Teresa Angulo: “Las certificaciones se emplean actualmente como etiquetas de marketing”

Publicado el 21 noviembre 2022

Teresa es la responsable de proyectos de BiReCo, un estudio arquitectónico especializado en construcciones y rehabilitaciones bioclimáticas ubicado en Logroño, La Rioja. La propia Teresa desde sus inicios quiso especializarse en la Arquitectura Sostenible, como demuestra su Máster en Medio Ambiente y Arquitectura Bioclimática. Su actividad como prescriptora no le impide continuar con su labor investigadora en torno a sistemas constructivos con musgo en colaboración con Nathalie Beaucourt, biotecnóloga ambiental. No os perdáis su entrevista:

Entrevista

Isabel Fernández: Para alguien que no conozca a BiReCo, ¿cómo explicarías vuestro trabajo?

Teresa Angulo: Nuestro trabajo es el de contribuir al bienestar de la sociedad a través de prácticas arquitectónicas de alto valor añadido. Un compendio de cualidades que engloban la armonía, eficiencia y utilidad de las edificaciones proyectadas.

Cuanto mayor es el conocimiento y seguimiento del proyecto, de su ejecución y de los trámites, mejores son los resultados funcionales y económicos de la obra.

El respeto al medio ambiente y a las personas son las piedras angulares de nuestro proyecto. Sin duda, tanto la sociedad como la legislación se mueven hacia un uso más eficiente y razonable de los recursos energéticos.

Es paradójico porque, si estudiamos en profundidad las claves de la arquitectura tradicional, vemos claramente como en todo lugar, en todo momento, se han tenido en cuenta estos elementos. En el fondo se trata de desandar el camino para encontrar estos parámetros y, una vez puestos en valor, aprovechar todos los recursos que tenemos a nuestro alcance hoy en día.

I.F: ¿Cómo es tu metodología a la hora de afrontar los proyectos?

T.A: La clave es poner a “las personas en el centro”. Concentramos en un único punto neurálgico todas las actividades que implican el desarrollo de proyectos de arquitectura sostenible. De este modo, aumenta sin duda la calidad de los procesos al potenciar al máximo la capacidad de comunicación entre agentes. En todo caso, se reducen los abundantes errores en los proyectos, normalmente debidos a este tipo de problemas.

I.F: He observado que en varios de vuestros proyectos hacéis profundos estudios higrotérmicos, ¿en qué consisten?

T.A: La arquitectura bioclimática entiende que ha de establecerse una dependencia entre los materiales, las técnicas, los sistemas constructivos y el diseño de los edificios, con el clima del lugar en el que han de construirse. Por eso tenemos que evaluar los factores climáticos, para comprender el estado general de la atmósfera y proyectar en torno los parámetros de confort. Esto facilita una eficiencia energética mayor en la arquitectura y por lo tanto ahorro económico.

Estudiamos parámetros como la temperatura del aire, la humedad relativa, la radiación solar, la velocidad y dirección del viento y las precipitaciones, para poder elaborar climogramas de bienestar. Además, aplicamos correcciones a estos en función de parámetros como la velocidad del metabolismo de las personas que habitan el edificio o el arropamiento. De esta manera podemos emplear las estrategias de acondicionamiento higrotérmico que más favorecen a nuestro proyecto para alcanzar la zona de confort con sistemas pasivos.

I.F: ¿Por qué es tan importante escoger una buena estrategia de acondicionamiento energético?

T.A: Si conocemos en profundidad el entorno en el que vamos a construir, por un lado, y a nuestros clientes, por otro (sus necesidades y deseos), podemos diseñar un proyecto que alcance el mayor número de horas de bienestar higrotérmico con sistemas únicamente pasivos. El objetivo es minimizar la utilización de aportes energéticos externos, lo que reduce al máximo el consumo, y con ello, la factura.

Exterior de la “Casa Truco” construida por el estudio BiReCo
I.F: ¿Qué tecnologías o técnicas constructivas sostenibles destacarías más de tus obras? 

T.A: Lo ideal es adaptarse a las necesidades concretas no solo del entorno, si no de las personas que van a habitar el edificio y sus rutinas, los recursos económicos de los que disponen y sus deseos y necesidades.

Son varios ejes de trabajo de deben ponerse sobre la mesa y estudiar en profundidad. Muchas veces encontramos soluciones que resuelven la incompatibilidad de algunos elementos, pero otras veces, simplemente hay que tener claro el orden de prioridades tanto del cliente como del resto de agentes que forman parte de la construcción de un proyecto.

Por ello, no tenemos una técnica o tecnología favorita a la hora de abordar proyectos. Vamos descartando de entre todas las que no encajan con la situación concreta a la que nos enfrentamos, hasta que damos con la más adecuada para ese caso específico.

I.F: ¿Crees que las certificaciones sostenibles, cada vez más numerosas, son un sistema que fomenta las obras ecofriendly y acerca esta perspectiva a los ciudadanos?

T.A: Creemos que las certificaciones se emplean, actualmente y en la mayoría de las ocasiones, como una etiqueta de marketing. Hay un desconocimiento absoluto de todo el sistema de certificaciones y de calificaciones energéticas del que somos responsables tanto las Administraciones como la empresa privada. Nos referimos a todo el abanico de formas de clasificar edificios (en cuanto a su eficiencia energética o en cuanto a sus consideraciones medioambientales).

Es un trámite burocrático obligatorio para muchos clientes, y un sello de valor añadido para otros. Pero es posible diseñar y construir igual de bien sin necesidad de que un sello certifique nuestro inmueble. Vemos a diario edificios construidos con el “estándar X” que reflejan un desconocimiento absoluto del entorno en el que están situados, y en el que las estrategias pasivas de acondicionamiento higrotérmico brillan por su ausencia. Pero tienen su sello (que ha costado dinero al cliente) y que además cuenta con sistemas activos que generan gasto, un aumento en la factura energética del consumidor.

¿Son útiles? Si, lo que no se mide se desconoce. ¿Se están empleando adecuadamente? La pregunta es si es coherente aplicar un abanico concreto de mediciones que están pensadas para otro entorno, con otras características climáticas, económicas y sociales totalmente diferentes.

I.F: ¿Algún proyecto o proyectos que destaques especialmente? ¿Por qué?

T.A: Los que destacaríamos son siempre los nuevos, porque hemos aprendido, mejorado y optimizado nuestros procesos. Pero si hay uno que tuviéramos que agradecer es la “casa Truco”.

Porque fue el primero que hizo la firma BiReCo, porque Raquel y Germán fueron la pareja que nos obligó a tirarnos a la piscina y abrir el estudio. Por la relación personal con ellos. Por la relación con su familia (que rodea la vivienda), que fue como si fuera la nuestra. Por las bolsas de tomates y pimientos que nos regalaban en cada visita de obra.

Porque nos mandan las facturas energéticas de vez en cuando para que veamos lo bien que funciona su casa, y nos invitan a veces a comer para que veamos lo a gusto que la habitan. Casa Truco es nuestro “hogar”.

Estudio higrotérmico de la “Casa Truco” y las diferentes estrategias propuestas por BiReCo
I.F: Los materiales y sus ciclos de vida son muy relevantes a la hora de encarar una obra, ¿qué criterios sueles seguir para elegir el más adecuado en cada ocasión?

T.A: “Piensa global, actual local” es nuestro lema. Emplear los materiales y las personas del entorno en el que se construye es la mejor forma de reducir las emisiones de CO2 cuando pensamos en el ciclo de vida de nuestros edificios. No sólo la construcción genera emisiones. También la extracción, la producción, el transporte y su reciclaje al final de la vida del edificio.

I.F: En tu estudio soléis practicar arquitectura bioclimática en base a sistemas activos, pasivos o híbridos ¿qué diferencias hay entre ellos?

T.A: Los sistemas pasivos son el conjunto de elementos que permiten adaptar los recursos existentes del entorno para alcanzar la zona de confort. A la ubicación se le asocia una cantidad concreta de soleamiento y lluvia, unos vientos predominantes, una temperatura y una humedad concretas. La arquitectura bioclimática “configura” estas herramientas para optimizar el rendimiento energético del edificio.

La base de la bioarquitectura nos habla de minimizar las necesidades de aporte energético externo a la vivienda, estos son los sistemas activos, que pueden ser: de producción eléctrica (solar fotovoltaica o eólica) y de producción térmica (solar térmica, geotérmica o biomasa).

Los sistemas híbridos alternan su uso como sistema pasivo en algunas ocasiones y como sistema activo en otras. Es interesante integrar entre sí los elementos necesarios para el correcto funcionamiento del edificio. ¿Es posible emplear paneles solares de forma que capten la energía a la vez que proporcionan sombra en los momentos más calurosos del año? ¿Puede utilizarse el almacenamiento de agua en cubierta para aislar del calor mientras potenciamos las técnicas de enfriamiento evaporativo? La respuesta es evidente, sí se puede.  Por eso es vital tener todos estos factores en cuenta desde la concepción de la idea, para maximizar la eficiencia y minimizar los costes. El secreto es la optimización en el proceso de diseño.

I.F: ¿Las reformas y construcciones bioclimáticas son más caras que las tradicionales? ¿Cómo se lo explicarías a alguien que así lo cree?

T.A: En cuanto al diseño, la arquitectura bioclimática no supone coste adicional alguno, pero es indispensable tener presentes los parámetros de confort y las características del entorno desde el nacimiento del proyecto para optimizar los recursos disponibles y adaptarlos a las necesidades del edificio.

Por otra parte, el descenso del período de amortización de la tecnología para la explotación de las fuentes de energías renovables ha favorecido la incorporación de estos sistemas a nivel de usuario, lo que no sólo contribuye a preservar el medio ambiente, sino que además puede ser una vía de ahorro energético y de reducción de la factura.

Muchas gracias, Teresa. Ha sido un placer conversar contigo, conocer los proyectos en los que estás inmersa y tu punto de vista sobre el mundo de la arquitectura sostenible. 

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