Ventilación: Controlar la calidad del aire interior en las viviendas

Publicado el 8 febrero 2021

Una ventilación insuficiente de la vivienda derivada de un diseño arquitectónico que no la haya tenido en consideración, o de la contaminación generada en el interior por el propio individuo o por los compuestos orgánicos volátiles (COVs) que desprendan los materiales con los que se ha construido, o de determinados productos de limpieza, puede ocasionar graves problema de salud para sus ocupantes.

Si a lo anterior unimos, como ocurre a menudo en las grandes ciudades, una mala calidad del aire exterior, el problema del que en muchas ocasiones no somos conscientes, se agrava.

Una correcta ventilación es la estrategia principal para lograr neutralizar la mayoría de los agentes que inciden en la calidad del aire interior: Biológicos (ácaros, moho, bacterias, y virus); Químicos (monóxido de carbono, COVs, humos, gases) y Físicos (humedad relativa). 

Pero ¿cómo podemos controlar la calidad del aire en nuestros hogares? Para ello, y haciendo honor a la célebre frase del físico y matemático británico Willian T. Kelvin de finales del S.XIX, “Lo que no se define, no se puede medir, y lo que no se mide, no se puede mejorar”, vamos a definir los posibles sistemas de ventilación en una edificación y los instrumentos existentes para la medición de la calidad del aire interior.

Tipos de Ventilación

Ventilación Natural.  Es aquella en la que, tanto la entrada de aire exterior, como la extracción del interior se realiza a través del tiro natural, a través de las ventanas y las puertas, de manera que no intervenga ningún aparato mecánico. Ésta, en la actualidad, no está permitida en nuestro Código Técnico (CTE) por no garantizar los caudales mínimos de ventilación.

Ventilación Mecánica Controlada (VMC)

  • Ventilación Híbrida con entrada natural del aire y extracción mecánica. Es un tipo de ventilación controlada de manera que, cuando las condiciones de presión y temperatura son favorables se realiza una ventilación natural, pero cuando son desfavorables se activan los mecanismos mecánicos (motor/ventilador) para forzar la extracción del aire interior hacía el exterior. Este sistema, de extractor, es el mínimo para cumplir la actual normativa del CTE.
  • Ventilación Mecánica con entrada y extracción de aire controladas mecánicamente. En este caso tanto la entrada como la salida del aire de la vivienda se realiza a través de un motor / recuperador de calor que utiliza la energía del aire que extrae mediante un intercambiador de calor, en lugar de enviar el aire extraído directamente a la calle como ocurre con el sistema anterior.

Este sistema es el más eficiente desde el punto de vista energético y de salud ya que el aire que entra desde la calle a la vivienda se hace pasar por unos filtros antes de pasar al interior.

La tendencia actual, influida en gran medida por la nueva normativa europea, es la exigencia a una HERMETICIDAD, cada vez mayor como la que se exige en el estándar PassivHaus, en las viviendas para así, reducir al máximo el consumo energético. Esto significa que no sólo debemos instalar unos buenos sistemas de ventilación y filtrado del aire que estén contralados mecánicamente, sino que, además debemos tener instrumentos de medida que controlen los niveles de CO2, de COVs, de PM, de humedad relativa del aire, y de temperatura del interior de la vivienda.

Sistemas de medida para conocer la calidad del aire interior

Para medir la calidad del aire interior, CAI o IAQ por su denominación inglesa “Indoor Air Quality” existen en el mercado diferentes dispositivos, desde los sencillos y económicos hasta los mas caros y sofisticados que llevan a cabo una monitorización continua de la vivienda.

El tipo de sensor que nos interesa estará relacionado con la zona de la casa y las personas que la habitan:

Sensores de concentración de CO2. En las zonas secas de la vivienda como salones, dormitorios y despachos nos interesará medir la concentración de dióxido de carbono en partes por millón (ppm) para lograr tener siempre una buena calidad del aire interior. Son sensores económicos, como el que figura en la foto y que es el que tengo en mi casa, que además nos dan la temperatura y la humedad relativa del aire. Son fáciles de interpretar ya que disponen de una franja de color que va desde el verde hasta el rojo para identificar de la mejor a la peor calidad del aire y que dispone de un sistema de aviso cuando ésta sobrepasa los 1.200 ppm.

Sensores de compuestos orgánicos volátiles (VOC) . Están especialmente indicados para las zonas húmedas como cocinas y baños en los que se pueden establecer, más fácilmente, las sustancias químicas que se convierten en vapores o gases perjudiciales para la salud.

Sensores de materia particulada PM 2.5 . Estos sensores miden las partículas finas de 2,5 micras y menos que se encuentran en suspensión y que pueden afectar a las personas con problemas respiratorios.

Sensores de humedad y temperatura. El control de la humedad en el interior es fundamental para la calidad del aire ya que la humedad por condensación puede producir moho, generando además de problemas estéticos, sintomatología alérgica y de respiración.

Normativa

En la actualidad, existe una amplia normativa encaminada a mejorar y controlar la calidad del aire interior. La principal norma es el Documento Básico de Salubridad  DB HS 3, que está incluido en nuestro Código Técnico de la Edificación (CTE), que en su última actualización RD 732/2019  que entró en vigor el 23 de septiembre del 2020, se modificaron y endurecieron los requerimientos y exigencias con el objetivo de llegar a cumplir los criterios de construcción de un edificio de consumo de energía casi nulo (nZEB)

El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) es otro documento esencial pero su redacción, que data de 2007, y posterior modificación en 2013 (RITE 13) se comenzaron a actualizar en el 2020, cuyo borrar (RITE 20) se encuentra actualmente en revisión.

En nuestro post sobre ¿Cómo mantener los interiores de nuestras casas saludables? también habíamos hecho referencia a las características que, sobre la calidad del aire interior, deberían reunir los edificios para logar las certificaciones WELL y LEED

Además, cada Comunidad Autónoma tiene normativas específicas, como es el caso de la Guía sobre la Calidad del Aire Interior editada por la C.A de Madrid  BVCM015714  o el de la Norma de Habitabilidad NHV10 implantada por Galicia donde, a modo de ejemplo, podemos citar que se obliga a la construcción de un forjado sanitario ventilado para la eliminación del gas radón emanado por el granito, material de construcción empleado habitualmente en Galicia.

En definitiva, creo que merece la pena que empecemos a tomarnos en serio la calidad del aire de nuestras viviendas y lugares de trabajo si, como dicen las estadísticas, pasamos en su interior un 80% y un 90% de nuestra vida.

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