Alberto Cobos (Estudio ACÁ): «La sostenibilidad no aparece como una tendencia, sino como una consecuencia lógica de esa manera de entender la arquitectura»
Alberto Cobos es arquitecto y fundador de ESTUDIO ACÁ, un estudio con sede en Granada que, desde 2022, desarrolla proyectos de vivienda, reforma y rehabilitación con una premisa clara: diseño, creatividad y sostenibilidad como un mismo marco de trabajo. Tras más de 15 años de experiencia en otra firma, Cobos impulsa ACÁ como una vuelta a una arquitectura cercana y personalizada, basada en el trato directo con el cliente y en entender cada encargo como una oportunidad de aportar valor no solo a quien lo habita, sino también al entorno.

¿Cómo y cuándo nace ESTUDIO ACÁ y qué te llevó a apostar de forma tan clara por la arquitectura y el diseño sostenible?
ESTUDIO ACÁ nace en 2022, después de más de 15 años de experiencia trabajando en otra firma de arquitectura, donde con el paso del tiempo el enfoque se fue desvirtuando: de una arquitectura cercana, pensada desde el diseño, la sostenibilidad y la creatividad, hacia una arquitectura con un marcado carácter más comercial.
El estudio surge con la intención de recuperar una forma de trabajar más ligada a los orígenes de la profesión: un trato personal, directo y personalizado con cada cliente, entendiendo cada proyecto como algo único.
Al mismo tiempo, nace con una vocación clara de aportar valor a la sociedad. Entendemos la arquitectura como un bien común y al arquitecto como un agente social, con la responsabilidad de mejorar los espacios en los que vivimos, no solo desde el ámbito privado, sino desde una visión más amplia del entorno y las personas.
En ese contexto, la sostenibilidad no aparece como una tendencia, sino como una consecuencia lógica de esa manera de entender la arquitectura. Por eso, el estudio se construye sobre tres pilares fundamentales: diseño, creatividad y sostenibilidad.
Dices que la sostenibilidad no es un lema, sino tu norte. Actualmente, ¿cómo es tu metodología para afrontar un proyecto desde una perspectiva sostenible? ¿Qué intentas definir desde el principio para no perder el rumbo?
Mi metodología parte de una idea muy sencilla: cada proyecto es único. Aunque existan ciertos estándares, cada lugar aporta una información específica que es fundamental para poder abordar el diseño.
Desde una perspectiva sostenible, lo primero es entender dónde estamos. Analizamos el clima, la orientación, los vientos dominantes, las vistas y las condiciones del entorno. También estudiamos los materiales disponibles y el potencial constructivo del lugar. Todo esto nos permite tomar decisiones coherentes desde el inicio.
En ese proceso tiene un papel muy importante la arquitectura vernácula. Es una arquitectura que ha sido capaz de responder durante generaciones a las condiciones del lugar, utilizando los recursos disponibles de forma eficiente. Para nosotros es una base de conocimiento muy valiosa, que reinterpretamos desde una mirada contemporánea, adaptándola a las necesidades actuales.
Por otro lado, para no perder el rumbo es fundamental definir bien a quién va dirigido el proyecto. Más allá del programa, lo importante es entender cómo viven las personas, qué necesidades tienen y cómo quieren habitar los espacios. Esa información es la que realmente guía el diseño desde el principio hasta el final. La arquitectura sostenible empieza mucho antes de elegir una instalación o un material. Empieza en el diseño.
Dentro de esa metodología, ¿cómo defines los objetivos para que sean medibles y verificables y no se queden en una declaración genérica?
Los objetivos que nos marcamos en un proyecto son siempre medibles y cuantificables. Trabajamos con parámetros objetivos como el confort térmico, la inercia térmica, la compacidad del edificio, la orientación, la masa de los materiales, la demanda energética o el consumo previsto. Todos estos factores pueden analizarse y simularse antes de construir.
Esto nos permite comprobar que las decisiones de diseño responden a un criterio técnico y no únicamente estético. De esta forma, podemos prever con bastante precisión cómo se comportará el edificio una vez construido y asegurarnos de que el confort y el consumo energético previstos en el proyecto se correspondan con el resultado final.
Para nosotros, una vivienda bioclimática no es una cuestión de intuición, sino el resultado de tomar decisiones arquitectónicas que pueden medirse, comprobarse y justificarse.
Defiendes que una casa sostenible es la que respeta el entorno, ahorra energía y utiliza materiales saludables y ecológicos. ¿Qué criterios o “mínimos” aplicas para asegurar salud y bienestar en los espacios?
Nos interesa mucho que las viviendas y los edificios que diseñamos sean beneficiosos para la salud de las personas, por eso aparte de reducir su consumo energético, nos preocupamos de crear espacios confortables y sanos.
Nos interesa controlar la calidad del aire interior, favoreciendo la ventilación natural y evitando materiales que puedan emitir sustancias tóxicas o nocivas. El diseño nos ayuda a aprovechar el máximo de luz natural, controlamos el soleamiento y los vientos dominantes, con el objetivo de mantener una temperatura estable durante todo el año mediante estrategias pasivas como la orientación, la transpirabilidad, el aislamiento o la inercia térmica.
El uso y elección de materiales es muy importante igualmente para nosotros. Siempre que podemos utilizamos materiales de proximidad y naturales. Recientemente estamos trabajando para intentar utilizar madera de chopo de Granda para las estructuras de nuestros edificios.
Hablas de arquitectura pensada a medida y de acompañar al cliente de principio a fin. ¿Cómo consigues esa personalización sin caer en soluciones estándar y manteniendo el control de coste, plazos y calidad?
Cada proyecto es distinto porque cada cliente también lo es. La personalización no consiste en empezar de cero cada vez, sino en escuchar, entender las necesidades reales y tomar decisiones coherentes con ellas.
Para mantener el control del coste y de los plazos trabajamos con mucha planificación desde las primeras fases. Cuanto mejor está pensado un proyecto, menos improvisaciones aparecen durante la obra.
La confianza también es fundamental. Nosotros acompañamos al cliente durante todo el proceso con total transparencia para que entienda por qué se toma cada decisión y cuál es su repercusión económica y constructiva.
En tus proyectos, el ahorro de energía y la lectura del lugar son claves ¿Qué decisiones de diseño consideras más determinantes para mejorar el comportamiento energético desde el proyecto antes de definir instalaciones?
Antes de pensar en las instalaciones hay que pensar en la arquitectura. La orientación, la forma del edificio, la relación entre huecos y macizos, la protección solar, la ventilación cruzada o la inercia térmica condicionan gran parte del comportamiento energético de una vivienda.
Como decía Richard Leplastrier, es fundamental entender la cultura del lugar y aprender de ella. Nosotros creemos que la arquitectura debe dialogar con el clima, con los materiales disponibles y con la forma de habitar de cada territorio. Cuando el proyecto responde a esas condiciones desde el principio, necesita mucha menos energía para funcionar.
En proyectos de rehabilitación y reforma, ¿qué problemas o carencias se repiten con más frecuencia? ¿Qué tipo de intervenciones suelen ser las más rentables en relación coste/beneficio, y cuál te ha sorprendido más por su impacto en el confort y el consumo?
Trabajar con lo existente siempre trae sorpresas, pero trabajándolas se pueden transformar en oportunidades. Estamos en un momento importantísimo en cuanto a la mejora de la eficiencia energética de los edificios existentes, porque tenemos los conocimientos, los materiales y también los recursos.
Hemos tenido la oportunidad con los fondos Next Generation y solamente hemos sabido utilizar parte de ellos. Por eso mejorar el comportamiento energético de los edificios existentes es la clave de futuro ya que el coste de la intervención se recupera en pocos años mediante la mejora en la envolvente térmica del edificio, aporte de energías renovables y sustitución de sistemas de producción por unos mucho más eficientes.
¿Existe algún material o sistema constructivo sostenible por el que sientas predilección? ¿Por qué y en qué casos lo recomiendas especialmente?
Me interesa mucho la madera, como material y como sistema estructural. La madera es un gran contendor de CO2 y su durabilidad es enorme. Hay edificios de más de 500 años construidos en madera y que siguen estando como el primer día. Además, con el desarrollo tecnológico que hay en camino, la madera es uno de los materiales del futuro para construir edificios más sostenibles y saludables.
Para aterrizarlo en ejemplos concretos: de tus proyectos ¿cuál o cuáles destacarías para entender tu manera de trabajar? ¿Qué objetivos marcaste al inicio y qué decisiones fueron clave para cumplirlos?
Me gustaría destacar un proyecto que actualmente se encuentra en construcción y es una pequeña ampliación en altura de una vivienda de los años 70 en Granada. Se planteó al promotor la posibilidad de realizar la ampliación desde un punto de vista sostenible, con una estructura ligera de muros de entramado ligero con gran aislamiento natural. La idea de construir de una manera a pequeña escala, reutilizar lo existente y hacer lo nuevo más sostenible fue clave para que entendiera que se puede construir de manera económica y de modo sustentable.

Para cerrar con una mirada amplia: ¿crees que la sociedad y los clientes están suficientemente concienciados sobre la necesidad de implementar propuestas arquitectónicas sostenibles? ¿Dónde notas hoy el mayor freno y qué crees que lo aceleraría?
Creo que hoy en día la sociedad está abriendo los ojos a la realidad del cambio climático, y está entendiendo que la arquitectura sostenible, eficiente y bioclimática es parte del futuro para conseguir reducir el impacto de nuestra huella de carbono en el planeta.
La actual situación geopolítica con respecto al uso de fuentes energéticas no renovables es la que pone el gran freno al desarrollo de estrategias globales eficientes de reducción de emisiones de CO2, sin embargo, empleando elementos reciclables, diseñando las cosas a escalas más pequeñas, y teniendo una conciencia sobre la reducción de nuestro consumo podemos acelerar el cambio hacia una mirada al futuro más sostenible para todos.





