar?

X.F.: Principalmente utilizamos materiales que sean biocompatibles. Compatibles con la vida del planeta (que sean lo más respetuosos posibles en el proceso de extracción de fabricación) y con la vida de las personas que van a aplicar ese material, que van a instalarlo en la obra y con los que van a vivir en ese espacio. Sin olvidar también que al final de su vida útil puedan ser recuperables o tengan una fácil descomposición.

La mayoría de los materiales que utilizamos son inocuos para la salud en todo su proceso y contribuyen a que el espacio sea más apto para la vida. Ayudan, por ejemplo, a que el nivel de humedad sea más estable. Entre ellos podemos destacar la cal, el barro y la madera tratada con aceites naturales. Son pocos materiales, pero en su conjunto permiten que una vivienda respire como lo hace nuestra piel y que sea respetuosa con el planeta y nuestra propia vida.

Para ello, bebemos de la experiencia de todas las generaciones precedentes de construcciones, que nos permiten ver qué materiales y en qué situaciones funcionan correctamente y en cuáles no.

©  BIOCONSTRUIR

I.F: ¿De qué proyecto o proyectos os sentís más orgullosos?

X.F.: Es difícil destacar alguno, porque en cada proyecto están puestas las ilusiones de clientes o promotores. Ir avanzando en el trabajo del diseño, de la elección de materiales y en el proceso de la obra con ellos, tratando de materializar sus sueños y haciéndolo además de una manera respetuosa para la salud, nos hace sentir orgullosos del trabajo final.

Nuestra manera de trabajar se traduce siempre en el servicio a nuestros clientes y a tener el mejor resultado posible en cada uno de ellos. Por eso, porque nos gusta dejarnos la piel, hay motivos para sentirnos orgullosos de nuestros proyectos.  Siempre intentamos conseguir el mejor resultado, el más acorde con las necesidades y sueños de los clientes.

En cada proyecto que finalizamos, la sonrisa de sus nuevos moradores lo convierten en unos momentos especiales del trabajo bien hecho. Por ello, agradecemos mucho su colaboración durante el proyecto, estudiando e indicándonos sus necesidades y permitiéndonos entrar en su intimidad diaria.

I.F.: ¿Qué es la bioconstrucción?

X.F.: Podríamos definirlo como una construcción compatible con la vida de las personas que lo habitan y con el planeta, pero afirmar eso también es algo tan absurdo como decir que la otra construcción (la que conocemos como convencional), no es compatible con la vida.

Pero la realidad de momento es esa. La construcción actual deja una huella ecológica muy grande en el planeta y provoca una afección en la salud de las personas que las habitan. Y esto es alarmante. Por eso, nosotros siempre soñamos con que el término bioconstrucción desaparezca porque toda la construcción debería ser siempre compatible con la vida. Porque no podemos construir cosas que no tengan en cuenta el planeta.

I.F.: ¿Cómo es un espacio sano?

X.F.: Un espacio sano engloba muchos aspectos. Tiene que ser un espacio donde la propia naturaleza del lugar, a través de la geobiología, sea apto para lo que nosotros queremos hacer en él.

No existe una geobiología adversa, que no te permita habitar un espacio, pero siempre va a haber lugares que te mantengan más activo y, por lo tanto, no serían los más adecuados para descansar. Hay otros en los que simplemente estando en ellos ya te sientes relajado y te evocan el hogar, sensación de estar en casa. Estos serán los ideales para hacer una vivienda. Los que nos mantengan más despiertos serán más propicios para el trabajo y en caso de tener que construir una vivienda, ahí habría que colocar espacios de día, de ocio o trabajo. De esta forma, se busca el espacio más propicio para cada uso.

Otro aspecto del espacio sano es que aquello que lo conforme sea sano, que sea bueno para nosotros, que no sea solo inocuo, sino que nos pueda aportar algo positivo. Y esta idea engloba tanto los materiales como las instalaciones. Estas últimas, las eléctricas, las de ventilación y calefacción, juegan un papel muy importante en la conformación de un espacio sano.

Ahora mismo vivimos en una sociedad muy electrificada y con muchas radiaciones en general, y hay que saber tenerlas en cuenta para disfrutar de esos beneficios sin que implique mermar nuestra salud y la calidad del espacio.

Otros aspectos a tener en cuenta en un espacio sano son saber cómo se mantiene y cómo te relacionas tú personalmente con él. En definitiva, un espacio sano es aquel que es compatible con la vida y que te apoya y te ayuda a desarrollarla de una manera completa y feliz.

©  BIOCONSTRUIR

I.F.: ¿Crees que estamos realmente concienciados con la importancia de la sostenibibilidad?

X.F.: En cierta medida, sí. Cada vez son más las personas que buscan un trabajo global y completo de bioconstrucción. Y las que en principio no llegan a nosotros con esa premisa, enseguida comprenden de la necesidad y los beneficios que les va a aportar cuando conocen cómo trabajamos. Entonces, sí podemos decir que existe una sensibilidad latente en la sociedad. Lo que pasa es que hay gente que desconoce las posibilidades que hay en el mercado tanto en la construcción como en la salud y en la alimentación. En todos los sectores se avanza hacia un mayor respeto al planeta y la vida en general. Lo que nos queda es que esta idea penetre más en la sociedad.

I.F.: ¿Hacia dónde va, para ti, el futuro de la arquitectura sostenible?

X.F.: Yo soy optimista porque, como hemos dicho anteriormente, las personas están cada vez más abiertas. Una vez que conocen las posibilidades que ofrece la arquitectura sostenible las asumen para su trabajo. Y esto no solo se da en los clientes que quieren crear un espacio nuevo, sino también en los instaladores y constructores que ven una necesidad para ellos en el sentido de que su trabajo no repercuta en su salud a medio plazo. Además, cuando hacen este tipo de construcción de arquitectura sostenible, llegan a sentirse más orgullosos porque ven que el resultado es de muy alta calidad y que se consiguen espacios agradables, y con un muy bajo consumo energético en su mantenimiento.

Por eso, todo el mundo que participa en estos procesos termina fácilmente “convertido”. Enseguida se dan cuenta de que este es el camino, y de que, con cambios sencillos, el avance es superior. A lo largo de la historia la construcción nos deparó muchos problemas para la salud y los obreros ven ahora una luz con soluciones que entroncan con el poder popular.

Todo esto, unido al movimiento existente de agitación social hacia un mayor respeto hacia el planeta, hace que seamos optimistas sobre el futuro de la arquitectura sostenible.

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