¿Cuáles son las ciudades más resilientes del mundo?

Publicado el 16 mayo 2019

Hablábamos en anteriores entradas del blog sobre la arquitectura resiliente y su importancia en la sociedad actual debido al aumento de la vulnerabilidad urbana a causa del cambio climático.

Tragedias como las ocurridas en Nueva Orleans tras el paso del Huracán Katrina o, más recientemente, el Huracán Harvey que azotó Texas y el golfo de México dejaron pérdidas superiores a los 150.000 millones de dólares y ciudades totalmente arrasadas. Así, los arquitectos deben tener presente la posibilidad de que se produzcan desastres naturales a la hora de planificar un proyecto nuevo o rehabilitar estas urbes asoladas.

El Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-HABITAT) promueve iniciativas para dotar a los diferentes gobiernos de herramientas para aumentar la resiliencia de las ciudades ante las múltiples amenazas a las que se enfrentan.

¿Qué características debe tener una ciudad resiliente?

  1. Persistente. Una urbe persistente se anticipa a los posibles impactos actuales y futuros. Esta anticipación permite desarrollar políticas y mecanismos de resistencia para afrontar los desastres naturales. Además, con estos mecanismos los habitantes y la propia ciudad estarán más protegidos y los efectos de las amenazas podrán paliarse con más facilidad.
  2. Adaptable. Las ciudades adaptables transforman los cambios o desastres en una oportunidad. Estas urbes son flexibles y pueden evolucionar y reajustar sus recursos según las propias necesidades de la sociedad en cualquiera de sus ámbitos.
  3. Inclusiva. Las ciudades resilientes tienen en cuenta cual es el sector de la población más vulnerable ante un posible impacto natural. De este modo, se establecen políticas de actuación inclusivas y de cohesión social.

La Fundación Rockefeller lanzó en 2013 su proyecto 100 Resilient Cities con 32 ciudades para trabajar en sus planes para responder a los eventos adversos. En 2016 este grupo se aumentó hasta llegar a las 100 ciudades. Estas urbes son las que se ajustan a los estándares de ciudades resilientes y están preparadas tanto arquitectónicamente como políticamente para asumir los efectos de un desastre natural. A continuación, enumeramos algunas de ellas.

Barcelona

La ciudad condal ha implementado una serie de políticas verdes orientadas a la promoción de energías renovables. Barcelona emplea vehículos eléctricos en sus transportes públicos para reducir el uso de combustibles fósiles y también han disminuido la contaminación acústica. La urbe catalana es una de las ciudades destacadas gracias a la creación del departamento de Resiliencia Urbana que se encarga de mejorar las infraestructuras y servicios urbanos.

Bristol

Esta es la ciudad con mayor crecimiento de Reino Unido. Desde el gobierno local se han implementado partidas económicas importantes para mejorar las infraestructuras y los servicios urbanos de transporte. Así, ya se ha convertido en la urbe más importante de Reino Unido en materia de energía y gestión de los desperdicios. La práctica totalidad de los edificios tienen una estructura antigua. Sin embargo, se están desarrollando políticas en el ámbito urbanístico para su restauración o creación de obras nuevas.

Los Ángeles

La ciudad estadounidense es una de las más complejas debido a su gran tamaño. Esta urbe lanzó su estrategia de resiliencia urbana en marzo de 2018 y está basada en una fuerte cohesión social y en dotar a los habitantes con menos recursos de medios e información sobre las posibles catástrofes a las que se enfrentan. Desarrollaron unas importantes políticas de modernización de las infraestructuras y protección del entorno natural, tanto de vegetación como de ríos o arroyos.

Melbourne

La urbe australiana es una de las más propensas a experimentar todo tipo de catástrofes naturales, por lo que su estrategia de resiliencia es de las más completas y detalladas. Las políticas más reforzadas son las de adaptación y recuperación ante estas situaciones extremas: desarrollo de planes de gestión de emergencias y las evaluaciones de riesgos.

Montreal

La segunda mayor ciudad de Canadá centra su estrategia de resiliencia en la modernización y adecuación de las infraestructuras. Las olas de calor y frío se han intensificado en los últimos años, por lo que prevenir los efectos de los cambios de temperatura bruscos es otro de los principales objetivos. Para ello, se están implementando políticas de gestión de las necesidades hídricas y eléctricas de la población para anticiparse a estos cambios.

Asegurar una mejora en la vida de la población es algo fundamental para estas urbes, y quizás eso es lo más importante de las ciudades resilientes.

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