Madera termotratada: el material natural que revoluciona la arquitectura sostenible
Entre los materiales de construcción sostenibles de alto rendimiento se encuentra uno de los más típicos y el favorito de muchos: la madera. Pero en este caso, hablamos de la madera termotratada (TMT, por sus siglas en inglés: Thermally Modified Timber), que se ha consolidado en los últimos tiempos como una de las soluciones más versátiles, saludables y duraderas para fachadas, suelos exteriores, paisajismo y estructuras al aire libre.
Obtenida mediante un proceso puramente térmico, sin aditivos químicos ni biocidas, esta madera combina belleza natural, durabilidad extrema y un ciclo de vida plenamente circular, convirtiéndose en un auténtico aliado para el diseño responsable y la economía circular.

Tecnología limpia: cómo el termotratamiento transforma la madera
A diferencia de los tratamientos clásicos con sales, creosotas o productos químicos, el termotratamiento consiste en someter la madera a temperaturas de unos 212 °C en una atmósfera controlada con vapor de agua y libre de oxígeno. Este proceso modifica la estructura interna de la madera, reduciendo su contenido de humedad de alrededor del 20% a solo un 4-7%. El calor volatiliza resinas, terpenos y compuestos que normalmente atraen a hongos e insectos, reforzando la resistencia biológica de la madera sin necesidad de biocidas.
El resultado es un material hasta un 50% más estable dimensionalmente: la TMT apenas se hincha o merma ante cambios de humedad y temperatura, lo que la hace ideal para exteriores, fachadas ventiladas y aplicaciones donde el movimiento y la deformación pueden suponer un problema. Además, la conductividad térmica se reduce entre un 20 y un 25% respecto a la madera sin tratar, mejorando el aislamiento y la eficiencia energética en edificios sostenibles.
La madera termotratada es, así, una alternativa completamente natural, libre de toxinas, reciclable y compatible con proyectos de bioconstrucción y certificaciones como LEED o BREEAM.

Durabilidad, estética y salud: ventajas técnicas y ambientales
Una de las grandes fortalezas de la TMT es su durabilidad extrema frente a hongos, insectos xilófagos y condiciones climáticas agresivas. Al eliminar los compuestos que actúan como alimento para los organismos dañinos, la TMT no requiere mantenimiento químico y puede superar los 30 años de vida útil en aplicaciones al aire libre, incluso en climas húmedos y expuestos. Esta longevidad se traduce en menos ciclos de reemplazo, menor consumo de recursos y reducción de residuos, reforzando la economía circular a lo largo de todo el ciclo de vida del edificio.
Desde el punto de vista estético, la madera termotratada adquiere un tono más oscuro y uniforme tras el proceso, con una superficie más dura y un envejecimiento natural hacia una pátina gris que mantiene el carácter y la belleza sin necesidad de barnices o recubrimientos sintéticos. Su ligereza, combinada con la robustez estructural, facilita la manipulación, el transporte y la instalación, permitiendo juntas precisas y diseños contemporáneos que aprovechan la nobleza del material.
Pero la sostenibilidad va más allá de la durabilidad o la estética: la TMT es saludable y segura para los ocupantes. Al no contener ni liberar compuestos tóxicos ni sustancias volátiles, es apta para aplicaciones en contacto directo con personas, animales y plantas, tanto en exteriores como en interiores de alto tráfico. Esta característica la convierte en material de referencia para proyectos de bioconstrucción, viviendas saludables, equipamientos educativos y mobiliario urbano, donde la calidad del aire y la ausencia de tóxicos son prioritarias.
Aplicaciones reales y aportación a la arquitectura sostenible
La madera termotratada se está implantando progresivamente en el mercado español y europeo, y es cada vez más especificada por arquitectos comprometidos con la sostenibilidad integral. Sus aplicaciones son múltiples:
- Fachadas ventiladas y revestimientos: La estabilidad dimensional y la resistencia natural de la TMT permiten crear envolventes ligeras, precisas y de bajo mantenimiento, con carácter contemporáneo y excelentes prestaciones térmicas.
- Paisajismo y estructuras al aire libre: Pérgolas, celosías, tarimas y pasarelas en parques, paseos marítimos o jardines se benefician de su longevidad y envejecimiento uniforme, que soporta sin problemas los ciclos de lluvia, sol y humedad.
- Suelos exteriores y terrazas: Su calidez y su capacidad de mantenerse estable ante la radiación y la humedad la hacen ideal para suelos de terrazas, entradas o zonas de alto tránsito, incluso en entornos rurales o costeros.
- Mobiliario, ventanas y puertas: La dureza superficial y la facilidad de mecanizado permiten diseñar piezas a medida, resistentes y estéticamente impecables.
El impacto positivo va más allá de lo técnico: cada metro cúbico de madera termotratada almacena carbono atmosférico durante décadas, sustituyendo materiales menos sostenibles como el PVC o el hormigón, y evitando la emisión de hasta una tonelada de CO₂ respecto a soluciones sintéticas equivalentes.
La madera termotratada es, en definitiva, el mejor ejemplo de cómo la innovación puede potenciar la sostenibilidad sin sacrificar rendimiento, belleza ni responsabilidad ambiental. Para arquitectos y promotores comprometidos, es la herramienta que permite especificar materiales naturales, duraderos y circulares, demostrando que la construcción responsable es compatible con el diseño avanzado y la excelencia técnica.





