Casas de paja: una tendencia que repunta

Publicado el 21 agosto 2019

Uno de los materiales constructivos más arraigados en el imaginario social infantil es la paja. No obstante, para muchos está vinculado con el mundo rural, despojándolo de toda posibilidad arquitectónica. La arquitectura sostenible, sin embargo, ha descubierto en la paja un aliado ecológico, versátil, sostenible y resistente para sus construcciones.

La paja se define como las “cañas de trigo, cebada, centeno u otras gramíneas, después de secas y separadas del grano”. Aunque su uso habitual es en el ámbito agropecuario y hortícola, las casas de paja existen desde hace muchos años y con el auge de la arquitectura ecológica y sostenible han vuelto a repuntar, adaptándose a los paradigmas constructivos del siglo XXI.

Características de las casas de paja

  1. Mínima huella ecológica. Es un material natural, renovable y económico, pues procede de deshechos de actividades agrícolas.Su producción y transporte son más ecológicos que los de otros materiales constructivos que precisan de transformaciones industriales como el ladrillo, el hormigón o el cemento y, por tanto, generan una mayor contaminación. Es un material longevo y que no precisa grandes restauraciones o rehabilitaciones.
  2. Gran aislamiento térmico y acústico. La paja es un material con unas propiedades aislantes óptimas alcanzando un ahorro energético de hasta el 75%. Las casas de paja consumen de media una décima parte que una construcción convencional puesto que evitan la rotura de puentes térmicos. Este producto, debido a sus características intrínsecas y el grosor de la paja prensada empleada en la construcción, permite un retraso en la entrada del calor en las distintas estancias de la vivienda de hasta diez horas. Así, la incidencia del sol a las dos de la tarde en los muros del inmueble se haría perceptible en el interior pasadas las diez de la noche.
  3. Más asequibles económicamente que las construcciones convencionales. Al tratarse de un material natural su producción es más barata. Los costes de transporte, como comentamos anteriormente, son menores y, además, emite menos gases nocivos a la atmósfera. Lo más costoso del proyecto es la mano de obra cualificada y formada específicamente en construcción de paja.
  4. Gran resiliencia. En otros posts señalábamos la resistencia de la madera ante desastres como los terremotos gracias a su flexibilidad y ligereza. Estas propiedades son compartidas también por la paja, que, a pesar de su consideración como un material endeble, es resistente y flexible. Estas características lo convierten en un producto idóneo para levantar viviendas en zonas propensas a movimientos sísmicos.
  5. Material con propiedades ignífugas. Una de las premisas básicas para que se produzca una combustión es la necesidad de oxígeno para que se propague el fuego. Si los fardos o balas de paja están perfectamente prensadas, la cantidad de oxígeno existente es mínima. Dada su resistencia al fuego, desde que se inicia un incendio hasta que este traspasa los muros de paja pueden transcurrir noventa minutos.

Uno de los principales estudios en España que trabaja este tipo de construcciones aplicando estándares propios de casas pasivas es Meta2020 Arquitectos. Y es que este material, además de ser ecológico y de gran versatilidad, es también mucho más resistente de lo que se piensa. Ahora, el cuento de “Los tres cerditos” adquiere otra dimensión, pues ¿quién no querría una casa de paja?

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  • Hernan dice:

    Me encanta, mi sueño es hacerme mi casa de fardo de pasto revocado de adobe

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