Bioconstrucción, el equilibrio entre las construcciones y el medio ambiente

Publicado el 30 mayo 2019

La eco arquitectura responde a la necesidad de los seres humanos de construir espacios centrándose en optimizar los recursos naturales y lograr un mínimo impacto en el medio ambiente.  Sin embargo, existen más disciplinas respetuosas con el medio ambiente. En la reciente entrevista con la arquitecta Sonia Hernández mencionó diferentes conceptos interesantes, uno de ellos es la bioconstrucción.

El prefijo “bio-” proviene del latín y significa “vida” o “biológico, que implica respeto al medio ambiente”. Así, entendemos que la bioconstrucción es aquella disciplina que busca la armonía de las construcciones con la naturaleza. Esta nueva tendencia regresa a la concepción inicial de la arquitectura y la despoja de los grandes artificios a la que había estado sometida. Atrás quedan las grandes moles estructurales frente a la simpleza y adecuación al entorno de esta nueva propuesta.

La bioconstrucción tiene como principios fundamentales el estudio previo del entorno natural para lograr minimizar el impacto ambiental en la zona, y el empleo de energías renovables y materiales autóctonos y de bajo contenido energético en sus estructuras. Es fundamental también que los materiales sean naturales, reciclables y reutilizables para que así la huella de carbono sea prácticamente nula. Sin embargo, como toda disciplina autónoma y diferenciada tiene características propias.

Principios de la bioconstrucción

  1. Empleo de formas geométricas presentes en la naturaleza. Cuando hablamos del regreso a los orígenes en esta nueva tenencia arquitectónica nos referimos a los inicios de la vida como tal. La bioarquitectura toma como referencia elementos presentes en nuestro entorno para lograr una mayor armonía con nuestro alrededor. La Bioconstrucción abandona las formas afiladas y el exceso de ornamentación propia de otras tendencias actuales y apuesta por líneas, ondas y otro tipo de formas geométricas que encajan de forma natural en el entorno.
  2. La importancia del Feng – Shui y la geobiología en el proyecto. El Feng Shui es una técnica ancestral china que trata de buscar la armonía entre el ser humano y su entorno. Mediante el Feng Shui se distribuye el espacio interno de una edificación teniendo en cuenta las características propias del entorno. Esta disciplina milenaria tiene en cuenta para lograr este equilibrio perfecto la ubicación y orientación de las estancias, las escalas cromáticas empleadas, aspectos meteorológicos, la incidencia del aire y de los cursos del agua, etcétera… Para ello, es fundamental el conocimiento de la configuración energética de la zona donde se va a edificar.Es decir, conocer las características del terreno en detalle permite ubicar las estancias en base a las necesidades energéticas de cada cuarto. De esta manera, la energía fluirá correctamente en cada habitación y el individuo se encontrará más cómodo y feliz con el entorno creado. Así, también lograremos crear espacios más sanos y eficientes energéticamente.
  3. Crear espacios sanos y personalizados según el cliente. La bioconstrucción o bioarquitectura entiende cada proyecto como una oportunidad de integrar una edificación en el entorno de forma única. Así, se responde de forma personal a las necesidades del cliente o de la familia que haya solicitado el proyecto. Además, se aplican principios de construcción sana para adecuar el interior de la vivienda.
  4. Reducción de los niveles de ondas electromagnéticas. Uno de los factores a tener en cuenta por la bioarquitectura a la hora de llevar a cabo un proyecto es limitar la presencia de ondas electromagnéticas y su influencia en la vivienda. Así, se buscará ubicar la construcción en un lugar con la menor influencia posible de ondas. También es prioritario para esta tendencia ubicar la vivienda en un entorno libre de radiaciones tanto naturales como artificiales.
  5. Integración del edificio en el entorno. Quizás es el principio más obvio, pero no por ello el menos importante. Los bioarquitectos llevan la armonía con el paisaje y el entorno hasta las últimas consecuencias. No solamente se regresa a las formas geométricas presentes en la naturaleza, sino que se adecúa el diseño del proyecto a las edificaciones que existen en el área para lograr una mimetización con el ambiente y no crear ruido.

La bioconstrucción también busca reducir la huella de carbono. Entre sus máximas está la disminución del empleo del coche. Para ello se fomentarán otras opciones de movilidad en base a, por ejemplo, conexiones con transporte público.

La bioconstrucción va más allá del ámbito de la construcción. Esta disciplina supone una nueva forma responsable y sostenible de concebir e interactuar con el medio ambiente y, por lo tanto, con el mundo que nos rodea.

Imprimir

Categorias relacionadas: Actualidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

X