El proyecto malagueño Torres del Río apuesta por la sostenibilidad

Publicado el 8 octubre 2018

El Estudio Lamela ha ganado el concurso para diseñar uno de los complejos residenciales más emblemáticos de Málaga para la inmobiliaria Metrovacesa. El proyecto Torres del Río está formado por tres torres de 21 plantas cada una, con una superficie construida de 58.368 m2 y un total de 225 viviendas. Uno de sus principales atractivos es que mirarán directamente al mar Mediterráneo.

Torres del Río contará con todo tipo de comodidades: una zona de coworking, gimnasio con spa, sauna y piscina climatizada, sala de cine privada, club social y área de juegos. Y, en la última planta, se ha diseñado una piscina al aire libre, un gastrobar, un solárium y una área de chill out.

Ejemplo de sostenibilidad

Una de las características que hacen de este proyecto un ejemplo de construcción sostenible es el uso de la aerotermia. Esta fuente aprovecha la energía del aire para producir agua caliente, calefacción y climatización.

Y, además, las aguas pluviales serán captadas y almacenadas para posteriormente reutilizarlas en cubiertas ecológicas con zonas verdes que albergarán jardinería diseñada específicamente teniendo en cuenta la ubicación y el clima.

En cuanto a la ventilación, las viviendas contarán con ventilación cruzada, lo que favorece la eficiencia energética. Se prestará especial atención tanto a los medios de protección solar como a los elementos de sombra.

Por otro lado, se utilizarán para su construcción materiales sostenibles, como maderas de bosques de rápida replantación y crecimiento.

Estas tres grandes torres de viviendas cambiarán la fisonomía del extremo suroeste de Málaga capital configurando un nuevo paisaje urbano que, por su visibilidad, señalarán el cierre de la ciudad.

Mirando al mar

Su orientación al mar brinda la posibilidad de que los edificios cuenten con unas espectaculares vistas. Y es que, desde el estudio de arquitectura, destacan que ese fue el motivo por el que se ha creado un tipo de vivienda diáfano donde los salones y dormitorios principales disfrutan de vistas directas al Mar Mediterráneo. Vistas que, unidas a una estructura de terrazas ajardinadas en voladizo, trasladarán a sus habitantes a un espacio verde y azul.

“Este es un proyecto único porque el edificio y sus viviendas dialogan con el mar. Es una conversación franca basada en la armonía y la sostenibilidad. Por todo esto, creemos que va a ser uno de los edificios residenciales más icónicos de la ciudad. Una arquitectura del siglo XXI para una ciudad que ha hecho de la modernidad, la tradición y el respeto al medio ambiente sus señas de identidad”, apunta Carlos Lamela, presidente de Estudio Lamela.

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