Esferas solares capaces de producir un 70% más de energía que los paneles tradicionales

Publicado el 12 marzo 2020

La energía solar ha estado presente desde siempre en nuestro planeta, gracias al poder calorífico del sol y la importancia de los rayos solares. Sabemos que, desde las civilizaciones griegas y egipcias, se utilizaban láminas de cobre o plata para reflejar la luz del sol. Incluso los romanos comenzaron a utilizar cristal para que el sol entrase en sus viviendas.

La energía generada por el sol no llega por igual a todas las partes del globo terráqueo, de forma que, las zonas más cercanas al ecuador recibirán más radiación y tendrán más horas de luz solar que las más alejadas. Por este motivo, unas placas solares que se encuentren en una zona más alejada del polo recibirán más radiación y tendrán la capacidad de producir más energía que las situadas en una zona más cercana a los polos. De esta forma, España es el país europeo con mayor radiación solar y cada vez es más aprovechada, tanto por grandes plantas como para autoconsumo.

Como fuente imprescindible de energía, a lo largo de los años se han ido desarrollando tecnologías para aprovechar más y mejor esta energía que el gran astro nos aporta. En un inicio el aprovechamiento era de forma pasiva, pero poco a poco han surgido técnicas como la energía solar térmica y posteriormente la fotovoltaica para la obtención de energía limpia. 

Rawlemon: esferas solares

Con la intención de conseguir energía del sol de forma más eficiente, el arquitecto alemán André Broessel, ha diseñado Rawlemon, una esfera capaz de concentrar la energía solar, produciendo un 70% más de energía que los paneles. La esfera actúa como una lupa, concentrando la luz solar que pasa a través de ella y del líquido que se encuentra en su interior, así proyecta los rayos sobre un único punto: unas celdas situadas en la base.

Este sistema hace más asequible la energía solar, ya que en un menor espacio se consiguen los mismos resultados que en una instalación fotovoltaica tradicional, ahorrando un 75% de superficie y ofreciendo un 35% de más eficiencia. La luz que recae sobre los paneles es magnificada unas 10.000 veces sobre los pequeños paneles que transforman la energía.

Su forma esférica hace que, en el movimiento de traslación, tanto del sol como de la luna, la luz es captada en todo momento, al no tener una única orientación como ocurre con las placas fotovoltaicas. Este poder de captación los hace especialmente aptos para lugares en los que la incidencia solar es menor.

Después de casi diez años de desarrollo, las esferas solares ya se encuentran a la venta en variedad de productos, adaptados a diferentes necesidades, pudiendo encontrar múltiples diseños como la estructura de esferas integrando ventanales de edificios, colocadas en las azoteas o incluso conformando placas con varias esferas utilizadas para cargar automóviles eléctricos.

La importancia de este producto radica en la necesidad de seguir innovando para conseguir un mejor aprovechamiento de las energías renovables limpias, de las que podemos hacer uso de forma inagotable y cada vez son más asequibles.

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