Neuroarquitectura: la importante relación entre la Neurociencia y la Arquitectura

Publicado el 3 mayo 2021

En nuestro anterior post sobre Neuroarquitectura, nos quedamos con ganas de profundizar más sobre este concepto que une la neurociencia con la arquitectura y que, según Fred Gage neurocientífico del Salk Institute, está demostrando que el entorno construido puede cambiar nuestra conducta y modificar nuestro cerebro.

La influencia que, desde la antigüedad, posee la arquitectura sobre el ser humano es evidente. Desde las pirámides de Egipto hasta las Catedrales, el diseño de las grandes edificaciones ha perseguido provocar percepciones sensoriales y cognitivas en el ser humano.

La majestuosidad de un Palacio fortalece la imagen de grandiosidad de un rey frente a su pueblo; El diseño del claustro en un convento conduce al recogimiento y la oración; Los juegos de luces y sombras que producen las vidrieras en el interior de una catedral gótica nos hace sentir la belleza del color sobre la piedra al que, si además unimos el sonido de un órgano, nos puede provocar sensación de ensalzamiento y paz interior.

Orígenes de la neuroarquitectura

Jonas Salk, virólogo norteamericano de principios del siglo XX trabajaba, sin mucho progreso, sobre la vacuna de la poliomielitis en un oscuro sótano de su Universidad en EEUU, cuando decidió tomarse unas vacaciones en el Convento de San Francisco, un edificio del S.XIII situado en el pueblecito de Asís (Italia). Allí, en ese remanso de paz, aclaro sus ideas y recobró conceptos que le condujeron, a la postre, al logro de la milagrosa vacuna.

Desde ese momento Salk quedó firmemente convencido de que el entorno construido ejercía un gran poder sobre la mente humana, y en este convencimiento mandó construir el Instituto Salk de estudios biológicos cuya arquitectura puede, sin lugar a dudas, denominarse neuroarquitectura. Este conjunto de edificaciones fomenta la creatividad y el bienestar de sus ocupantes a través de espacios creados entre los laboratorios, que confluyen en pequeños patios comunicados, que proporcionan refugio en invierno y sombra en verano. También cuenta con una gran plaza central donde discurre un pequeño canal de agua que se dirige hacia el mar y culmina en una gran fuente.

Instituto Salk. © Imagen Louis Kahn con fines puramente informativos

Años más tarde, en 1998, los profesores  N. Kanwisher  y R. Epstein del MIT, publicaron un artículo en la revista Neuron , al que le siguieron muchas otras publicaciones, en el que a través de lo que denominaron área PPA, que es una zona de la corteza craneal que juega un papel importante en la codificación y el reconocimiento de escenas ambientales, demostraron la importante actividad cerebral producida en los seres humanos ante los estímulos de escenas topográficas como paisajes o habitaciones. Esta investigación es la primera que relaciona, de manera empírica, la neurociencia con el medio arquitectónico.

Premisas básicas

Jhon P. Eberhard , Presidente fundador de la Academia de Neurociencia para la Arquitectura (ANFA) de San Diego ,CA, publicó en el año 2009 el libro “Brain Landscape” : La coexistencia de la Neurociencia y la Arquitectura , cuyas premisas centrales, basadas en un conferencia anterior de Fred Gage, neurólogo y segundo Presidente de la ANFA, eran las siguientes:

1.- El cerebro controla nuestro comportamiento

2.- Los genes controlan los planos del diseño y la estructura del cerebro.

3.- El entorno puede modular la función de los genes y, en última instancia la estructura del cerebro.

4.- Los cambio en el medioambiente cambian el cerebro.

5.- En consecuencia, los cambios en el medioambiente cambian nuestro comportamiento

6.- Por lo tanto, El diseño arquitectónico puede cambiar nuestro cerebro y nuestro comportamiento.

© Imagen: sciencemag.org con fines puramente informativos

Este pionero y magnífico libro, relaciona la neurociencia con el diseño de los lugares educativos, realiza consideraciones especiales en el diseño de instalaciones para la tercera edad, da sugerencias para sistemas de construcción avanzada en el diseño de laboratorios y muestra la importancia de la visión como el sistema sensorial más importante para experimentar la arquitectura.

Tradicionalmente se han diseñado los edificios para cumplir con requisitos funcionales. La neurociencia nos lleva a introducir como requisito del diseño arquitectónico el impacto que el propio edifico tendrá sobre sus futuros ocupantes.

Además de los 5 aspectos clave de la neuroarquitectura que definíamos en nuestro anterior post: La iluminación, las zonas verdes, los colores, los techos y las formas arquitectónicas, debemos tener en cuenta el ruido. El ruido estimula la liberación del cortisol, la hormona del estrés que puede afectar de manera muy significativa el aprendizaje, el razonamiento o el control de los impulsos. De ahí la gran importancia que debemos dar al aislamiento acústico en las viviendas

Reto actual

Pero, tal y como han publicado en The Journal of Environmental Psychology  los autores Isabella BoweraRichard Tuckera y Peter G. Enticottb, “Para que los profesionales tengan una idea clara de los impactos de las características visuales de los entornos construidos en interiores sobre las emociones, es fundamental que se establezcan prácticas estándar para medir y evaluar el impacto emocional del entorno construido. Si el impacto de las características del diseño puede entenderse a nivel neurofisiológico, esto abre la puerta a comprender si podemos apoyar la salud mental y el bienestar (tanto en poblaciones sanas como clínicas) de forma no invasiva a través de la exposición ambiental como una forma reconocida de terapia”.

 Sin duda este mensaje es un tremendo reto para la arquitectura actual que, además de ser sostenible, debe comenzar a incorporar en sus diseños elementos que proporcionen a sus ocupantes estados anímicos de estabilidad y salud.

Aunque avanzamos despacio, es innegable que la arquitectura está cambiando y, en este caso, lo hace de la mano de grandes arquitectos, neurólogos e investigadores que nos demuestran la importancia de hacer un esfuerzo para incentivar y continuar con la investigación y el estudio de estas nuevas tendencias para perfeccionar las técnicas de construcción de los edificios donde pasamos más del 90 % de nuestras horas de vigilia.

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