Biorock, el material de construcción que se fortalece con los años

Publicado el 10 mayo 2019

La tecnología tiene un papel fundamental en la arquitectura moderna. Sobre todo, en la que a nosotros nos concierne, la arquitectura sostenible. Anteriormente os hablábamos de un proyecto presentado este mismo año sobre la construcción de una ciudad flotante.

En “Oceanix City” se empleaban como base del proyecto materiales renovables y habituales como la madera o el bambú. Pero también tenía un gran peso en la construcción de las islas flotantes el Biorock, un material desconocido para la mayoría. Mediante este nuevo componente se reparan y construyen estructuras marinas que resisten procesos de deterioro y oxidación de forma permanente.

El arquitecto Wolf Hilderf fue quien desarrolló esta nueva tecnología para construir bajo el océano en el año 1976. Años después, perfeccionó este proceso junto al Doctor Tom Goreau. Ambos acuñaron a este proceso Biorock y lo emplearon para restaurar arrecifes de coral. Con esta nueva técnica descubrieron que los corales y organismos marinos crecían y se fortalecían alrededor de estas estructuras electrificadas.

© Fotografía de GlobalCoral.org con fines puramente informativos

Biorock es el nombre comercial del material o sustancia formado por un proceso de electroacumulación de minerales en el agua marina. Esta técnica de construcción depende de una corriente eléctrica continua de bajo voltaje que fluye por una estructura conductora a la que se adhieren minerales como el calcio o el magnesio. El esqueleto electrificado se construye con metales como el acero o el hierro.

Estos minerales, gracias a la corriente eléctrica, se integran a las barras de acero o hierro formando un material similar a la piedra caliza que recubre la totalidad de la estructura. Este armazón protege y repara el esqueleto sobre el que se erigen todo tipo de construcciones marinas corroídas u oxidadas por los efectos del tiempo y el mar. El proceso Biorock por tanto frena este degaste y aumenta la longevidad de las estructuras.

Con este proceso tecnológico se reparan las construcciones desde el interior, a diferencia de las técnicas convencionales, con las que se mejora únicamente la apariencia externa mientras que el deterioro interno continúa produciéndose.

Características

Las características de este nuevo componente son su capacidad de autoreparación y su fortaleza y dureza, que aumenta a cada año que pasa. El Biorock es tres veces más resistente que el hormigón. A diferencia de lo que se pueda pensar, la tecnología Biorock es más asequible que otros materiales de construcción. El hierro o el acero son componentes comunes en la arquitectura y su precio de mercado no es elevado.

El segundo componente necesario para crear este nuevo elemento de construcción es la electricidad. Esta es relativamente cara, ya que procede en su mayoría de fuentes no renovables. La cantidad de electricidad necesaria para llevar a cabo este proceso tecnológico es ínfima y de bajo voltaje.

Sin embargo, el Biorock es un material pensado para cuidar el ecosistema y reducir la contaminación. Por ello, se fomentan y emplean fuentes renovables en su proceso de creación para evitar generar CO2. Además, dependiendo de energías sostenibles, limpias y renovables se podrían crear estructuras de mayor tamaño con un menor gasto energético.

¿En qué casos se emplea un material como el Biorock?

  1. Restauración de arrecifes de coral. Es la única tecnología sostenible que protege los arrecifes de coral de su extinción debido al calentamiento global. Las estructuras de Biorock proporcionan a estos organismos las condiciones biofísicas para que estos organismos se desarrollen y se asienten. El coral crece entre 2 y 10 veces más rápido en estas estructuras. Se han construido alrededor de 500 estructuras de arrecifes Biorock en alrededor de 40 países de todo el mundo. Gracias a esta nueva técnica se han salvado especies de la extinción local.
  2. Reparación de construcciones marinas. Muelles, embarcaderos o muros marinos se protegen de la erosión y corrosión gracias a la armadura de roca dura que le proporciona este proceso tecnológico.
  3. Protección de la costa ante el aumento del nivel del mar. Las estructuras de protección costera se fortalecen y crecen anualmente en torno a 20 milímetros. Esto las convierte en un certero método de contención ante la subida del nivel del mar que pone en peligro múltiples islas o zonas litorales de numerosos países.  

Como podemos comprobar, la tecnología es un magnífico aliado para los retos a los que se debe enfrentar la arquitectura sostenible y la sociedad ante problemas como el crecimiento del nivel del mar o el cambio climático.

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