Gonzalo de Lojendio, director de E20 Arquitectos: “Nuestra experiencia nos ha enseñado que la mejor forma de controlar una obra es resolver los problemas antes de que aparezcan”

Esta semana conversamos con Gonzalo de Lojendio, director de E20 Arquitectos, un estudio que nace desde una convicción clara: la arquitectura funciona mejor cuando diseño, ingeniería y construcción avanzan como un único proceso, alineados desde el primer día. E20 defiende un modelo integral que busca coherencia técnica, viabilidad económica y calidad construida, sin renunciar a la emoción y la intuición de las primeras fases de proyecto.
A lo largo de la entrevista hablamos de cómo su investigación continua en materiales, sistemas pasivos, herramientas digitales y nuevas formas de habitar se traduce en decisiones concretas y verificables. También de la metodología con la que sostienen tres compromisos que para ellos son inseparables, alta calidad, cumplimiento de plazos y control del presupuesto, apoyándose en una definición técnica rigurosa y en controles desde el anteproyecto para reducir incertidumbres en obra.
Con Mallorca como escenario, entramos en los condicionantes que aquí son imprescindibles para que una vivienda funcione todo el año, orientación, control solar, ventilación cruzada, durabilidad frente a humedad y salinidad y una relación auténtica con el paisaje. Hablamos además de su experiencia tramitando licencias mediante ECU para agilizar tiempos, de un proyecto reciente en S’Aranjassa como ejemplo de integración con el terreno, y de una reflexión final que atraviesa toda la conversación, la necesidad de medir la sostenibilidad con más rigor incorporando criterios de ciclo de vida y una mirada de largo plazo.
¿Cómo y cuándo nace e20 arquitectos? ¿Qué os llevó a apostar por un modelo que integra arquitectura + ingeniería + construcción?
E20 Arquitectos nace de una convicción muy sencilla: la arquitectura no debería entenderse como una suma de disciplinas independientes, sino como un proceso integral donde diseño, técnica y construcción trabajan desde el primer día en la misma dirección.
Desde nuestros inicios observamos que muchos de los problemas habituales en una obra (sobrecostes, retrasos, soluciones improvisadas o pérdida de calidad) tienen su origen en una falta de conexión entre quienes proyectan y quienes ejecutan. Por eso apostamos por un modelo que integra arquitectura, ingeniería y construcción bajo una misma visión.
Nuestro objetivo es que las decisiones arquitectónicas estén respaldadas por un conocimiento profundo de los sistemas constructivos, las instalaciones, la eficiencia energética y la viabilidad económica. Creemos que una buena arquitectura debe ser emocionante, pero también precisa, construible y sostenible.
Esta forma de trabajar nos permite acompañar al cliente durante todo el proceso, desde la primera idea hasta la entrega final de la vivienda, garantizando coherencia en cada decisión.
Definís la arquitectura como una fusión entre arte y técnica, y habláis de investigación continua para anticipar necesidades emergentes. ¿Cómo se traduce esa investigación en decisiones concretas de proyecto?
La investigación forma parte de nuestro trabajo diario. No la entendemos como una actividad paralela al proyecto, sino como una herramienta para tomar mejores decisiones.
Analizamos constantemente nuevas soluciones constructivas, materiales, sistemas energéticos, herramientas digitales y tendencias sociales que están transformando la manera de habitar. Pero nuestro objetivo no es incorporar novedades por el simple hecho de ser nuevas, sino evaluar qué aportan realmente al usuario.
En la práctica, esta investigación se traduce en decisiones muy concretas: optimizar orientaciones para reducir consumos energéticos, seleccionar materiales con menor mantenimiento y mayor durabilidad, diseñar espacios más flexibles que puedan adaptarse a cambios familiares futuros o integrar sistemas pasivos que mejoren el confort sin depender exclusivamente de la tecnología.
La innovación que nos interesa es la que mejora la vida de las personas y permite construir edificios más eficientes, duraderos y atemporales.
Decís que un buen proyecto empieza con el croquis o la maqueta. En un estudio que también construye y controla costes, ¿qué aporta esa fase manual al resultado? ¿En qué momento pasáis del concepto a un diseño completamente verificable?
Aunque hoy disponemos de herramientas digitales extraordinariamente avanzadas, seguimos creyendo en el valor del croquis y la maqueta como instrumentos de pensamiento.
La fase manual permite explorar ideas con libertad, entender proporciones, relaciones espaciales y recorridos antes de que aparezcan las limitaciones técnicas o normativas. Es un momento donde la creatividad puede desarrollarse de forma más intuitiva.
Sin embargo, para nosotros el diseño solo tiene sentido cuando puede materializarse. Por eso, desde etapas muy tempranas, contrastamos cada propuesta con condicionantes reales: normativa urbanística, estructura, instalaciones, costes y sistemas constructivos.
La transición del concepto al proyecto verificable se produce de manera progresiva. A medida que el diseño madura, incorporamos herramientas de modelado, simulación energética y control económico que permiten validar cada decisión. Nuestro objetivo es que la emoción del primer croquis llegue intacta a la obra construida.

Vuestros tres pilares son alta calidad, cumplir plazos y mantener presupuesto. ¿Qué metodología seguís para que esto no sea solo una promesa? ¿Qué controles aplicáis desde el anteproyecto para evitar desviaciones en obra?
La calidad, los plazos y el presupuesto no son objetivos independientes; forman parte del mismo sistema de control.
Desde el anteproyecto trabajamos con una definición muy precisa de necesidades, alcance y expectativas. Esto nos permite tomar decisiones fundamentadas desde el inicio y reducir incertidumbres posteriores.
Durante el desarrollo del proyecto realizamos un control continuo de costes, verificando que cada solución propuesta sea compatible con el presupuesto objetivo. Del mismo modo, planificamos los procesos administrativos y constructivos para anticipar posibles incidencias.
Además, dedicamos mucho esfuerzo a la definición técnica. Un proyecto bien detallado genera menos interpretaciones en obra, menos modificaciones y, por tanto, menos desviaciones económicas y temporales.
Nuestra experiencia nos ha enseñado que la mejor forma de controlar una obra es resolver los problemas antes de que aparezcan.
Mallorca tiene condicionantes muy específicos (paisaje, normativa, sol, humedad, salinidad). ¿Qué decisiones consideráis obligatorias aquí para que una vivienda de alto standing funcione todo el año en durabilidad, confort y eficiencia, manteniendo una relación auténtica con el lugar?
Mallorca posee una identidad arquitectónica extraordinaria que merece ser entendida y respetada.
En nuestra opinión, una vivienda de alto standing en la isla debe partir siempre de una lectura cuidadosa del lugar: orientación, topografía, vistas, vegetación, vientos dominantes y relación con el paisaje.
Desde un punto de vista técnico, consideramos esenciales estrategias pasivas que reduzcan la demanda energética: control solar, ventilación cruzada, envolventes altamente eficientes e integración inteligente de espacios interiores y exteriores.
La durabilidad también es fundamental. La proximidad al mar exige seleccionar materiales y sistemas capaces de resistir la humedad, la salinidad y la radiación solar durante décadas con un mantenimiento razonable.
Pero quizá lo más importante es evitar arquitecturas que podrían construirse en cualquier parte del mundo. Intentamos que cada proyecto dialogue con la tradición mediterránea desde una mirada contemporánea, aprovechando la luz, la materialidad y la forma de habitar propias de Mallorca.
Sois pioneros en Mallorca en tramitar licencias mediante ECU para agilizar plazos. ¿En qué casos es especialmente útil este sistema y qué le recomendaríais al cliente para preparar bien el proceso y evitar incertidumbre?
La aparición de las ECU ha supuesto un cambio muy importante para determinados proyectos en Baleares porque permite reducir significativamente los tiempos de tramitación administrativa.
Su utilidad es especialmente relevante en promociones residenciales y viviendas unifamiliares donde los plazos tienen un impacto directo sobre la inversión y la planificación de la obra.
No obstante, la rapidez del procedimiento no sustituye la necesidad de un proyecto riguroso. Nuestra recomendación siempre es la misma: dedicar tiempo a definir correctamente el proyecto antes de iniciar la tramitación.
Cuanto más clara esté la propuesta arquitectónica, mejor resueltas estén las cuestiones urbanísticas y más detallada sea la documentación técnica, menor será la incertidumbre durante todo el proceso.
Las ECU son una herramienta muy eficaz, pero el verdadero factor diferencial sigue siendo la calidad del proyecto.
¿Existe algún material o sistema constructivo sostenible por el que sintáis predilección? ¿Por qué y en qué casos lo recomendáis especialmente?
Más que un material concreto, nos interesan aquellos sistemas que combinan sostenibilidad, durabilidad, eficiencia y capacidad de envejecer con dignidad.
Tenemos una especial afinidad por los materiales naturales y de baja transformación industrial, como la piedra, la madera o los revestimientos minerales. Son materiales que suelen ofrecer una huella ambiental más equilibrada y una gran capacidad para integrarse en el contexto mediterráneo.
También prestamos mucha atención a la envolvente del edificio. Una fachada bien diseñada, con un excelente aislamiento y una correcta gestión solar, tendrá un impacto ambiental mucho mayor que muchas tecnologías consideradas innovadoras.
La sostenibilidad no depende de un único producto, sino de la coherencia global del proyecto.
Para aterrizarlo en ejemplos concretos: de todos vuestros proyectos, ¿Cuál o cuáles destacaríais para entender vuestra manera de trabajar? ¿Qué objetivos marcasteis al inicio y qué decisiones fueron clave para cumplirlos?
Si algo caracteriza nuestro trabajo es que cada proyecto responde a un contexto y a unas personas concretas, por lo que nos resulta difícil señalar una única obra.
A modo de ejemplo, ahora empezamos una obra nueva de vivienda unifamiliar y piscina en S’Aranjassa, una zona rústica, pero calificada como rural con parcelas de grandes dimensiones. Consideramos que este proyecto está muy bien integrado con el lugar, y a la misma vez muy ajustado a las necesidades de la propiedad. Tenemos muy buena relación con nuestros clientes ya que siempre tratamos de escuchar bien y analizar objetivamente sus necesidades y las sensaciones que quieren percibir en su hogar.
En este caso, la vivienda se resuelve únicamente en planta baja con varios volúmenes conectados entre sí a diferentes niveles, según va descendiendo el terreno natural con la intención de evitar grandes excavaciones o rellenos en el terreno existente. Estos volúmenes se cierran con cubiertas inclinadas en diferentes direcciones y alturas que se integran y se esconden perfectamente en la vegetación existente. Con esta solución también podemos decidir dónde necesitamos más fachada y más entrada de luz natural según el uso de sus espacios interiores. Ahora toca ejecutarlo rigurosamente para que el proyecto cumpla con nuestros objetivos según hemos planeado en conjunto con los propietarios.
A nivel general, en nuestros proyectos solemos perseguir tres objetivos simultáneos: integración con el entorno, máximo confort para el usuario y control riguroso de la ejecución.
Las decisiones clave suelen estar relacionadas con la implantación en la parcela, la optimización de la orientación, la creación de espacios conectados con el exterior y una selección muy cuidadosa de materiales y sistemas constructivos.
Más allá de las imágenes finales, creemos que el verdadero éxito de una vivienda se mide años después, cuando sigue funcionando correctamente, mantiene su valor y continúa ofreciendo bienestar a quienes la habitan.
Si pudierais pedir una cosa al sector: ¿Qué herramienta, indicador o métrica os gustaría que se normalizara para medir mejor la sostenibilidad en arquitectura?
Nos gustaría que la evaluación del ciclo de vida completo del edificio se incorporara de forma mucho más habitual en los procesos de diseño y toma de decisiones.
Con frecuencia seguimos valorando los edificios principalmente por su coste inicial o por determinados indicadores energéticos, cuando el verdadero impacto ambiental depende también de los materiales empleados, el mantenimiento, la durabilidad y la capacidad de adaptación futura.
Una arquitectura realmente sostenible debería medirse por su comportamiento durante décadas, no únicamente en el momento de su construcción.
Para cerrar con una mirada amplia: ¿creéis que la sociedad y los clientes están suficientemente concienciados sobre la necesidad de implementar propuestas arquitectónicas sostenibles? ¿Dónde notáis hoy el mayor freno y qué creéis que lo aceleraría?
La conciencia social ha avanzado enormemente en los últimos años y cada vez más clientes entienden que sostenibilidad, confort y eficiencia forman parte de la misma conversación.
Aun así, sigue existiendo cierta tendencia a asociar la sostenibilidad exclusivamente con un sobrecoste inicial o con la incorporación de tecnologías específicas.
Creemos que el principal reto continúa siendo adoptar una visión a largo plazo. Una vivienda sostenible no solo consume menos energía; también requiere menos mantenimiento, envejece mejor, conserva más valor y ofrece una mayor calidad de vida.
La mejor forma de acelerar esta transformación es mediante información rigurosa, ejemplos construidos que demuestren sus beneficios y una colaboración cada vez más estrecha entre administración, profesionales y usuarios finales.
La sostenibilidad dejará de ser una opción cuando se entienda que, en realidad, es simplemente la forma correcta de hacer arquitectura.





