Aislantes térmicos ecológicos y sostenibles

Publicado el 15 mayo 2018

Tal y como os anticipé en el post sobre las ventajas y desventajas de las lanas minerales, existen aislantes más ecológicos que aquellas y hacia los cuales debería irse decantando el futuro de la construcción.

Las características comunes de los aislantes ecológicos son:

  1. Son saludables. Se trata de materiales naturales no tóxicos que no contienen plásticos ni ningún componente derivado del petróleo ni sustancias o aditivos que puedan ser perjudiciales para la salud.
  2. Son duraderos, reciclables y biodegradables.
  3. Precisan de un consumo mínimo de energía para su fabricación.
  4. Tienen una gran capacidad de aislamiento térmico. Es decir, son malos transmisores del calor o, dicho de otra manera, su conductividad térmica es muy baja (*).

(*) El Coeficiente de Conductividad Térmica definido como ʎ= W/m·K (Watios por metro y grado Kelvin), es el parámetro que identifica la capacidad de un material como transmisor del calor, calificándolo como aislante (conductividad muy baja) o conductor (conductividad alta). En los aislantes típicos, como el aire o el corcho, este coeficiente se mueve en valores comprendidos entre los 0,02 y los 0,05 W/m·K. Por contra, metales como el hierro o la plata, que son buenos conductores del calor, tienen coeficientes de conductividad térmica comprendidos entre 80 y 400 W/m.K.

En España, existe un gran desconocimiento sobre este tipo de aislantes y, lo que es peor, sobre los efectos para la salud y el medioambiente de muchos de los aislantes de uso habitual en la construcción. Por ello, desde este blog queremos empezar a fomentar el uso de estos aislantes entre los que podemos destacar los siguientes:

El Corcho

El corcho es un material 100% natural que proviene de la corteza de los alcornoques, árboles que crecen en áreas de clima mediterráneo. Su producción es sostenible ya que incluso durante su extracción la generación de residuos es baja.  El Alcornoque renueva su corteza cada 9-12 años, y esto hace posible obtener corcho sin que se perjudique al árbol.

Su estructura en forma de células poliédricas, que están prácticamente vacías en su interior, le confiere unas propiedades impermeables y aislantes tanto térmicas (conductividad de 0,041 W/m·K) como acústicas extraordinarias. Éstas y más características de este material, las podéis encontrar en este enlace.

Como aislamiento se comercializa en planchas aglomeradas realizadas a través de presión y calor sin utilizar ningún tipo de cola.  También se puede encontrar en forma de virutas, granulado o triturado para rellenar cavidades e incluso proyectado sobre fachadas y cubiertas, suelos y paredes. El corcho podría tener como inconveniente su limitada resistencia al fuego (Euroclase E). Sin embargo, actualmente se someten los paneles aislantes a un tratamiento ignífugo que elevan considerablemente su resistencia al fuego, haciéndolos idóneos para la construcción sostenible.

La tendencia a la utilización de este material es creciente, llegando incluso a ser empleado como revestimiento de fachadas en la construcción de edificios.

La lana de oveja

Este material ha sido utilizado durante siglos como aislante térmico. Sus excelentes propiedades higroscópicas le permiten absorber la humedad ambiente o desprenderla según sea la temperatura ambiente, actuando así como regulador natural de la temperatura de forma semejante a cómo actúa el sudor en nuestro cuerpo: cuando aumenta la temperatura exterior las fibras se calientan y liberan humedad que, al evaporarse, resta calor al ambiente. Es decir, refresca el ambiente. Por el contrario, en invierno las fibras se enfrían, absorben la humedad (puede llegar a absorber un tercio de su peso en humedad sin perder su capacidad aislante) y, al hacerlo, desprenden calor.

No obstante, la lana como material aislante, deberá ser sometida a tratamientos de limpieza y protección contra el ataque de xilófagos, y contra la polilla con borato de sodio.

Se trata de un material 100% ecológico y renovable ya que proviene de la esquila necesaria y regular del animal durante su vida. Su conductividad térmica, en manta, es muy reducida: unos 0,038 W/m·K. Al igual que las planchas de corcho, las planchas de lana pueden ser sometidas a tratamientos ignífugos.

 

El cáñamo

Esta fibra natural de fácil siembra y rápido crecimiento, al no tener nutrientes en su tallo, no necesita ser fumigada ni el uso de abonos químicos. Además, la absorción de CO2 durante su crecimiento le confiere unas características especialmente sostenibles.

Posee unas excelentes propiedades de aislamiento tanto acústicas como térmicas con una conductividad de tan sólo 0,041 W/m·K. Se comercializa en forma de mantas realizadas con la fibra. Y, con el excedente leñoso que queda después de separar la fibra, se fabrican morteros aligerados para hacer muros o ladrillos.

Podéis encontrar información adicional sobre este material en el blog de la arquitecta Helena Rodríguez Gálvez.

El lino

También de origen vegetal, esta planta es de cultivo fácil y ofrece una buena resistencia mecánica sin tratamientos adicionales, lo que la hace muy estable dimensionalmente.

Dispone de buenas características acústicas y térmicas con una conductividad de 0,047 W/m·K.  Y, además, una capacidad higroscópica de hasta el 15% de su peso sin pérdida de las cualidades aislantes.

No obstante, no es recomendable su utilización en ambientes húmedos.

La celulosa

Los aislamientos térmicos basados en la celulosa se realizan con residuos de papel (básicamente de periódico). Este papel es molido y tratado con sales de bórax que le proporcionan propiedades ignífugas, insecticidas y antifúngicas. Se obtienen así fibras de pequeño tamaño que pueden insuflarse en los huecos entre paredes y techos. Otra opción es prensarlas para formar mantas aislantes con las que recubrir esos mismos huecos obteniéndose así un elevado grado de aislamiento tanto térmico como acústico.

Requiere poca energía para fabricarlo y el producto final es ligero, con un coeficiente de Conductividad Térmica de 0,042 W/m·K . Es, por tanto, otra buena alternativa de aislamiento sostenible.

Los tableros de fibra de madera

Los tableros de fibra de madera están fabricados mediante un proceso húmedo, a partir de fibras de madera procedentes al 90 % de restos de la corta en los bosques más limpios de Europa y al 10 % de restos de la industria de la madera.  Se pueden colocar en paredes, tabiques, techos y forjados.

La estructura porosa de sus fibras favorece la difusión de vapor, lo que les confiere unas buenas características aislantes. Pero, además, tienen la particularidad de que estos tableros son capaces de absorber las ondas sonoras y mejorar considerablemente la amortiguación del ruido de impacto. Para que puedan mostrar su óptima capacidad aislante es conveniente montarlos en estado seco.

El aire

Hemos mencionado antes el aire como ejemplo de un magnífico aislante térmico pues su coeficiente de Conductividad Térmica es del orden de 0,025 W/m·K. Es decir, más bajo que cualquiera de los materiales antes presentados. Además, es sin duda el más barato de todos pues su utilización es gratuita y supone una barrera natural contra el fuego. Sin embargo, es a la vez un magnífico transmisor del sonido por lo que su utilidad como aislante acústico es nula. Si nuestra casa estuviera situada completamente aislada en pleno campo y los ruidos propios de la naturaleza (o de los niños jugando en el jardín) no nos incomodan, sí podría suponer una opción de aislamiento térmico muy económica y eficiente. Pero desde el punto de vista acústico resultaría desastroso. Por eso, en la búsqueda de soluciones integrales, cualquiera de las arriba expuestas resulta más adecuada.

Lo recomendable a la hora de decantarnos por uno u otro producto, es contactar con las empresas distribuidoras que os asesorarán del aislante ecológico idóneo dependiendo de las características de vuestra vivienda y del lugar de ubicación de la misma.

 

Finalmente, os dejo este enlace en la revista ECOHABITAR  donde he encontrado un cuadro comparativo interesante entre las características de los aislantes tradicionales y los ecológicos. Y, además, desde el blog seguiremos profundizando en estos materiales tan importantes para el logro de la eficiencia energética de nuestra vivienda.

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