Ingeniería civil con raíces de árboles

Publicado el 29 agosto 2022

La modernidad ha traído grandes avances para la arquitectura y la ingeniería en el ámbito de los materiales, pero también en la planificación y la funcionalidad. Sin embargo, en muchas ocasiones dejamos de lado, probablemente por desconocimiento, soluciones constructivas que utilizan otras civilizaciones y pueblos que son 100% sostenibles y duraderas. Un fiel ejemplo de esta circunstancia son los puentes hechos en su totalidad con raíces de árboles que esconde la meseta montañosa de Meghalaya, en la India. La sostenibilidad y edificación de estos puentes corre a cargo de los pueblos indígenas Khasi y Jaintia, que los cuidan desde hace siglos.

Imagen de Giulio Di Sturco obtenida de National Geographic

Otras culturas como ejemplo de la construcción sostenible

Poder hacer grandes obras de ingeniería civil plantando raíces de árboles de forma duradera y mecanizada sería un gran avance para la Arquitectura Sostenible. Igual que en otros muchos aspectos, observar las costumbres y técnicas de otras culturas puede ser un acierto. En este caso, son los pueblos indígenas indios Khasi y Jaintia quienes muestran el camino hacia la posible construcción de puentes con raíces.

Todas las estructuras están hechas con raíces del mismo ejemplar arbóreo: Ficus elástica; más conocido como el árbol del caucho. Investigaciones recientes como la de Thomas Speck, profesor de botánica en la Universidad de Friburgo y participante de un estudio sobre estos portentos de la naturaleza divulgado en la revista Scientific Reports, han concluido que, con un correcto diseño y mantenimiento, los puentes podrían alcanzar los 50 metros de largo y durar siglos.

Ubicación y características de los puentes

Estos puentes se encuentran en los ríos de la meseta montañosa de Meghalaya, en la India, y son las vías que los ciudadanos que habitan esas tierras utilizan para conectar las diferentes aldeas. Es decir, no son una muestra artística artesanal, sino una obra de ingeniería manual que los mencionados pueblos indígenas llevan cuidando desde hace mucho tiempo.

La calidad y durabilidad de estas construcciones es mucho mayor que otras propuestas hechas solo de bambú u otros materiales sostenibles para la construcción. El hábitat donde se encuentran estos puentes es una zona de gran humedad, pero las raíces aéreas de la planta del caucho no se pudren y tienen una gran resistencia al peso.

El desarrollo mediante el cual estas raíces reaccionan a las cargas mecánicas con un crecimiento secundario de la raíz y se elevan y juntan se denomina inoculación. Esta característica es la que establece que es un material lo suficientemente maleable y fuerte como para crear estructuras complejas y resistentes en forma de puentes.

Proceso constructivo

La labor casi diaria de mantenimiento que los Khasi y los Jaintia hacen es una muestra de cooperación entre pueblos en favor de la intercomunicación y el ingenio. Ante la problemática que suponían los ríos y precipicios de su entorno decidieron aprovechar los recursos que tenían, en este caso, las raíces de la ficus elástica, y así poder estar comunicados.

El proceso constructivo que siguen son unas tareas de ingeniería regenerativa que cubren todas las etapas: plantación, crecimiento, desintegración y renovación. Debido a que la razón de ser de estos puentes se basa en el aprovechamiento de la naturaleza, las técnicas de edificación no son iguales en todas las infraestructuras. Sin embargo, se puede extraer un patrón común:

  • Se siembra el árbol en cada margen del río o barranco.
  • Una vez que germinan, aquellas que crecen por encima del nivel del suelo se envuelven alrededor de un marco de bambú o tallos de palma para direccionarlas a las de la orilla contraria.
  • Cuando alcanzan el otro lado, se implantan en el terreno y se entrelazan con las del otro lado.
  •  Pasado un tiempo, las raíces forjan una estructura fuerte y sólida que permite el paso del ser humano de un margen al otro.

El potencial que podrían tener estas raíces cuando se estudien y estandaricen sus características formales (peso que podrían aguantar, conservación e inversión necesaria, hábitats para las que son válidas, etc.) sería un gran paso para la construcción sostenible de los puentes en todo el mundo.

Imagen de Aliaksandr Mazurkevich obtenida de National Geographic

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