¿Pueden ser los contenedores marítimos viviendas sostenibles?

Publicado el 13 noviembre 2018

El pasado abril, publicamos un post sobre un proyecto de la construcción de una vivienda a partir de contenedores marítimos, destacando en el mismo la cualidad de reutilización del contenedor como eje fundamental para calificar esta construcción como sostenible.

Hoy, queremos profundizar más sobre este concepto constructivo que fue patentado en 1989 por Philip C. Clark y posteriormente bautizado como “Cargotecture” por Joel Egan, por lo que nos hemos lanzado a las redes para encontrar las ventajas e inconvenientes de este tipo de construcciones de modo que podáis disponer de la información necesaria.

En primer lugar, me gustaría precisar que solo me referiré a aquellos contenedores marítimos que han tenido una vida útil para transporte de mercancías y que se encuentran apilados en depósitos, bien porque su retorno al punto de origen es más costoso que el propio contenedor, o bien porque no tengan un retorno asegurado ya que el país donde se encuentran almacenados importa muchas más mercancías de las que exporta.

Así, aunque conocemos construcciones realizadas con contenedores nuevos, estos pierden para nosotros la principal característica que los haría sostenibles, la reutilización, y por ello, quedarían fuera del entorno de nuestro blog.

De igual forma, de entre todos los tipos de contenedores existentes,  me referiré, tan sólo, a los que se están destinando al uso de viviendas:

  • Container de 20 pies: 6 metros de largo x 2,44 metros de ancho y 2, 90 metros de alto
  • Container de 40 pies: 12 metros de largo x 2,44 metros de ancho y 2, 90 metros de alto.

Aunque a nosotros lo que nos interesa de esta fórmula constructiva es su sostenibilidad, en la mayoría de los casos es el coste el que decide al usuario por este tipo de vivienda. Así hemos encontrado catálogos de casas unifamiliares que van desde 15.000€, para una vivienda de 30m2, hasta 74.000€ para una de 150m2, lógicamente sin tener en cuenta los costes derivados del asentamiento ni del propio terreno.

La ventaja principal de los contenedores es que están diseñados para ser resistentes a las inclemencias del clima, al agua, al fuego (con pinturas exteriores ignífugas), a los huracanes, a las inundaciones e incluso a los terremotos. Además, sus aristas (postes y perfiles esquineros) son la estructura principal que permite que al apilarse toda la fuerza (carga) vertical se transfiera a través de estos perfiles liberando, así, la envolvente lo que confiere al sistema una gran robustez.

Pero, la polémica surge cuando nos hacemos la pregunta ¿son realmente sostenibles estas construcciones?  ¿Se puede denominar a este tipo de construcción verde o ecológica? Y lo cierto es que hemos encontrado muchas opiniones a favor, pero también en contra. Destacamos de ellas, las que han llamado nuestra atención:

A favor:
  • Su reutilización. Inversión del ciclo de vida al pasar de ser basura (cementerio de contenedores) a un nuevo elemento constructivo. Además, este hecho, evitará la posibilidad de volver a la fundición para reconvertirse en acero puro lo que, según Marc Levinson, reduce en más de 5.000 Kg las emisiones de CO2 por cada contenedor reutilizado.
  • La cimentación sobre la que se asientan puede ser leve, e incluso prefabricada, lo que reduce al mínimo su impacto ambiental o huella ecológica.
  • Facilidad para realizar diseños bioclimáticos optimizando su ubicación y orientación.
  • El tipo de acero “Corten” con el que están fabricados le confiere una mayor durabilidad ya que este tipo de acero crea una película (pátina) de óxido impermeable al agua que impide la oxidación hacía el interior de la pieza.
En contra:
  • La gran conductividad térmica de la chapa plegada con la que está fabricado nos obliga a realizar dentro del contenedor una caja, lo que se denomina “box in box”, para poder introducir los materiales aislantes e instalaciones necesarias para crear un espacio habitable
  • No obstante, el argumento a favor citado anteriormente, hay que decir que el acero Corten no está a prueba de herrumbre ya que, en determinados entornos, es posible que la pátina protectora no se estabilice y llegue a corroerse (como ocurrió con el Omni Coliseum, construido en 1972 en Atlanta que finalmente tuvo que ser demolido). Para evitar esto, los contenedores se pintan con pinturas anticorrosivas, que en ocasiones pueden contener como base plomo u otros productos químicos nocivos.
  • Las maderas que se suelen colocar en el fondo del contenedor pueden estar impregnadas con plaguicidas peligrosos como el arsénico y el cromo.

En definitiva, podríamos concluir que la utilización de los contenedores marítimos para vivienda reúne las premisas básicas de la sostenibilidad (las famosas tres erres: reducir, reciclar y reutilizar) y contribuye, de forma eficaz, a la creación de una arquitectura sostenible asequible al consumidor.

No obstante, el grado de eficiencia energética de la vivienda, así como su durabilidad y salubridad, dependerá tanto de los trabajos preliminares de rascado de pinturas y eliminación de maderas tratadas, como de los posteriores de aislamiento, instalaciones y mantenimiento del contenedor.

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