La domótica: convirtiendo los hogares en inteligentes, eficientes y sostenibles

Publicado el 26 noviembre 2020

Hace unos años, en anteriores posts, ya os contábamos que el mundo está más conectado que nunca; conexión que afecta incluso a los spositivos de los que disponemos en casa. Esto nos permitía incorporar las instalaciones para que pudieran funcionar de manera conjunta e integrada, pero, hoy en día, la domótica ya es más que eso.

Una vez integramos todos nuestros gadgets, la domótica nos aporta soluciones aumentando nuestra calidad de vida. Tanto la calefacción, como la iluminación, la seguridad o persianas, se pueden manejar hoy en día desde nuestro smartphone, portátil o incluso podemos hacer programaciones preestablecidas. Es decir, las tareas de la casa se convierten en acciones simples que facilitan mucho nuestro día a día. Pero la domótica no solo contribuye a la nuestra comodidad, sino que también hace nuestro hogar mucho más eficiente y sostenible.

¿Cómo contribuye la domótica a la sostenibilidad?

  1. Gestionando el uso de energía. Este nuevo conjunto de tecnologías aplica el control inteligente a la vivienda, lo que nos permite una gestión eficiente del uso de la energía y una nueva comunicación entre nosotros y nuestra vivienda que nunca habíamos vivido de este modo. La monitorización del consumo energético y la gestión eficaz de los suministros es una de las principales ventajas de la domótica. La iluminación, climatización de la casa, el agua caliente o los electrodomésticos aprovechan mejor los recursos naturales y además utilizan las tarifas horarias de menor coste. Por ejemplo, hoy en día ya es posible adaptar las lámparas a la situación lumínica exterior o encender/apagar de forma telemática la calefacción. Al final, la domótica obtiene datos para volverse cada vez más inteligente, haciendo también que nuestro hogar sea cada vez más sostenible. Además, también tenemos la posibilidad de dejar la casa en modo vacaciones, es decir, un modo eco que nos ayuda a ahorrar energía. Respetamos el entorno utilizando los recursos de forma positiva y eficiente reduciendo costes energéticos de uso doméstico. En definitiva, disminuimos, con algo que aumenta nuestra calidad de vida, el impacto medioambiental. Un pequeño cambio que puede acabar siendo la clave para disfrutar de un planeta más verde y con un futuro más largo.
  2. Fomentando la accesibilidad y aportando seguridad. La posibilidad de teleasistencia para aquellos que lo necesiten también llega con la domótica de una forma mucho más accesible, haciendo también mucho más sencillo el manejo de los elementos del hogar. Con la gestión de los dispositivos, la domótica permite apagar, encender o regular cualquier electrodoméstico sentado desde el sofá y así, las excusas para ser más responsables, no sólo con los gastos de la casa sino también con el medioambiente, se van acabando.
  3. El conocimiento es poder. Con los datos que nos ofrece la domótica, podemos llegar a decidir sobre la tarifa energética que mejor nos conviene de forma consciente. Los hogares inteligentes nos hacen conocer mucho mejor nuestro perfil de consumo energético, lo que nos permite encontrar la compañía de luz que mejor se adapte a nuestras necesidades, sin olvidar que encontrar una comercializadora con electricidad de origen renovable no es sólo bueno para uno mismo, sino para todos.  Como decíamos antes, estos pequeños cambios que contribuyen a un futuro sostenible nos los ofrece la domótica en base a los datos que recopila del uso de nuestros electrodomésticos.
  4. La temperatura de color lumínica es más importante de lo que crees. ¿Sabías que adaptar la luz a cada instancia o momento del día, como nos permite la domótica, nos ayuda a mejorar nuestra calidad de vida? Los tonos más frescos por el día ayudan a que el cerebro se active y a una mayor concentración, mientras que los tonos más cálidos nos ayudan a relajarnos y a dormir mejor. No es difícil de entender, la propia naturaleza es lo que hace: el sol emite una temperatura de color azul por la mañana (más fresca), neutra al mediodía y naranja hacia el anochecer (más cálida). Y como ya hemos visto antes, vivir la vida en conexión con la naturaleza nos aporta calidad de vida. Y, por supuesto, adaptar la luz a cada momento también disminuye el gasto energético que realizamos, disminuyendo el impacto negativo sobre el entorno. La domótica consigue adaptar el nivel de iluminación en función de la variación de la luz solar, la zona de la casa o la presencia de personas, iluminando sólo cuando es necesario zonas comunes de paso de un edificio (por ejemplo). Y, además, también evita que se dejen luces encendidas al salir de casa.

Seguro que al ritmo que estamos evolucionando en la tecnología, la domótica nos ayuda a seguir haciendo de nuestros hogares un lugar mucho más sostenible y saludable. Además, hoy en día la adquisición de este tipo de productos no es una inversión tan elevada como hace unos años y podemos ir cambiando nuestros electrodomésticos a medida que se estropeen. Así ya no hay motivos para renunciar a ella, puesto que nos va a permitir ahorrar a posteriori gracias a la eficiencia energética y, además, haríamos también un ejercicio de responsabilidad con el medio ambiente.

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  • Pauli Regal dice:

    Hola! muchas gracias por el aporte y por compartir info para una domótica segura…

    En amistad

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