Termoarcilla, una alternativa ecológica y sana al ladrillo

Publicado el 29 julio 2019

Para que una casa sea sostenible, uno de los factores fundamentales a tener en cuenta es el empleo de materiales sanos y con una menor huella ecológica que los convencionales. Y, en nuestras últimas entrevistas a arquitectos especializados en sostenibilidad y bioconstrucción, una de las respuestas recurrentes a qué materiales empleaban en sus proyectos era la termoarcilla.

¿Qué es la termoarcilla?

Si atendemos a su definición, la termoarcilla es un bloque cerámico de baja densidad con base de arcilla. Las dimensiones de estos bloques son mayores que las de los ladrillos tradicionales, por lo que se necesita un menor número de bloques en la estructura del inmueble. Y, además, están machiembrados, lo que permite que las piezas encajen entre sí sin emplear mortero. El empleo de un menor número de piezas y la disminución en el uso de mortero en la construcción incide en una mayor capacidad aislante de este producto, tanto térmica como acústica. Esto es, la termoarcilla es un material alternativo más sano y ecológico a los ladrillos convencionales o los bloques de hormigón.

Características de la termoarcilla

Este material tiene una estructura geométrica característica con numerosos huecos que se consiguen mezclando la arcilla que conforma el bloque con material granuloso como las bolitas de porexpan (poliestireno expandido) que, al ser sometidas a altas temperaturas de cocción, explotan.

Otra de sus principales características es el gran número de perforaciones existentes en el interior de la pieza, algunas de ellas de un tamaño más grande para permitir una mejor manipulación del bloque en su proceso de colocación. Estas perforaciones aumentan el aislamiento térmico de la construcción, pues el aire puede alojarse en los numerosos huecos o cavidades existentes. Así, aunque en verano se disiparen las temperaturas del exterior, llegarán más atenuadas al interior de la vivienda. Y, en invierno, el muro o paredes de termoarcilla acumulan el calor y lo distribuyen de forma constante durante el día y la noche.

La termoarcilla, por tanto, reduce el gasto energético procedente de sistemas de refrigeración y calefacción durante el invierno y verano.

Además, existen varios bloques de termoarcilla específicos para situaciones complejas de montaje como las piezas de dintel, las de ajuste o modulación vertical, las piezas de ángulo 135º o las piezas medias. Estas piezas permiten una adhesión prácticamente perfecta entre los bloques en puntos, a priori, complicados en una obra: la colocación de puertas y ventanas, las esquinas de los muros, etcétera. Así, se reduce el tiempo de ejecución de la obra.

El grosor de los bloques de termoarcilla, mayor que los de otros materiales de construcción, les confiere a los muros y, por ende, a las viviendas una mayor resistencia al fuego en caso de incendio. Además, esta característica también supone un mayor aislamiento acústico del inmueble.

Además, la termoarcilla es un material con un importante grado de impermeabilidad al agua de lluvia. Para asegurarse de este comportamiento hacia la humedad se recomienda el revestimiento de los muros con mallas de fibra de vidrio o metálicas, para que no existan fisuras en las paredes que filtren el agua.

Este material se convierte así en uno de los mejores aliados de los arquitectos para concebir y construir edificios sostenibles, eficientes energéticamente y confortables.

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