Javier Torralba: “España es el 6º país del mundo con más edificios certificados por BREEAM”

Publicado el 2 noviembre 2021

Uno de los mayores avances de la arquitectura sostenible es la profesionalización del sector. Esto pasa por apostar por la formación, el impulso de nuevas metodologías y, sobre todo, la certificación de proyectos en base a unos criterios preestablecidos, cuantificables y medibles.  

Y uno de esos certificados pioneros en edificación sostenible es BREEAM, una Metodología, técnicamente muy avanzada, de Evaluación y Certificación de la Sostenibilidad de la Edificación.

Hemos tenido la oportunidad de hablar con el director de BREEAM en España, Javier Torralba, que nos habla sobre la acogida de este certificado en nuestro país, y muchas otras cuestiones de gran interés.

Entrevista

Isabel Fernández: Para empezar, ¿puedes explicarnos, de forma breve, en qué consiste el certificado BREEAM?

Javier Torralba: BREEAM es una metodología de construcción sostenible. Es decir, una herramienta que evalúa hasta 59 requisitos de 10 categorías distintas para favorecer que los edificios sean eficientes con sus recursos (agua, energía, gestión de residuos, materiales…), respetuosos con el medioambiente y con la salud de las personas.

El objetivo es que los edificios vayan más allá de las exigencias normativas a través de una serie de medidas ambientales y de calidad que son actualizadas constantemente por nuestro equipo técnico.

I.F.: ¿Cómo valoras la acogida de BREEAM en nuestro país?

J.T.: En términos numéricos, España es el 6º país del mundo con más edificios certificados por BREEAM, actualmente hay 1489 edificios que han sido evaluados por nuestra metodología y más de 22.000 viviendas certificadas. Pero los inicios en 2010 fueron complicados. Por ejemplo, en 2014 solo había 44 viviendas certificadas, así que el crecimiento ha sido exponencial año a año, siendo más acusado en 2017. A partir de entonces es cuando hemos notado que cada vez más empresas públicas y privadas del sector quieren certificar la sostenibilidad de sus activos.

I.F.: Lleváis 10 años en España. ¿Cómo ha evolucionado el sector de la construcción en este tiempo?

J.T.: Hay que tener en cuenta que BREEAM se creó en 1990. Es el primer certificado de construcción sostenible del mundo, por lo que su uso estaba implementado en muchos países europeos como Reino Unido, Francia o Suecia. Sin embargo, cuando llegamos a España, los certificados como BREEAM eran considerados más como un elemento de marketing que como una herramienta útil. Afortunadamente esa concepción ha cambiado por completo.

La sostenibilidad ya no se concibe como un gasto, sino como una inversión necesaria. No solo para garantizar un mayor ciclo de vida de tu edificio, sino para reducir costes de mantenimiento y revalorizar un activo. Las promotoras son conscientes de estos beneficios y saben que el usuario final demanda, cada vez más, productos respetuosos con el medioambiente. La sostenibilidad no es una opción es una obligación

I.F.: ¿Cómo es el proceso de evaluación de un proyecto?          

J.T.: Para garantizar la independencia del proceso de evaluación, BREEAM cuenta con la figura del Asesor BREEAM. Son profesionales independientes que han superado una exigente formación y que cuentan con una licencia que los capacita para realizar el informe de evaluación. Ese informe registra los requisitos de nuestra metodología que cumple el edificio, el Asesor lo elabora y lo envía a nuestro equipo técnico que evalúa el resultado y, en función del número de requisitos demostrados, concede el certificado y garantiza la sostenibilidad del edificio.

Imagen del BRE Innovation Park de Watford, una villa demostrativa y de investigación de los requisitos exigidos por BREEAM

I.F.: Analizáis un total de 10 categorías. ¿Cuál suele ser la más sencilla de aplicar, y cuál está sujeta a más complicaciones, de manera general?

J.T.: Todas las categorías, excepto la de innovación, exigen el cumplimiento de unos requisitos mínimos. A menudo se confunde sostenibilidad con eficiencia energética, pero ser sostenibles implica reducir el gasto de agua, proteger la biodiversidad del entorno, elegir materiales no contaminantes… Quizás los requisitos de ahorro de energía son los más sencillos de implementar, ya que muchas normativas están orientadas a la eficiencia y algunas medidas se plantean desde la fase de diseño.

Por otra parte, existe la categoría de Innovación, que es quizás la más complicada y la que garantiza la excelencia de un proyecto. Solo se cumple si un inmueble instala u ofrece algún elemento sostenible que todavía no esté estandarizado en el mercado.

I.F.: Cada vez son más los proyectos certificados, también empresas. ¿A qué creéis que se debe?

J.T.: Hay varios factores que explican este interés por la sostenibilidad. Por una parte, la mayor concienciación de las empresas sobre el impacto medioambiental de su actividad. Somos conscientes de que solo hay un planeta y, si no fomentamos modelos de negocio circulares y sostenibles, no habrá vuelta atrás respecto al cambio climático.

Las normativas medioambientales son cada vez más restrictivas y exigentes, especialmente en los países occidentales. La Agenda 2030 y la llegada de los Fondos Next Generation de la UE, han supuesto un impulso para que aquellas empresas estancadas en modelos de negocio obsoletos.

Por último, el usuario final tiene un papel fundamental. Como consumidores, cada vez que elegimos una opción respetuosa con el planeta estamos lanzando un mensaje al mercado y, afortunadamente, en todos los sectores se está demostrando que los productos sostenibles son los que mejor se venden.

I.F.: ¿Cuáles creéis que son los retos actuales a los que nos enfrentamos en el sector?

J.T.: Todavía es necesario reforzar la labor didáctica. Tanto para el usuario final como para los profesionales del sector. Hay que mostrar los beneficios ambientales y económicos de ser sostenibles para que deje de ser una opción y se convierta en una obligación.

Por otra parte, hay que seguir impulsando la colaboración público-privada para que se estandarice el uso de metodologías sostenibles a todos los niveles, como ocurre en otros países europeos. Es importante que existan incentivos reales y que las buenas prácticas de una empresa puedan materializarse.

I.F.: ¿Algún proyecto o proyectos BREEAM que destacarías?

J.T.: Cada edificio evaluado por BREEAM puede consultarse en nuestra web y todos son proyectos sostenibles. Edificios residenciales, oficinas, centros comerciales o naves logísticas que se diferencian del mercado por elegir ir un paso más allá en materia de respeto medioambiental, eficiencia o salud.

Por puntuaciones alcanzadas podemos destacar el edificio de la EUIPO en Alicante, que acoge la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea y tiene la calificación más alta otorgada por BREEAM en España. Por extensión y volumen destaca el proyecto urbanístico de Madrid Nuevo Norte, un barrio sostenible en pleno centro de Madrid que será evaluado por BREEAM Urbanismo, un esquema que evalúa la sostenibilidad de grandes superficies y desarrollos urbanísticos.

Javier, te agradecemos enormemente tu tiempo y que hayas compartido con nosotros tu conocimiento y experiencia. Sin duda, la llegada de BREEAM a España ha supuesto un antes y un después para la arquitectura sostenible, y esperamos seguir sumando proyectos certificados bajo este sello que, sin duda, demuestran que cada vez son más las obras construidas siguiendo criterios de sostenibilidad.

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