La sostenibilidad de reutilizar y recuperar

Publicado el 13 enero 2017

En los últimos años se ha creado una mayor conciencia sobre sostenibilidad y desarrollo urbano. Tanto el sector de la arquitectura como los medios de comunicación o la ciudadanía han demandado un urbanismo más verde. Esto se ha materializado en nuevos espacios ya pensados para enriquecer a su entorno.  ¿Pero que pasa con las construcciones del pasado? ¿O con los espacios que otrora albergaban actividad y ahora se encuentran vacíos?

Reducir, reciclar y reutilizar. La regla de las tres erres, por todos conocida, se puede y debe aplicar también a los espacios urbanos. Sabemos que un urbanismo sostenible debe optimizar los recursos y en este sentido, el aprovechamiento de espacios vacíos en las ciudades es fundamental. Y esto no solo aplica a aquellos lugares deshabitados. También a aquellos espacios desaprovechados durante una parte del día.

En esta línea, gracias a la tecnología, han surgido recientemente en diferentes partes del mundo nuevas formas de compartir los recursos ya existentes. Todas ellas se enmarcan dentro del consumo colaborativo. Me pregunto, ¿si hay personas que comparten los gastos de su viaje en coche sin conocerse, no podría pasar lo mismo con espacios urbanos? Deberíamos fomentar que las ciudades impulsen el aprovechamiento de estas zonas urbanas, dotándolas de mayor vida.

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Estos nuevos lugares y formas de consumo abren un novedoso abanico para los ciudadanos. Con ellos, la ciudad ofrece un espacio donde se pueden desarrollar diferentes actividades alcanzando un mejor aprovechamiento y aportando soluciones a las demandas sociales. Pero para ello hace falta también educar al habitante. Debe aprender también a pensar qué puede aportar él. Es decir, necesitamos desarrollar un modelo de comunidad más colaborativo, y por ende, más sostenible.

Pero por supuesto, el urbanismo también debe pasar por recuperar y  revalorizar el pasado arquitectónico de las ciudades. Un trabajo que muchos arquitectos ya realizan. Conservando su estructura y estética original, estas edificaciones crean un nexo del pasado con el diseño y la arquitectura actual. Reutilizar y recuperar espacios se convierte en una opción más que razonable para crear nuevos modelos de ciudad, donde la protagonista sea, cómo no, la sostenibilidad.

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Museo de Bellas Artes de Oviedo, rehabilitado respetando la fachada por Francisco Mangado. Fotografía © Pedro Pegenaute

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