Las I Jornadas REGEN abordan la importancia de la cultura regenerativa

Publicado el 27 mayo 2021

La semana pasada tuvieron lugar en Madrid, las primeras Jornadas REGEN, una iniciativa organizada por TRIPLE (coworking ecológico) y Distrito Natural (promotora especializada en cohousing ecológico) sobre la cultura regenerativa y su aplicación a la arquitectura.

El mensaje principal de estas jornadas fue el de que, para hacer frente a los actuales problemas sociales y medioambientales, ya no es suficiente hablar de arquitectura sostenible sin tener en cuenta la cultura regenerativa. El daño que hemos hecho en el planeta es muy grande por lo que, en el sector inmobiliario, responsable del 38% de las emisiones globales de CO2, se deben tomar acciones tendentes a regenerarlo. 

De las múltiples e interesantes ponencias, a las que podéis tener acceso a través del siguiente vídeo, a modo de resumen, os hago llegar lo que me ha parecido más novedoso e interesante.

Modelos colaborativos

La vivienda debe dar respuesta a las 3 grandes crisis que vivimos: social, ecológica y económica. Para ello, están empezando a surgir en España modelos con una clara tendencia a “usar” en lugar de a “tener” como, el cohousing , el coliving,  el ‘built to rent’, entre otros.

Se trata de edificar buscando soluciones para la gente, para el planeta y, lógicamente, para obtener un beneficio para el inversor. La TRIPLE P, tal y como rezan los organizadores de las Jornadas: People, Planet, Profit.

Estos modelos, algunos ya implantados desde los años 60 en otros países como Dinamarca, están empezando a calar y desarrollarse actualmente en España.

El Cohousing, da respuesta a la dificultad que tienen muchas familias para acceder a una casa por el sistema tradicional de compra o alquiler. El funcionamiento es el de una cooperativa basada en un régimen de cesión de derecho de uso de la vivienda, no de propiedad como las cooperativas tradicionales. Este derecho a uso puede ser trasmitido o heredado. Como ejemplo en Madrid, tenemos la Cooperativa Entrepatios de la que ya hemos hablado en este blog.

Los residentes pagan una cantidad de dinero para entrar en la cooperativa (muy inferior al de una cooperativa tradicional) y participan, desde el inicio, en el diseño y desarrollo de las viviendas. Una vez construidas, los residentes pagan una renta mensual para contribuir a los gastos de servicios y suministros generales.

El Coliving nace como una extensión del trabajo cooperativo (coworking) con el objeto de agrupar comunidades específicas, habitualmente de gente joven trabajadora o estudiantes, pero también pueden ser de personas jubiladas, que comparten espacios comunes como la sala de estar, comedores, biblioteca, etc, de manera que se potencien las relaciones y las experiencias de los inquilinos que ocuparan el edifico, por un periodo de tiempo determinado, mediante el pago de un alquiler.

El Built to rent es la construcción de viviendas nuevas para dedicarlas de manera exclusiva al mercado del alquiler. Ante la falta de rentabilidad en inversiones alternativas, este tipo de inversiones inmobiliarias, está extendiéndose cada vez más en España. Además, al edificar con criterios de sostenibilidad y consumo de energía casi nula, podría llegar a incluir en el precio del alquiler los consumos de agua y energía de sus inquilinos.

Incorporación de la economía circular

Es claro que el Sector inmobiliario está cambiando, y lo que empieza a despuntar es la inversión del impacto.

Si antes, a la hora de invertir, lo primordial era la infraestructura, ahora lo principal debe ser generar ecosistemas económicos, bajo el sistema de economía circular con inversiones responsables y colectivas de compromiso a largo plazo donde se encuentre el precio verdadero, no el especulativo, en el que el productor, distribuidor y consumidor obtengan el justo y equitativo beneficio.

El diseño de la nueva arquitectura tiene que lograr un impacto positivo en el planeta a través de los nuevos materiales que consiguen. Por ejemplo, cambiar los plásticos por cáñamo, fabricar aislantes con fibra de algodón de vaqueros reciclados o utilizar la paja de arroz. Además, esta nueva arquitectura, podría incluir como requisito en el diseño, a los futuros vecinos, para así lograr comunidades afines.

También se abordó el cómo se deben aplicar los criterios de circularidad en el sector de la construcción.

Respecto a este punto, me gustó la idea de que la EC (economía circular) implicaría que los residuos no deberían tener cabida en el sector de la construcción. Todo material se debería tratar como un activo de calidad y por lo tanto como un residuo de valor material elevado. Es decir, se deben revalorizar los residuos.

En este aspecto todavía queda mucho por hacer desde el punto de vista normativo. De momento, y en el marco político europeo se cuenta con la Directiva de gestión de residuos y con el Plan de acción de la economía circular.

Para obtener resultados de EC en el sector de la construcción, debemos tener indicadores fiables en el ACV (análisis del ciclo de vida) de los edificios que debe ser dinámico para poder medir, entre otros, la  huella de carbono desde la construcción hasta la demolición de todos y cada uno de los componentes del edifico.

Por ello, el siguiente reto es monitorizar los edificios y saber cómo se comportan.

La importancia de la monitorización

Como hemos dicho en otras ocasiones, recordando la frase del físico y matemático británico Willian T. Kelvin “Lo que no se mide, no se puede mejorar” por ello, es fundamental conocer que existen en el mercado sistemas para monitorizar en tiempo real nuestras viviendas. Entre estos sistemas, se citaron en las jornadas los que median los siguientes elementos:

  • La calidad del aire interior : CO2, humedad, temperatura, contaminación química, etc. Aparatos que tratan de encontrar la relación directa entre el medio en el que habitamos y nuestra salud.
  • El consumo de agua en la vivienda de cada usuario que puede visualizar, de manera personalizada sus consumos diarios en un pequeño display, lo que ha demostrado que contribuye muy eficazmente a concienciarse y modificar, de forma voluntaria, los métodos de conducta.
  • El consumo de energía eléctrica. Se trata de sistemas que pueden reconocer y medir el consumo de energía, no sólo de la iluminación, sino de cada uno de los electrodomésticos y aparatos conectados a la red.

Implicación de la ciudadanía

Pero todo esto se debe basar en la educación y concienciación de los ciudadanos.

Otro aspecto interesante que se abordó también en estas jornadas es ¿Cómo introducir el apoyo mutuo y la cultura de los ciudadanos en la vivienda?

Las viviendas son un hábitat, no sólo de personas, sino de las relaciones entre ellas. La soledad no deseada en los núcleos urbanos va aparejada de la aparición de diversos trastornos de salud como la obesidad, hipertensión, depresión, etc.

El espacio físico condiciona la relación entre las personas, por ello el diseño de la arquitectura social de los edificios, tiene la intencionalidad de crear una cultura colectiva que las actuales edificaciones no propician. Tuvo que llegar una pandemia para que saliéramos a los balcones y empezáramos a conocer a nuestros vecinos. La arquitectura tendría que recobrar la “cultura de escalera” con patios y zonas comunes que propiciaran los encuentros entre los vecinos.

Además, en estas Jornadas se abordaron otros muchos temas como el de afrontar el proceso de la descarbonización en el sector de la construcción., y tuvieron lugar diversas actividades como la de construir la casa ideal con piezas de Lego.

Desde este blog, valoramos muy positivamente la iniciativa que, con independencia del aspecto comercial que este tipo de eventos conlleva, logra que la arquitectura se convierta en un instrumento vehicular que va generando conocimiento y cultura eco-social en nuestra sociedad.

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