Barro cocido: un tradicional material sostenible

Publicado el 12 septiembre 2019

Un material de construcción, para ser considerado sostenible, debe tener un origen natural, y una extracción respetuosa con el medio. Es decir, su obtención debe requerir los mínimos tratamientos industriales, eliminando procesos intermedios contaminantes y, al mismo tiempo, reduciendo la huella ambiental. Y, en este sentido, el barro cocido se convierte en una excelente opción.

Se trata de un material natural y artesanal, y su utilización en la construcción se remonta a la Antigüedad. Y es que el uso de la arcilla cocida, componente del barro, fue introducido en la Península Ibérica por los griegos en el siglo VII a.C. Desde entonces, este material ha evolucionado considerablemente. Así, han ido apareciendo nuevos tipos de productos, formatos, avances tecnológicos…  No obstante, los materiales naturales, como el barro, cuentan con un hueco cada vez más importante en el mercado, gracias a la apuesta por la arquitectura sostenible y a las nuevas tendencias de consumo, con clientes cada vez más concienciados con la importancia de cuidar el medioambiente.

¿Por qué es sostenible?

El barro cocido es un material de fabricación artesanal. La arcilla que lo compone es calentada a menos de 950ºC, y es tratada posteriormente de manera completamente natural. Gracias a ello, conserva las cualidades de la tierra como el aislamiento, la baja radiactividad, una buena inercia térmica, y la higroscopicidad (la capacidad de los materiales para absorber la humedad atmosférica). Así, el barro regula y contribuye a mantener la humedad alrededor de un 55% en el interior de las viviendas.

Por otro lado, este material tiene una gran capacidad de ser reciclado, ya que es inerte y muy estable. Así, los residuos que se generan cuando se elabora, pueden reincorporarse de nuevo al circuito de fabricación.

Aplicaciones del barro cocido

Sus usos en la construcción son múltiples, pero principalmente se utiliza para la realización de tejas, bloques, losas, revestimientos, muros, fachadas, ladrillos… Aunque también es muy común en el interior de las viviendas.

En concreto, se utiliza como pavimento, en forma de en baldosas o azulejos, pues sus características lo hacen idóneo para este tipo de aplicaciones. Ofrece un aspecto muy rústico y es resistente, fresco en verano y cálido durante los meses más fríos, fácil de limpiar y con un mantenimiento muy sencillo. Además, absorbe muy bien el agua. Es un material anti-estático (al que no se le adhiere el polvo), y la falta de condensación superficial evita la aparición de moho.

Si recibe un correcto tratamiento, el barro cocido se considera un material natural, neutro a las alergias, sin partículas tóxicas y que filtra los malos olores. Es decir, es ecológico, con un reducido coste energético, y, por lo tanto, idóneo para un proyecto de arquitectura sostenible.

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