Paloma Suárez, de sAtt Arquitectura: “Para que la sostenibilidad sea realmente efectiva, necesitamos nuevas políticas públicas, educación social y que este tipo de arquitectura sea accesible para todos”

Esta semana hemos conversado con Paloma Suárez, arquitecta, responsable de Dirección de Proyectos en sAtt Arquitectura, socia colaboradora y diseñadora Passivhaus, para conocer más de cerca el trabajo del estudio madrileño especializado en sostenibilidad y descarbonización.
Fundado en 2003, sAtt trabaja bajo la filosofía de Triple Balance, integrando criterios ambientales, sociales y económicos en el diseño y la construcción. Con más de 300 proyectos en España y en el extranjero, el estudio apuesta por modelos que combinan alta eficiencia energética, materiales de baja huella y nuevas formas de habitar, como la vivienda colaborativa. Además, desde 2021 es empresa certificada B Corp.
¿Cómo y cuándo nace el estudio de arquitectura Satt?
sAtt Triple Balance es un estudio de arquitectura y construcción especializado en sostenibilidad y descarbonización. Diseñamos y construimos proyectos integrando criterios ambientales, sociales y económicos. Fundado en 2003, con oficina en el centro de Madrid, hemos desarrollado más de 300 proyectos en España y en el extranjero. En 2020, sAtt lanzó su propia promotora de impacto, Distrito Natural, dedicada a modelos de vivienda colaborativa y descarbonizados.
Nuestros proyectos se basan en las nuevas formas de relación que surgen en la sociedad y en la filosofía Triple Balance, que integra tres dimensiones: la ecológica, centrada en la relación con el medio; la social, que fomenta nuevas formas de convivencia como coworking, cohousing y covivienda; y la económica, orientada a una visión sólida y a largo plazo.
Desde marzo de 2021, sAtt es una empresa certificada B Corp. También formamos parte de SANNAS (asociación de empresas Triple Balance) y del Mercado Social, redes de organizaciones comprometidas con una nueva economía social y medioambiental. Además, contamos con la certificación de Economía del Bien Común (nivel 1).
¿La búsqueda de soluciones sostenibles ha estado presente desde el principio en vuestro trabajo?
Sí, ha estado, está presente, y es parte de su propósito y misión. Trabajamos para crear comunidades y ciudades regenerativas. Pensamos que desde la arquitectura podemos generar un triple impacto positivo (social, medioambiental y económico) en las personas y el planeta.
Actualmente, ¿cómo es vuestra metodología a la hora de afrontar los proyectos desde una perspectiva sostenible?
Abordamos cada proyecto desde una visión integral. Eso significa que, además de reducir la demanda energética o medir la huella de carbono, entendemos los proyectos como parte de un ecosistema más amplio —territorial, humano y productivo—. Analizamos clima, recursos, ciclo de vida, viabilidad económica y modelo de uso desde las primeras decisiones.
Venimos de la arquitectura ecológica y hemos evolucionado hacia enfoques regenerativos. Buscamos minimizar el impacto y generar efectos positivos en la salud de las personas, en la comunidad y en el entorno. Diseñamos edificios, pero también procesos y herramientas que permitan replicar y escalar esa forma de hacer.
La experiencia acumulada nos ha enseñado que la sostenibilidad real exige rigor técnico y trabajo colaborativo. Por eso fomentamos equipos multidisciplinares y colaboraciones estables con profesionales y empresas que comparten esta mirada.
Un elemento diferencial del estudio: Satt fue la primera empresa de arquitectura y construcción B Corp de España. ¿Qué implica en la práctica esa certificación en vuestra manera de diseñar, construir y gestionar?
La certificación B Corp compromete a la empresa a equilibrar el beneficio económico con el propósito social y ambiental, algo que ya formaba parte de nuestro ADN antes de tener la certificación.
En el diseño, el sello implica integrar criterios de sostenibilidad ambiental —como eficiencia energética, reducción de emisiones y descarbonización— y centrarse en modelos arquitectónicos que generen un impacto social positivo, incluyendo vivienda colaborativa, espacios saludables y accesibles. En la construcción, se traduce en seleccionar materiales de baja huella ambiental, como estructuras de madera certificada, optimizar procesos mediante metodologías innovadoras como BIM y Lean Construction, impulsar la electrificación de edificios y apostar por energías renovables para minimizar emisiones en fase de uso. Finalmente, en la gestión, evaluamos periódicamente nuestro impacto ambiental, social y económico y actuamos para garantizar transparencia en la gobernanza y en cada decisión que tomamos.
En cuanto a especialización técnica del equipo, contáis con varios diseñadores Passivhaus. ¿Qué aporta tener esa especialización “dentro de casa” en el flujo de trabajo? ¿En qué fase del proyecto se nota más?
Contamos con varias personas del equipo especializadas en Passivhaus. Este conocimiento se integra de manera orgánica en el flujo de trabajo desde las primeras etapas de diseño hasta el final de obra.
Habéis desarrollado proyectos de todo tipo y envergadura. ¿Qué dificultades implica integrar los principios de la arquitectura sostenible en cada uno de ellos?
Cada proyecto tiene sus retos (ubicación, normativa, presupuesto, etc.). Lo importante es que la sostenibilidad no sea un añadido, sino el núcleo del proyecto desde el inicio. Trabajamos desde la fase de diseño para que la eficiencia, la salud y el confort se integren en cada proyecto y se adapten a sus circunstancias.
Para aterrizarlo en ejemplos concretos: de todos vuestros proyectos, ¿cuál o cuáles destacaríais para entender vuestra manera de trabajar? ¿Por qué?
Para entender nuestra manera de trabajar, destacaría proyectos como Entrepatios Las Carolinas, el primer cohousing CO2 Nulo en derecho de uso en Madrid, y el Edificio Pirita, la primera promoción BTS Passivhaus y carbono cero de Distrito Natural, también en Madrid. Ambos representan nuevos modelos de vivienda colaborativa y ecológica, con espacios comunes (terraza ajardinada, huerto urbano, lavandería, local comunitario y zonas de coworking) diseñados para promover la vida en comunidad y optimizar el uso de recursos.

La arquitectura se basa en diseño bioclimático y criterios de altísima eficiencia energética (Passivhaus), construcción industrializada con estructura de madera CLT y están 100 % electrificados, funcionando con energías renovables. Son proyectos desarrollados de forma participativa, integrando a las familias residentes en el diseño de sus viviendas y de los espacios comunes. Este proceso de co-creación abarcó desde la elección de acabados y distribuciones hasta la definición de normas de convivencia y gobernanza interna.
Incorporáis mediciones e indicadores de impacto desde la perspectiva del Triple Balance (ambiental, social y económico). ¿Cómo definís esos objetivos al inicio de un proyecto y cómo comprobáis después si se cumplen?
Trabajamos con indicadores en todos los ámbitos y diferentes sellos y certificaciones a los que se da seguimiento para su cumplimiento desde el inicio del proyecto hasta el final. Monitorizamos los edificios también en fase de uso para comprobar los datos (medición de calidad del aire, de consumos…)
En lo medioambiental, trabajamos con Ecómetro Mediciones para realizar el análisis de ciclo de vida y la medición de huella de carbono.
¿Existe algún material o sistema constructivo sostenible por el que sintáis predilección? ¿Por qué y en qué casos lo recomendáis?
Diseñamos con un sistema de construcción industrializada en madera, un material capaz de absorber CO2 y almacenarlo en su propia estructura, a diferencia de otros materiales que emiten carbono durante su fabricación. La madera es renovable y no se agota como los materiales minerales, y además permite reducir tiempos de obra y costes. Los edificios de madera pueden convertirse en auténticos sumideros de carbono, almacenando el exceso de carbono propio de nuestra actividad. Trabajamos con madera certificada FSC de origen europeo —en el caso de Tomás Bretón y Pirita, procedente de Galicia— y controlamos toda la cadena de custodia para garantizar los derechos sociales y la reforestación de los bosques.
Para cerrar con una mirada más amplia: ¿creéis que la sociedad está suficientemente concienciada sobre la necesidad de implementar propuestas arquitectónicas sostenibles?
Cada vez hay más personas que buscan otra manera de vivir y se acercan a este tipo de arquitectura. Sin embargo, el sector de la construcción sigue anclado a modelos tradicionales y poco conscientes del impacto ambiental. Para que la sostenibilidad sea realmente efectiva, necesitamos nuevas políticas públicas, educación social y que este tipo de arquitectura sea accesible para todos.
La arquitectura tiene la capacidad de ser regenerativa y resiliente, de dar respuesta a las nuevas formas de vida y al contexto que se presenta. Tenemos una oportunidad enorme por delante.





