Teresa Batlle: “Hay la idea de que, cuanto más pagas, más sostenible eres y esto no es cierto”

Publicado el 16 marzo 2020

Como comentamos en anteriores ocasiones, la sostenibilidad no es solo una manera de hacer arquitectura. Es una manera de entender el mundo, de interpretarlo y de relacionarnos con nuestro entorno. Es una manera de vivir. Por ello, abarca mucho más que la arquitectura. Y es que lo abarca todo y, por eso, debe estar presente en todos los ámbitos de nuestras vidas.

Y eso lo saben muy bien en Pich Architects: un estudio de arquitectura con más de 30 años de experiencia que lleva aplicando criterios de sostenibilidad casi desde sus inicios, cuando aún ni habíamos oído hablar de este término.

Hemos tenido la oportunidad de hablar con una de sus socias fundadoras, Teresa Batlle, que nos da una gran lección sobre arquitectura sostenible.

Entrevista

Isabel Fernández: ¿Qué es y cómo nace Pich Architects?

Teresa Batlle: PichArchitects/Pich-Aguilera es un despacho de arquitectura creado en el año 1986 por Felipe Pich-Aguilera Baurier; y en 1990 me integré como socia.

Picharchitects/Pich-Aguilera nace desde encargos pequeños de confianza, cerca de algún pequeño promotor y de particulares. La fuerza que en los inicios de los 90 tomó la administración pública, desarrollando centros de atención primaria, escuelas y vivienda social, fue ampliando y diversificando nuestras oportunidades de crecimiento.

Si nos preguntas, qué es Picharchitects/Pich-Aguilera, podría comentarte que el salto más importante que nos hizo ser lo que somos fue el contacto con la construcción, la innovación y la investigación. La posibilidad de conocer a industriales muy competentes, interesados en abrirse a productos y sistemas más cualificados, por un lado. Y, por el otro, el esfuerzo de la Comisión Europea por concienciar sobre el impacto energético y medioambiental han sido los puntales sobre los que hemos ido profundizando y que más nos ha diferenciado como estudio.

I.F.: Vuestro estudio cuenta con más de 30 años de experiencia. ¿La sostenibilidad ha estado presente desde el inicio?

T.B.: La sostenibilidad empezó en nuestros proyectos con la eficiencia energética, promovido principalmente por nuestra implicación en Programas Europeos de las Directivas que iban surgiendo en el marco de la Comisión Europea. En torno al año 1995 tuvimos la oportunidad de introducir dos proyectos que estábamos desarrollando en un Programa Europeo. Nuestra implicación en él nos permitió simular en proyecto su comportamiento energético y entrar en contacto con una red de ingenieros, matemáticos, informáticos y arquitectos de los países miembros. La experiencia práctica, con expertos, fue para nosotros como un «máster» de conocimiento y concienciación sobre el impacto medioambiental que nuestro trabajo suponía. A continuación, seguimos colaborando en más proyectos que tenían como principal reto, por nuestra parte, la aplicación del conocimiento compartido. El conocimiento que estos proyectos nos aportó fue empapando todo nuestro trabajo.

I.F.: ¿Cuál es vuestro método de trabajo a la hora de abordar un proyecto?

T.B.: No puede ser más que analizando el entorno y viendo cómo desde la arquitectura podemos aportar bienestar con el menor consumo. Actualmente nuestra guía para empezar a proyectar son los parámetros que la herramienta de evaluación ambiental VERDE, desarrollada por GBCe, tiene. Si nuestro cliente nos pide un sistema de certificación, la aplicamos y la seguimos desde el primer día que nos afrontamos con el proyecto. Si no, seguimos nuestro propio guion, pero no existe ningún proyecto en que no abordemos los aspectos bioclimáticos y medioambientales, para poder habitar con las mínimas emisiones de CO2 a la atmósfera.

I.F.: ¿Cómo definiríais vuestro trabajo?

T.B.: Difícil definir tu propio trabajo, pero solemos hacerlo así: “La necesidad de respetar el medio ambiente se ha convertido en un consenso social. La arquitectura debe buscar alternativas que proporcionen una relación más estimulante con la naturaleza, así como una aplicación más honesta de los recursos naturales. De este modo, podrá darnos pautas objetivas para abordar la planificación y la tecnología de la construcción desde una apreciación actual.”

Es una introducción de nuestro trabajo que hace años escribimos, y sigue pareciéndonos una buena definición de nuestras preocupaciones e impulsos profesionales.

I.F.: ¿Os soléis encontrar algún tipo de obstáculos a la hora de aplicar los criterios de sostenibilidad en vuestros proyectos? ¿De qué tipo?

T.B.: No somos radicales, si nos paran los pies o a nuestro cliente no le interesa los aspectos de sostenibilidad, los incorporamos sin que nos los pidan, explicando las mejoras que éstas suponen. Consideramos que todavía hay poca concienciación y que se confía más en indicadores de los distintos sistemas de certificación que en nuestro conocer desde la propia arquitectura. Hay la idea de que cuanto más pagas, más sostenible eres y esto no es cierto. Es una lástima que la arquitectura pasiva o bioclimática, tal como se la llama, tenga tan pocos indicadores en las certificaciones universalmente reconocidas, se promueve más la tecnología que la interacción directa con nuestro entorno.

I.F.: Estáis presentes en diferentes países. ¿Hay alguno en concreto en el que sintáis que existe una mayor conciencia medioambiental?

T.B.: Nos parece que en Latinoamérica hay más sensibilización que en Europa, quizás es que sus raíces tenían una mayor conciencia hacia lo natural, los recursos y el respeto por la tierra.

I.F.: Concebís la sostenibilidad como “un todo económico, social y ambiental”. ¿Cómo pueden convivir estos tres aspectos?

T.B.: ¡Si, así es! También cultural que es a la vez social. Creo que los objetivos de desarrollo sostenible (17 ODS) lo dejan bien claro, la salud y el bienestar están después de la erradicación de la pobreza; la acción por el clima pide un consumo responsable; existe una consciencia compartida de que los objetivos económicos, ambientales y sociales no se consiguen sin alianzas… Esto traducido en nuestro trabajo es contundente: trabajo en interacción con el conjunto del equipo, análisis de los recursos utilizados, su impacto ambiental o del conjunto de su ciclo de vida, innovación para conseguir la salud y el bienestar con el menor impacto energético …

I.F.: ¿Cuál es vuestra percepción, en general, sobre la arquitectura sostenible?

T.B.: Que queda mucho por andar. Es una nueva mirada sobre la arquitectura, la industria, la construcción y el habitar. No se trata de prohibir o legislar, sino de concienciar y de una acción ciudadano a ciudadano, profesional a profesional, hasta inundar, contagiar una nueva forma de convivir con nuestro planeta.

Está claro que nos queda mucho por aprender de profesionales como Teresa Batlle, que, con los pies en la tierra, trabajan cada día para llevar a cabo una arquitectura más sostenible. Y, por ello, no podemos más que agradecer tu tiempo y tu labor.

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