Agora Garden, los jardines verticales como respuesta al calentamiento global

Publicado el 24 julio 2019

Ahora que la polución y contaminación ambiental en las grandes ciudades vuelve a estar en la agenda mediática y en el foco de las preocupaciones de la sociedad, todos los sectores deben luchar para combatirla. Desde el ámbito de la arquitectura lo tenemos claro: la arquitectura del presente y futuro debe ser sostenible, ecológica y energéticamente eficiente para hacer frente a la realidad ambiental que nos acecha. Y una de las apuestas son los jardines verticales.

Una de estas grandes ciudades es Taiwán (China), que produjo más de 250 millones de toneladas de CO2 en 2014, según la Agencia Internacional de Energía. Así, la urbe decidió paliar los efectos de la contaminación con una respuesta arquitectónica. Y es que, precisamente, una de las soluciones para frenar los elevados niveles de polución de las grandes ciudades pasa por una construcción sostenible y ecológica que permita disminuir el consumo energético y reduzca la huella de carbono.

Ejemplo de ello es el proyecto del arquitecto Vincent Callebaut, que ideó la torre Agora Garden, en Taiwán, con un diseño totalmente novedoso. El edificio de 20 pisos se sitúa en el centro de Taipei y su estructura replica la del ADN, una doble hélice integrada por dos torres helicoidales. De acuerdo con esta compleja estructura, cada una de las torres rota en cada piso o altura sobre 4,5º hasta lograr una torsión de 90º y la forma trenzada característica del ADN.

© Vincent Callebaut

Jardines Verticales

La principal característica del Agora Garden es que cada una de las torres que conforman su esqueleto contará con jardines verticales que las envuelvan. Las extensiones verdes del edificio se dividirán en “bosques” urbanos, huertos orgánicos, jardines medicinales o aromáticos, entre otros. En total, se estipula que el edificio albergue 23.000 árboles capaces de absorber 130 toneladas de dióxido de carbono cada año. Eso es, el equivalente a lo emitido por 27 coches. Si bien no es una cantidad que palíe el problema del calentamiento global, es un pequeño paso que dibuja las líneas maestras a seguir en materia medioambiental.

Los jardines verticales, tal y como os contábamos en anteriores publicaciones, tienen propiedades aislantes, tanto acústicas como térmicas. Esta segunda piel “boscosa” reduce la pérdida de calor del interior de los pisos y la necesidad de emplear sistemas de refrigeración o calefacción.

© Vincent Callebaut

Energías renovables

En el último piso del Agora Garden se situarán paneles fotovoltaicos para transformar la energía solar captada en energía eléctrica. También se recolecta y reutiliza el agua pluvial, que se incorporará a la red de aguas sanitarias del edificio y a los tanques de agua para el riego de los espacios verdes.

Otra de las grandes novedades en esta torre ecológica es la gestión y reciclaje de los residuos orgánicos producidos por los inquilinos y, por ende, la producción de compost. Además, los materiales empleados en el esqueleto helicoidal y en su diseño interior, incluyendo el mobiliario, son reciclables y/o reciclados.

© Vincent Callebaut

El proyecto Agora Garden es un ejemplo de cómo el compromiso con el medio ambiente puede y debe convivir perfectamente con la modernidad estética. Esta propuesta bioarquitectónica y ecológica demuestra que los edificios lujosos y vanguardistas no están reñidos con la sostenibilidad y la construcción eficiente.

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