Arquitectura Sostenible Resiliente

Publicado el 6 septiembre 2018

La RAE, en una de sus acepciones, define la resiliencia como “la capacidad de un material, mecanismo o sistema para recuperar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado sometido”. Si aplicamos este concepto a una edificación diríamos que la resiliencia de un edificio es su capacidad para recuperarse tras un desastre; lo que también podría traducirse como su capacidad de resistencia a los desastres naturales.

Hoy traigo a colación este concepto ya que, durante el pasado mes de agosto, me han sorprendido mucho los desastres ocurridos en tan solo un mes:

  • Día 9. Un terremoto deja más de 131 muertos en la isla de Indonesia.
  • Día 17. Las peores inundaciones, en casi un siglo, que azotan el estado de Kelara en la India dejan en los últimos 12 días de agosto 230 muertos más. La cifra asciende ya a 370 fallecidos.
  • Día 22. Un terremoto de 7,3 grados en la escala de Richter sacude Venezuela.
  • Día 23. El volcán Etna en Sicilia (Italia) entra en erupción.
  • Día 24. Un terremoto de 7,1 grados sacude la frontera entre Perú, Bolivia y Brasil.
  • Día 25. El huracán Lane acecha la isla de Hawái y, aunque finalmente baja a categoría 2, deja fuertes inundaciones y deslizamientos de tierra.
  • Día 26. Al menos 2 personas han muerto y hay otras 241 desaparecidas tras el terremoto de magnitud 6,1 en el oeste de Irán, cerca de la frontera con Irak.

En cada uno de estos desastres hemos visto la gran vulnerabilidad urbana. Por ello, este aumento de extremos acontecimientos debidos al cambio climático (huracanes, lluvias torrenciales, temperaturas muy altas, etc.)  está conduciendo a que el diseño arquitectónico sea mucho más exigente. Por ejemplo, a la hora del cálculo de las cargas de viento o de la concentración de precipitaciones, no sólo en las zonas tradicionalmente propensas a huracanes e inundaciones, sino como nueva variable a considerar en todas las edificaciones con independencia de su ubicación geográfica.

Ciudades resilientes

Este nuevo diseño arquitectónico resiliente, está penetrando con fuerza en los conceptos de las nuevas construcciones, pero si nos preguntamos, ¿cómo podemos saber si nuestras ciudades son resilientes?, la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNISDR), en colaboración con otras organizaciones, han desarrollado una serie de “indicadores urbanos locales” para que las ciudades puedan evaluar su nivel de resiliencia.

De igual modo, podemos encontrar pautas y acciones para lograr hacer más resilientes nuestras ciudades en la web  “100 Ciudades resilientes“, promovida por la Fundación Rockefeller (100RC).

Por ello, además de sostenible, el edificio del futuro deberá ser resiliente. Es decir, poder soportar condiciones adversas y, además, contar con un equipamiento, previamente planificado que, entre otras cosas, le confiera la capacidad de cambio de uso y de reorganización espacial en situaciones de emergencia. Por ejemplo, un hotel que pueda ser convertido en hospital; prever tuberías de agua potable o tomas de electricidad en zonas comunes cercanas a la edificación, etc.

Aclarado el concepto anterior, desde este blog, la pregunta obligada que a continuación nos deberíamos hacer es ¿son compatibles la resiliencia y la sostenibilidad en la construcción?

Viviendas resilientes

Lo que se ha dicho anteriormente y las referencias indicadas conciernen básicamente a ciudades o concentraciones urbanas diversas. Pero ¿qué pasa con las viviendas unifamiliares? ¿Qué criterios o estrategias seguir para hacerlas resilientes? Pues yo os diría que, debidamente ajustadas las proporciones y los objetivos, las estrategias a seguir pueden ser las mismas ya que tratándose de supervivencia de cosas y personas lo que vale para muchas también vale para pocas ajustando, como he dicho, las proporciones de los medios a emplear. Y creo que, lo tratado en posts anteriores ha ido proporcionando ideas que no sólo permiten la sostenibilidad, sino que contribuyen a incrementar la resiliencia de nuestras casas.

Energías renovables

Los desastres naturales suelen conllevar fallos frecuentes en servicios esenciales como son el suministro de energía eléctrica y el de agua potable.  Y, al tratar sobre el empleo de energías renovables en posts anteriores, he citado la conveniencia del empleo de energía solar (tanto térmica como fotovoltaica) y de la geotermia.

A pesar de las catástrofes, el sol siempre estará ahí y si, gracias a un buen diseño, el viento o el agua no han destrozado nuestras instalaciones solares, podremos disponer de nuestra propia energía eléctrica y/o térmica. Igualmente, mediante la potabilización de las aguas residuales previamente recogidas y almacenadas (de la que hablo en este post) o en su caso del agua de la piscina, podremos disponer de este bien esencial en esa situación calamitosa. Para potabilizar esas aguas no hay más que hervirlas o someterlas a un sencillo tratamiento químico a base de unas pastillas de cloro. No beberemos un agua rica, pero nos mantendremos hidratados.

Resiliencia y sostenibilidad

Algunos de los materiales que hemos denominado como sostenibles, tales como el corcho, el bambú y muchos de los que poseen características aislantes, sin duda coadyuvan a una construcción resiliente, siendo un claro ejemplo de conciliación entre resiliencia y sostenibilidad.

 

No obstante, he de reconocer que, con relación a los materiales de construcción, no he encontrado una relación directa entre ambos términos ya que es, básicamente, el factor tecnológico el que logra dar una propiedad de mayor elasticidad a un material. Y, por tanto, de capacidad para recobrar su estado inicial después de haber sido sometido a una importante deformación, característica de la que carecen algunos materiales sostenibles.

Aun así, se han realizado proyectos que a todas luces han sabido conciliar ambos conceptos. El más interesante es el que se realizó, tras los desastres del huracán Katrina, para reconstruir la ciudad de Nueva Orleans. En él, grandes despachos de arquitectura diseñaron 28 modelos de casas ecológicas y resilientes adaptadas a posibles inundaciones y desastres futuros. Así pues, vemos cómo las casas ecológicas pueden ser, perfectamente, también resilientes.

Sin duda, seguiremos profundizando sobre este tipo de iniciativas que han sabido aunar la sostenibilidad y la resiliencia en un mismo proyecto arquitectónico.

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