¿Qué significa diseño biofílico?

Publicado el 28 octubre 2021

Hoy os traemos un artículo que nos ha perecido muy interesante. Está escrito por Anna Delgove que, aunque no es arquitecta sino ingeniera industrial, es una gran entusiasta de la construcción sostenible y está especializada en certificaciones verdes, eficiencia energética y materiales de bioconstrucción.

Si te pido que cierres los ojos y te imagines en un lugar relajante, estoy segura de que el entorno que has escogido incorpora elementos naturales como puede ser la presencia de plantas, el olor a mar, una suave brisa, una hoguera con sonido crepitante, … Los seres humanos nos sentimos instintivamente atraídos por la naturaleza y la biofilia es lo que describe esta conexión. La biofilia se está integrando en la arquitectura a través del diseño biofílico; una práctica cuyos métodos de diseño se inspiran en la naturaleza para despertar esa afinidad inherente que sentimos, y hacernos sentir emocionalmente tranquilos y conectados a los espacios interiores y urbanos.

Algunas teorías evolutivas sostienen que nos sentimos naturalmente atraídos por espacios con características específicas. Por ejemplo, tendemos a preferir lugares espaciosos (hipótesis de la Sabana). También nos sentimos atraídos por los espacios desde donde podemos observar sin ser vistos por otros (teoría de la prospección-refugio) y tendemos a preferir los colores que recuerdan a naturaleza (teoría de la valencia ecológica).

La presencia de elementos naturales nos ayuda a despejar la mente. Nos aleja del estrés cotidiano, activando nuestro sistema nervioso parasimpático y permitiendo la recuperación mental. Se tiene la idea de que los espacios de trabajo deben ser estáticos y libres de toda posible distracción, pero ¿podríamos estar equivocados? Echa un vistazo a la imagen de arriba. Los escenarios naturales son dinámicos y cambiantes en el espacio-tiempo, pero no distraen. De hecho este tipo de leves fascinaciones probablemente te estén ayudando a despejar tu mente y concentrarte mejor mientras lees ahora mismo.

Este diagrama muestra el marco del diseño biofílico definido por Stephen Kellert. Representa la transición desde la sensación de conexión que nos da la naturaleza hasta cómo recrearla en el entorno construido.

¿Cómo podemos emular nuestra experiencia biológica natural en el entorno construido? La mayoría de los elementos y estrategias de diseño biofílico pueden agruparse en 6 categorías:

1. Características ambientales

Esta es, quizás, la más evidente de todas, ya que plantea la introducción literal y directa de la naturaleza en los espacios construidos. Stephen Kellert identificó 12 características ambientales diferentes para integrar en el diseño biofílico, algunas de las cuales son: luz solar, aire, fuego, agua, materiales naturales, vistas y planificación del paisaje.

La potenciación del color también es una de las 12 características. Cuando se desarrolla un proyecto de diseño, se suele recomendar crear previamente una paleta de colores para asegurar que se mantiene la coherencia cromática de la obra. Existen herramientas online que pueden ayudar a crear paletas de colores biofílicas a partir de imágenes en las que la naturaleza es protagonista, como un brillante amanecer o un bosque brumoso.

2. Formas naturales

En esta categoría se habla de diseñar espacios, muebles, columnas, arcos, … jugando con su forma de manera que recuerden a la naturaleza. Por ejemplo, podemos optar por columnas con forma de rama de árbol, objetos arremolinados que recuerden a una concha marina o usar motivos botánicos como papel de pared floral.

Al diseñar de este modo, puede ser muy fácil dejarse llevar por la estética, lo cual no tiene porqué ser malo siempre que se mantenga la funcionalidad del espacio y sus elementos en el mismo nivel de prioridad.

3. Patrones y procesos naturales

Aquí se pone el foco en los procesos de la naturaleza. Como ya se ha visto, los escenarios naturales suelen ser dinámicos y crean para nosotros toda una experiencia. El tiempo es un elemento crítico e indispensable en la experiencia natural y por eso los diseñadores biofílicos deben tener en cuenta cómo se van a disfrutar sus escenarios a lo largo del tiempo. Se busca riqueza de información y variabilidad sensorial.

Los espacios de transición deberían ser ricos en estrategias biofílicas. Un pasillo, por ejemplo, debería crearse con la intención de dar a los usuarios un respiro mental al pasar de un lugar a otro, obligándoles a tomar consciencia de la transición que están experimentando. Hay una obra de arte en particular que ilustra muy bien esta categoría. Situada en las oficinas de Biomed Realty (Cambrige, MA), esta creación introduce la experiencia del cambio utilizando un motivo animal.

Una escultura cinética que revela los movimientos de una bandada invisible de pájaros.

4. La luz y el espacio

Hoy en día, es muy habitual implementar estrategias de iluminación en edificios de alto rendimiento, pero la iluminación estática y abusiva hace que los espacios interiores sean monótonos y acaben teniendo un impacto negativo en nuestro ritmo circadiano. El ritmo circadiano es un proceso interno, regulado por la luz del día, que controla nuestros ciclos de sueño y vigilia. Si os estáis preguntando cuán importante es para nuestro bienestar, pensad en lo desagradable que resulta el jetlag. Las famosas gafas protectoras de luz azul, no están hechas para proteger nuestra visión sino nuestro ritmo circadiano, puesto que solo deberíamos recibir concentraciones altas de luz azul por la mañana y no durante todo el día.

Parece que existe la creencia de que solamente los espacios sobre-iluminados ayudan a sentirnos despiertos y productivos, pero hay muchas otras maneras (más bellas y saludables) de trabajar con la iluminación. La arquitectura japonesa juega con la ausencia de luz para crear misterio, mientras que a los occidentales nos gusta combinar la luminosidad y la forma espacial para crear sensación de amplitud. Para ejemplificar este punto, se muestra cómo jugar con las luces y sombras en el espacio puede llegar a formar parte del diseño biofílico.

5. Ecología y cultura

Este punto hace hincapié en la relación personal del usuario con el entorno construido para evitar la sensación de deslocalización (placelessness). El diseñador biofílico intenta utilizar las características geológicas y sociales para crear un apego emocional al lugar, ya que este tipo de apego siempre fomenta un mejor comportamiento ambiental y comunitario. Los diseñadores estudian el lugar para identificar oportunidades de celebrar las conexiones sociales, culturales y ambientales entre los usuarios y el paisaje. El lugar puede tener fuertes influencias históricas o podría haber comunidades existentes que sirvan de inspiración para el diseño. En términos generales, lo que se busca es una buena integración de la ecología y la cultura en el entorno construido.

Diseñado por Rubin&Rotman Architects, el Centro Cultural Cree de Quebec rinde homenaje a la arquitectura vernácula de la región imitando la longhouse tradicional.

6. Relaciones evolucionadas entre el hombre y la naturaleza

Estas relaciones están directamente relacionadas con los 9 valores biofílicos, que son como sigue:

ValorDefinición
EstéticoAtracción por la belleza física de la naturaleza
DominionistaControl y dominio de la naturaleza
HumanistaVínculo emocional y amor por la naturaleza
MoralistaPreocupación/juicios éticos y veneración de la naturaleza
NaturalistaPlacer del contacto con la naturaleza
NegativistaAversión, eliminación y miedo a la naturaleza
CientíficoEstudio científico de la interconexión de la naturaleza y los sistemas naturales
SimbólicoExpresión de ideas a través del lenguaje y metáforas naturales
UtilitarioUso práctico de la naturaleza material

Para poner un ejemplo, voy escojo uno de los valores que puede parecer más extraño. El valor negativista se incorpora a menudo en la planificación paisajística de jardines en forma de miedo.

En la imagen superior, las rocas están lo suficientemente separadas como para crear el sutil riesgo de caer al lago y mojarte. Aunque es un riesgo muy pequeño, te obliga a prestar atención y a vivir la experiencia sensorial completa mientras cruzas el estanque. De forma orgánica, te vuelves más atento y consciente del momento presente.

La naturaleza puede estar presente en nuestros entornos habituales en innumerables formatos (no sólo con la presencia de plantas de interior). Los escenarios naturales son vitales para nuestro bienestar y, lo que es más importante, nos incitan a disfrutar más del momento presente. Vistos todos estos ejemplos, podemos concluir que supone un enorme despilfarro sensorial dar por sentado nuestro entorno tanto como lo hacemos.

Anna Delgove

SOBRE LA AUTORA DEL POST


Anna Delgove
Consultora de Edificación Sostenible en Zero Consulting

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