La Casa Pin8: sostenibilidad modular y raíces locales en el corazón del Empordà
La Casa Pin8, ubicada en el Baix Empordà (Girona), es todo un ejemplo de cómo la arquitectura puede ser sostenible, modular y profundamente enraizada en el contexto local, respetando la tradición y apostando por la innovación.
Firmada por el estudio catalán PMMT Arquitectura, esta vivienda unifamiliar fue construida en 2022 y galardonada en 2023 con el Premio de Arquitectura del COAC (Girona).

Materialidad y diseño: homenaje al entorno y a la tradición
La Casa Pin8 se sitúa en una parcela trapezoidal, rodeada de chopos centenarios y en un entorno rural de gran valor. Es por esto por lo que el proyecto respetó en todo momento la presencia de estos árboles y adaptó la volumetría a las restricciones urbanísticas y patrimoniales del municipio, considerado uno de los conjuntos medievales mejor conservados de Cataluña. Esta actitud de respeto hacia el lugar se trasladó a cada decisión de diseño: los materiales, la paleta cromática y los sistemas constructivos.
La vivienda, de 292 m2 y dos plantas, destaca por su construcción modular y el uso de madera KM0. La estructura perimetral de la planta baja se resuelve con pilares metálicos, mientras que la planta superior utiliza paneles portantes de CLT (madera contralaminada), todos ellos procedentes de talleres y fabricantes locales. El interior deja a la vista la carcasa estructural de madera, evocando la imagen de un casco de barco invertido o la caja torácica de la ballena de Pinocho, de donde proviene el nombre de la casa. Este gesto no solo recuerda la tradición marítima, sino que aporta calidez, confort acústico y una conexión biofílica con la naturaleza que lo rodea.
Los acabados han sido seleccionados siguiendo criterios de sostenibilidad y salud, lo que garantiza bajas emisiones de compuestos orgánicos volátiles (COV) y un excelente comportamiento acústico y térmico, contribuyendo a la salubridad del ambiente interior y al bienestar de la familia.
Sostenibilidad, eficiencia y confort bioclimático
Inicialmente concebida en hormigón armado, la pandemia de 2020 llevó a los propietarios y al equipo de PMMT a replantear el sistema constructivo, optando finalmente por una solución industrializada en madera. Este cambio permitió reducir tiempos de ejecución, minimizar residuos y apostar por una construcción seca, ligera y de bajo impacto ambiental.
La vivienda explora la permeabilidad entre interior y exterior a través de grandes aberturas, patios ajardinados y espacios de doble altura. Los ventanales orientados maximizan la captación solar en invierno, mientras que las contraventanas mallorquinas y los paramentos móviles de madera controlan la radiación en verano, favoreciendo la ventilación cruzada y el efecto chimenea. Esta estrategia pasiva garantiza el confort térmico durante todo el año y reduce significativamente la demanda energética.
El pavimento de hormigón en planta baja actúa como masa térmica, estabilizando los picos de temperatura y reforzando el comportamiento bioclimático del conjunto. La cubierta a dos aguas, acabada con tejas árabes recuperadas, integra la vivienda al paisaje urbano y reduce la huella ecológica del material. Por otro lado, los patios ajardinados en planta primera aportan luz natural, espacios verdes y reducen la proporción de vacíos en fachada, cumpliendo así la estricta normativa local.
La modularidad y la optimización de los recursos locales contribuyen a la sostenibilidad y mejoran la economía circular del proyecto. El hecho de que tanto los elementos constructivos como el mobiliario procedan de talleres próximos permite reducir el transporte y apoyar a la industria local, reforzando el valor añadido y el compromiso social de la vivienda.

Flexibilidad y modularidad: una casa que evoluciona con sus habitantes
Uno de los grandes logros de la Casa Pin8 es su capacidad para adaptarse a las necesidades futuras de la familia. Los principales espacios de vida (cocina, comedor, sala de estar, dormitorios y estudio) se sitúan en planta baja, abiertos al jardín y la piscina, mientras que la planta superior acoge una habitación de invitados, patios y entrepisos conectados por escaleras que facilitan la expansión.
Sin embargo, la disposición en dos plantas, la escalera central y la organización modular de los espacios permiten que la vivienda crezca o cambie de uso sin necesidad de grandes intervenciones. Esta flexibilidad funcional hace que la casa pueda transformarse en función del ciclo vital de sus habitantes, manteniendo siempre el confort, la salud y la eficiencia espacial.
Cabe mencionar que esta modularidad no va de la mano de la construcción industrializada, es una apuesta por la capacidad de adaptación, reducción de residuos y prolongación de la vida útil del edificio, principios clave de la arquitectura sostenible.
El diseño atento a la conexión visual y física con el paisaje y la integración de sistemas constructivos y materiales saludables hacen de Casa Pin8 un modelo a seguir para viviendas rurales y periurbanas en entornos de alta exigencia patrimonial. La casa demuestra que es posible unir tradición y modernidad en una arquitectura que respeta el lugar, la historia y el futuro.





