Linóleo, el reemplazo natural y biodegradable de la madera para interiores

Publicado el 25 junio 2019

La creciente preocupación por la preservación del medio ambiente se traduce, entre otras muchas cosas, en el empleo de una batería de materiales no explorados hasta la fecha, o rescatados del ostracismo, para la construcción de espacios y viviendas sostenibles.

Hace un tiempo os hablábamos de uno de los materiales naturales por excelencia cuando pensamos en pavimentar nuestro hogar: la madera. En concreto, os explicamos los múltiples usos de los tableros de madera OSB en una vivienda.

Sin embargo, existe otro material se ha vuelto a poner de moda entre los arquitectos especializados en sostenibilidad y que podría ser una alternativa a la madera si se busca un efecto similar y no se quiere levantar el suelo anterior, ya que es también sostenible. Se trata del linóleo.

¿Qué es el linóleo?

El linóleo es un componente sostenible y biodegradable fabricado con materias primas de origen vegetal como el aceite de linaza, piedra molida, corcho o resina. Esta mezcla se une al yute, fibra textil procedente de la corteza de una planta tropical, y se adhiere al suelo.

El resultado es una tela fuerte e impermeable que aumenta su resistencia con el paso de los años, gracias a la oxidación del ácido linoleico. Además, este revestimiento puede ser pigmentado de diversas formas, por lo que se adecúa a todo tipo de espacios a nivel cromático.

Durante las primeras décadas del siglo XX, los suelos de linóleo eran los más populares en países como Estados Unidos e Inglaterra, pero la llegada de materiales como el vinilo disminuyó su uso.

Características de los suelos de linóleo

  1. Resistente. Existen diversos tipos de grosor y espesor, que fluctúa entre los dos y los cuatro milímetros. El endurecimiento constante del material provoca su alta resistencia, por lo que es adecuado para todo tipo de suelos y espacios, pues soporta muy bien rasguños y golpes. Es, además, muy resistente a la humedad.
  2. Biodegradable. Esta formado prácticamente en su totalidad por materiales naturales. Lo único que podría no ser de origen vegetal es el adhesivo con el que se une al suelo.
  3. Hipoalergénico. Es antiestático, repele los ácaros y la suciedad. Es un material que se limpia con suma facilidad.
  4. Sencilla instalación. El linóleo se presenta en rollos o piezas más pequeñas y se adhiere al suelo mediante colas con base acuosa, respetuosas con el medio ambiente. Para crear diseños de cualquier tipo con este material basta con cortar las piezas o los rollos según el gusto del inquilino.
  5. Reduce la contaminación acústica. Es un material que, debido a su grosor y componentes, proporciona amortiguación acústica.
  6. Retardante frente al fuego. Las materias primas que forman el linóleo tienen propiedades que retrasan la acción del fuego sobre el material.

Gracias a esta nueva ola que trae de vuelta el linóleo a las obras arquitectónicas actuales, los fabricantes están adecuando este material al siglo XXI. Nuevos pigmentos, diseños, formatos y medidas para convertir este material en una de las opciones predilectas de pavimentación.

Y vosotros, ¿utilizaríais el linóleo en los suelos de vuestras viviendas?

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