Aguaduna, una ciudad sostenible con diseño español

Publicado el 13 octubre 2020

Ubicada en el estado de Bahía en Brasil, la ciudad de Aguaduna pretende ser un referente en sostenibilidad y tecnología. Un proyecto pionero que nace con la idea de ser exportable a otros países, creando nuevas ciudades cuyo desarrollo esté vinculado a la gestión de su impacto social, ambiental y económico.

Dos empresas españolas son las encargadas de llevar a cabo este proyecto que se iniciará en el segundo trimestre de 2021, y buscan preservar la biodiversidad además de potenciar una Smart city. Concretamente, este proyecto es propiedad de Naurigas Emprendimientos, participada por las familias Matutes Mestre y Espallargas, y conceptualizado y desarrollado por la empresa española Seed Global Advisoring (SGA).

Esta ciudad aunará, en un mismo complejo, primera residencia, un polo de generación de innovación, espacios de educación y formación profesional e instalaciones turísticas. Además, será un entorno con emisiones restringidas.

En este momento en el que los ciudadanos demandan vivir en ciudades más sostenibles, respetuosas con el medio ambiente y saludables para las personas, comienzan a nacer cada vez más proyectos que nos encaminan hacia un mundo más verde.

Eficiencia energética

Aguaduna está pensada para ser totalmente autosuficiente energéticamente gracias a la producción de energías limpias. La propia configuración del país hace necesario el uso de este tipo de recursos, dada la dificultad para extender a lo largo de los diferentes estados las infraestructuras básicas.

Las energías utilizadas para abastecer a la ciudad serán la solar, eólica y biomasa, con sus propios sistemas de generación, distribución y control central, de forma que se aumente la eficiencia.

Sostenibilidad integral

La neutralidad de emisiones y el estilo de vida saludable son piezas clave en el proyecto que ocupará alrededor de 1000 hectáreas de las que sólo el 14% estará cubierto por carreteras y edificios. De este modo, el 86% del territorio lo ocuparán superficies permeables como áreas verdes, parques, lagunas naturales o dunas.

La movilidad está ideada para fomentar los recorridos a pie, de forma que sus habitantes encuentren todo lo que necesitan a menos de 500 metros. Se fomentará el uso de vehículos compartidos y el transporte público, para el que se creará una estación intermodal que servirá, asimismo, como punto de distribución logística y almacenamiento.

Los recursos hídricos también serán tratados con especial cuidado, con un plan para el tratamiento de aguas residuales, captación de agua de lluvia y agua sólida agrícola. Se estipula, también, una unidad de biomasa que tratará los residuos orgánicos.

Innovación y empleo

Esta novedosa ciudad pretende convertirse en una living lab. Es decir, en un entorno o laboratorio de experimentación y pruebas donde las empresas de I+D que allí se implanten, puedan crear nuevos productos, servicios e infraestructuras adecuadas a las necesidades reales de esa sociedad donde se ubican. Las empresas que se instalen deberán ser activadoras de empleo además de contribuir a mejorar el entorno natural y la biodiversidad de la región.

El proyecto, que busca la harmonía de la ciudad con el medio ambiente, fomentará la economía circular creando sinergias con comunidades vecinas, reduciendo los residuos, la contaminación, prolongando la vida útil de los materiales y productos, además de regenerar los sistemas naturales.

Este modo de vida más sostenible se extiende cada vez más por un mundo que demanda medidas urgentes en el control y mejora del medio ambiente. La arquitectura circular está cada vez más en nuestra retina y se aplica a diferentes escalas, no solo en edificios sino en el diseño de ciudades más saludables para todos. Estos ejemplos nos ayudan a pensar en positivo hacia un planeta más saludable.

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