¿Cómo influye el objetivo energético 2020 en diferentes partes del mundo?

Publicado el 2 marzo 2018

Cada vez está más cerca la consecución del denominado objetivo 2020. Como ya os hemos contado en anteriores post del blog, solo quedan dos años para la entrada en vigor de la normativa europea que obligará a construir edificios cuya máxima sea conseguir un balance energético cero, para lo que se ayudarán de energía procedente sobre todo de fuentes renovables.

¿Pero qué medidas se deben implantar en los edificios ya existentes para que cumplan esta normativa en cada zona del planeta? El Consejo de la Unión Europea aprobó en 2017 una propuesta de revisión de la Directiva de Eficiencia Energética en la que se establecen una serie de normas. Algunos de los puntos tratados en materia de sostenibilidad, además de las modificaciones en los edificios, son la instalación de puntos de recarga de vehículos eléctricos, la introducción de un indicador de inteligencia para los inmuebles y la digitalización del sistema energético.

Las recomendaciones de la Comisión Europea

Para promover los edificios de consumo de energía casi nulo y ayudar a alcanzar el objetivo 2020, la CE propone:

  • Un uso de energía primaria no superior a los 50 kWh en la mayor parte de los Estados Miembros.
  • El uso máximo de energía primaria debe oscilar entre los 20 kWh de Dinamarca y los 95 kWh de Letonia.

La energía primaria es aquella que se encuentra en la naturaleza, antes de ser convertida o transformada. Son, por ejemplo, la energía solar, la eólica y la hidráulica.

            Datos en kWh/(m2/año)

Zona mediterránea: Catania, Atenas, Larnaca, Luga, Sevilla y Palermo.

Zona oceánica: París, Ámsterdam, Berlín, Bruselas, Copenhague, Dublín y Londres.

Zona continental: Budapest, Bratislava, Liubliana, Milán, Viena.

Por último, la Comisión también establece unas consideraciones generales en cuanto a la consecución del objetivo de los edificios de consumo casi nulo.  Primar el ahorro energético, evitar sombreamientos, evitar condensaciones, resolver el estrés térmico de los edificios, un mantenimiento simple y económico, un montaje sencillo y la sustitución de materiales convencionales son algunas de ellas.

Esperemos que los edificios ya existentes y los nuevos vayan cumpliendo cada vez más lo establecido en esta nueva normativa europea y que en 2020 podamos hablar de la consecución del objetivo y promover así un mundo más sostenible.

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