Silvia Álvarez: “El análisis bioclimático nos aporta el conocimiento más valioso con el que podemos contar de partida”

Publicado el 30 marzo 2020

Como comentamos en anteriores ocasiones, la arquitectura bioclimática es la base de la construcción sostenible. Y es que consiste en diseñar edificaciones teniendo en cuenta las condiciones climáticas de su ubicación, y aprovechando los recursos disponibles (sol, vegetación, lluvia, vientos). Todo ello, para disminuir el impacto medioambiental, e intentando reducir el consumo de energía.

Se trata de analizar el entorno para optimizar los recursos naturales y construir pensando en reducir el impacto ambiental.  Y eso lo sabe muy bien Silvia Álvarez, de Espacio AE Sostenibilidad, con la que hemos tenido la oportunidad de compartir interesantes reflexiones y buenas prácticas.

Entrevista

Isabel Fernández: ¿Qué es y cómo surge Espacio AE Sostenibilidad?

Silvia Álvarez: ‘Espacio ae’ es un espacio de trabajo interdisciplinar en torno a la arquitectura y el medio ambiente como una misma cosa (architecture&environment). Un espacio en red con colaboradores especializados en torno al medio ambiente en el que abordamos todo lo que tiene que ver con el territorio y la construcción en las islas desde un proceso de sostenibilidad integral, y en el que, además, apostamos por la divulgación y formación como camino imprescindible hacia la concienciación del mercado.

El germen de Espacio ae surge en el año 2009, en el marco del X Máster Energías Renovables y La ciudad sostenible, en la Universidad Internacional de Andalucía, formación vital como arquitecta. Este master, dirigido por dos grandes maestros, Jaime López de Asiaín y Valeriano Ruiz Hernández, me permite adquirir una visión integral (científica y humanista) del desarrollo sostenible desde todos los ámbitos, dotándome de las herramientas necesarias para poder trabajar con rigor en este campo. Una vez finalizado el máster, mi paso por Alemania me permite conocer los últimos avances sobre la temática en el norte de Europa, descubriendo la madera industrializada como material estratégico, y posteriormente la experiencia de colaboración con la empresa 100x100madera me da la oportunidad de entender la realidad de la construcción sostenible con madera en nuestro país.

Es en el año 2016 cuando espacio ae acaba formalizándose como empresa con la idea de desarrollar varias experiencias piloto locales que nos permitan poner en práctica procesos de construcción sostenible en las islas aprendiendo y obteniendo certezas para poder replicar este tipo de construcción, adaptada al cambio climático en las islas.

I.F.: ¿Cómo abordáis los proyectos de desarrollo sostenible?

S.A.: Abordamos todos los proyectos a partir de un análisis profundo transversal, en el que buscamos construir una primera radiografía del lugar (bioclimática, ambiental, social y económica) como escenario de partida sobre el que comenzamos a trabajar superponiendo las necesidades de proyecto según el uso y el marco normativo local. A partir de ahí, realizamos un primer diagnóstico, lo que llamamos una corrección del entorno, en la que identificamos debilidades propias del lugar a corregir (para alcanzar aquellos objetivos que buscamos), y fortalezas que podemos aprovechar.

Creemos en la arquitectura contextualizada, que se fundamenta en el análisis del lugar en el que se integra, sin perder nunca de vista la escala humana, y la accesibilidad desapercibida con ello.

Habitualmente comenzamos a abordar los proyectos el ingeniero especializado en energías renovables, Laudelino Sánchez de León de Greenovation 203 SL, y yo de forma conjunta, para continuar trabajando en red con los diferentes especialistas (geobiólogo, topógrafo, bióloga, ambientólogo, etc.) apostando por el trabajo en red.

I.F.: ¿Con qué tipo de materiales soléis trabajar? ¿Alguno que os guste especialmente?

S.A.: Es el análisis de lugar que comentábamos antes el que, en un primer momento, nos aporta toda la información necesaria sobre posibles materiales locales viables para alcanzar nuestros objetivos. Desde este punto de vista en las islas apostamos por integrar, en la medida de lo posible, aquellos recursos de los que disponemos: áridos, picones y piedra volcánica, materiales y acabados con base de cal, cuerdas y textiles de esparto, algodón, etc.… tarea no fácil, puesto que necesitamos una apuesta mucho más firme por el desarrollo local, pero en la que perseveramos.

A la vez también valoramos especialmente aquellos materiales de nueva generación que surgen de la investigación y el desarrollo técnico de los últimos años, como la madera industrializada, material estratégico del nuevo siglo que nos permite dar respuesta a muchos problemas con los que no contábamos antes pero que se nos presentan a día de hoy, y los aislamientos naturales y/o con un alto índice de materia prima reciclada en su origen, que nos permiten aportar altas propiedades térmicas y energéticas en la construcción.

Dependiendo del lugar, los materiales que más nos convencen deben acercarse a cumplir tres premisas: presentar un origen y trazabilidad conocida que pueda medirse; que sus propiedades cumplan con un equilibrio mínimo medioambiental, de biohabitabilidad, social-económico, y que presente buenas propiedades energéticas.

I.F.: Decís que en vuestros proyectos apostáis por la arquitectura bioclimática. ¿De qué forma? ¿Qué criterios bioclimáticos primáis?

S.A.: Entendemos que la bioclimática es el primer paso analítico fundamental que nos permite descubrir y entender la realidad microclimática de cada lugar en el que se pretende intervenir. Un análisis bioclimático nos aporta el conocimiento más valioso con el que podemos contar de partida para comenzar a entender las relaciones naturales más básicas que se establecen en ese lugar a partir de nuestra intervención.

Conocer en profundidad qué ocurre en cada caso real con la radiación solar, el viento, la humedad, la topografía, la vegetación, o las intrusiones de polvo como la calima o incluso el gas radón resulta fundamental para comenzar a esbozar un diseño eficiente a través de la envolvente que pueda responder con éxito a los objetivos de biohabitabilidad y energía que se persiguen partir de la elección de la orientación, el tipo de hueco, los materiales y sistemas constructivos, la compartimentación interior, la hermeticidad, el aislamiento, etc.

La apuesta por acercarnos a un proceso de construcción sostenible pasa sí o sí por entender la realidad bioclimática, como paso imprescindible a la hora de contextualizar y dar forma a nuestro proyecto.  Y afortunadamente nuestras normas ya caminan en ese sentido. Para poder reducir la demanda energética, garantizando que los equipos de instalaciones se dimensionen con mesura y a partir de energías renovables, es requisito sine qua non el diseño bioclimático de la envolvente.

No partir del conocimiento bioclimático en un proceso de diseño implica no entender el lugar en el que se pretende integrar el proyecto, matando moscas a cañonazos con una construcción condenada a un mayor consumo energético (y económico) del estrictamente necesario para conseguir las condiciones óptimas de confort.

I.F.: También mencionáis conceptos como la calidad del aire, ¿los abordáis en el diseño exterior de las viviendas, en el interior o en ambos?

S.A.: La calidad del aire es uno de los aspectos que más nos preocupan aquí en Canarias, y que no perdemos de vista en ningún proyecto. Llevamos cinco años prestando especial atención al gran impacto del aumento de la frecuencia e intensidad de las calimas en las islas, a través del sistema abierto de pronóstico de calidad del aire Calíope BSC, del seguimiento de las investigaciones que se van realizando en el ámbito científico (que son muchas a día de hoy), y  de la experiencia en nuestro día a día en las islas (con hijos pequeños y abuelos/as vulnerables a la misma que suelen enfermar como consecuencia de la llegada de calima a las islas).

Fruto de esta inquietud por la realidad invisible que respiramos surge nuestra colaboración con Greenovation 203 SL y Laudelino Javier Sánchez de León para el desarrollo y publicación del libro ‘La calidad del aire. Contexto actual y tendencias’, presentado hace ahora un año en Las Palmas de Gran Canaria en el marco de un evento en torno a desarrollo sostenible que co-organizamos junto la empresa Tu Ecohuella. El libro se centra en la calidad del aire que respiramos como uno de los aspectos más preocupantes del cambio climático y los desequilibrios derivados del mismo, no sólo en las islas sino a nivel mundial. A su vez el libro ha servido como base y está ligado a la experiencia piloto que desarrollamos actualmente con el proyecto Airlab en Las Palmas de GC, llevando a cabo diferentes estrategias de depuración de la calidad del aire a partir de la investigación y desarrollo de varias soluciones constructivas aplicadas, con el objetivo de poder medir su efectividad y replicarlas.

En la práctica, a la hora de enfrentarnos a un proyecto, abordamos la calidad del aire desde el diseño pasivo que nos aporta la arquitectura bioclimática, la integración de vegetación en la construcción y las herramientas que nos aporta el estándar de calidad constructiva PassivHaus frente a la calidad del aire.

Nuestra apuesta por abordar la calidad del aire pasa por buscar una mejora en el entorno exterior inmediato de la construcción a partir de la integración y uso de vegetación autóctona (edificio depurador de la calidad del aire exterior) garantizando una máxima calidad del aire interior a partir del uso de las herramientas que nos aporta el estándar PassivHaus. Todo ello pasando por monitorizar nuestra intervención durante al menos un año para poder medir y valorar la eficiencia de los sistemas, buscando conseguir garantizar los parámetros que consideramos óptimos para lograr la biohabitabilidad.

I.F.: ¿Qué aportan en vuestro trabajo y proyectos las certificaciones ambientales?

S.A.: Nos apoyamos en certificaciones ambientales como Verde (GBCe) porque nos aportan herramientas y un conocimiento ambiental concreto que nos permite comenzar a medir nuestro proceso de diseño y constructivo de forma integral, en cada una de las decisiones que vamos tomando, permitiéndonos corregir ese mismo proceso de forma dinámica,  pudiendo establecer una primera medida de referencia en cuanto a la sostenibilidad del proceso para, a partir de ahí, buscar la mejora continua en cada intervención posterior.

Creemos que la apuesta por mejorar la calidad constructiva y sus procesos conlleva sí o sí apostar por el rigor de las certificaciones medioambientales que pueden ser muy eficientes para aportar conciencia y mesura en el mercado de la construcción. En los proyectos que llevamos en curso actualmente la certificación Verde nos aporta la capacidad de poder desarrollar un diseño plenamente consciente, a escala humana y del bien común, midiendo el impacto de cada trazo/decisión y dando respuesta a la realidad poliédrica que vivimos, garantizando un equilibrio mínimo entre todos aquellos aspectos de proceso que intervienen en cada proyecto (medioambiental, social, económico, etc.). Aplicamos los conceptos pasivos (del Passivhaus) combinados con la certificación VERDE. El estándar Passivhaus es un método de construcción, un sistema en sí, mientras que las certificaciones medioambientales valoran y puntúan más aspectos que también consideramos fundamentales para los edificios, no sólo la energía o la calidad del aire.

Todo esto hablando de lo que nos aportan las certificaciones a nuestro trabajo como técnicos. Desde el punto de vista de los clientes y el mercado, las certificaciones son un valor añadido valioso que visibiliza y certifica todo un proceso llevado a cabo con el desarrollo de un diseño que garantiza la calidad, la trazabilidad y la ejecución final de la construcción, aumentando su valoración económica en el mercado.

I.F.: Afirmáis que la inercia del mercado en las Islas Canarias aún no está interesada en la búsqueda real por la sostenibilidad. ¿Por qué creéis que esto es así? ¿No existe realmente una conciencia general sobre la importancia de la sostenibilidad?

Nuestra experiencia en las islas nos hace creer que la inercia del mercado local aún no está interesada en la búsqueda por la sostenibilidad debido a varios factores. Por un lado, el gran desconocimiento que existe sobre la temática se presenta como el primer handicap para optar a ella. De ahí que uno de nuestros principales objetivos como empresa pase por invertir medios y tiempo en la divulgación, comunicación y formación, como vía necesaria para poder transmitir a la población que existe una forma diferente y viable de construir, pensando a escala humana, medioambiental y social, recuperando antiguos valores combinados con otros que nos aporta el desarrollo de la técnica a día de hoy.

Por otro lado, salir de la zona de confort constructiva en las islas también implica cierto vértigo: la condición de isla hace que muchas corrientes y tendencias en construcción tarden más tiempo en llegar al Archipiélago. En este sentido nosotros nos hemos apoyado en técnicos de referencia con experiencia en el campo de la sostenibilidad de otras Comunidades Autónomas que nos permiten formarnos y aprender de su experiencia y trayectoria valiosa.

También se suele asociar el concepto de construcción sostenible al de una construcción cara, y poco experimentada. De ahí que muchas veces el propio mercado se conforme con una oferta habitual y conocida, independientemente de que esta oferta no evolucione y no aporte valor en ningún sentido. Es en este punto donde entendimos la necesidad de desarrollar nuestra propia experiencia piloto, poniendo en práctica todo aquello que creíamos que debe contemplar hoy una construcción adaptada al cambio climático y al bien común en las islas.

Creemos que, a pesar de que existen casos importantes de conciencia sobre la importancia de la sostenibilidad en las islas, como fue César Manrique (gran referente y precursor de la defensa del territorio y naturaleza en las islas), o lo es el gran trabajo que realiza el Cluster de Construcción Sostenible de Canarias,  la realidad local desarrollada en las últimas décadas en torno a la actividad turística (con el consecuente abandono del campo y de sus valores ligados a la tierra y paisaje) ha promovido y normalizado en las islas un modelo de crecimiento desarraigado e ilimitado, un modelo alejado por completo de lo natural, dejando atrás valores históricos importantes que nos conectan con el saber de nuestra propia tierra. La conciencia sobre esta desconexión de lo natural, normalizada durante muchas décadas aquí, comienza a despertar frente al impacto del mismo cambio climático.

Nuestro objetivo: conseguir despertar conciencia en la población sobre la necesidad de reconectarnos con la naturaleza, trabajando juntos por un modelo de desarrollo sostenible basado en el bien común, entendiendo que nos enfrentamos a una nueva realidad compleja (a nivel local y global) que requiere de nuevas soluciones. Creemos que la arquitectura sostenible debe estar al alcance de todos, como medio para proporcionar espacios biosaludables y de confort que nos aporten seguridad y tranquilidad frente a agentes adversos exteriores.

Sin duda, Silvia es un ejemplo de compromiso con el trabajo y el entorno, y de cómo abordar la sostenibilidad de una manera integral y aplicable a todos los ámbitos de nuestra vida. Ir más allá de la construcción, y apostar por la concienciación, formación y divulgación. No podemos más que agradecer tu tiempo y tu labor.

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