Santa Cruz de Tenerife recupera dos iconos: rehabilitación integral de la Fábrica de Tabacos y el Cinema Victoria

Publicado el 17 agosto 2026

Rehabilitar no consiste solo en conservar una fachada. Consiste en recuperar identidad urbana, extender la vida útil de lo construido y convertir un patrimonio en desuso en un lugar activo, útil y visitable. En Santa Cruz de Tenerife, la rehabilitación de Estudio FADG de la Fábrica de Tabacos y el Cinema Victoria sintetiza esa idea con claridad: devolver a la ciudad dos edificios de 1923 y 1945 que llevaban alrededor de 50 años cerrados, y hacerlo desde una lógica de reutilización y restauración profunda.

Imagen: Flavio Dorta.

El proyecto, premiado en los Premios Arquitectura 2025 del CSCAE en la categoría Rehabilitación, pone el foco en una cuestión muy actual: la sostenibilidad del entorno construido pasa, en gran medida, por conservar lo valioso, reforzar lo que funciona y adaptar los usos sin borrar la memoria del lugar.

Más allá de la protección formal: conservar lo que aporta valor

Uno de los puntos más significativos del caso es su punto de partida. La Fábrica de Tabacos contaba con una protección ambiental centrada en algunos elementos de fachada, y el Cinema Victoria no tenía catalogación. Aun así, la estrategia del estudio fue más ambiciosa: no reducir la conservación a lo mínimo exigido, sino identificar y reutilizar componentes y espacios que construyen la identidad del conjunto.

Ese enfoque se aprecia en decisiones concretas que marcan la calidad de una rehabilitación:

  • Restauración de fachadas con especial atención a molduras, capiteles y cornisas, realzadas con criterios cromáticos y pinturas al silicato en tonos neutros.
  • Recuperación de carpinterías de acero laminado de diseño industrial, restauradas in situ, con sustitución completa de vidrios e incorporación de nuevos vidrios interiores de altas prestaciones térmicas.
  • Reutilización de los letreros históricos VICTORIA y Cinema Victoria, que restituyen la imagen original del conjunto.
  • Conservación de elementos interiores de valor, aunque no estuvieran protegidos, como cerrajería de fundición, carpinterías de madera y molduras.

Aquí, reutilizar se convierte en una forma de diseño: lo existente no se disimula, se trabaja y se pone en valor.

Atrio, estructura y cine: tres operaciones que sostienen el proyecto

La antigua fábrica disponía de un atrio central que actuaba como distribuidor y entrada de luz. La intervención recupera esa condición y devuelve al atrio su papel articulador, reforzándolo como infraestructura de luz natural. En este ámbito se conservaron piezas clave, como la escalera de fundición y carpinterías de madera, además de barandillas remachadas de inspiración art decó. El resultado es relevante porque cuando se recuperan los espacios que organizan el edificio, se recupera también su continuidad y su experiencia.

Imagen: Flavio Dorta.

Rehabilitar también implica tomar decisiones complejas cuando el edificio necesita adaptarse. La Fábrica de Tabacos contaba con muros de mampostería de gran espesor y forjados de hormigón con losas macizas y vigas de cuelgue con poco armado. En la planta baja, el proyecto requería eliminar muros en torno al atrio y resolver la transición entre los dos inmuebles. La respuesta fue una intervención estructural de alta exigencia, con vigas de 10,5 metros de luz ejecutadas mediante dobles perfiles HEB-550, manteniendo las plantas superiores en su estado original. Es una rehabilitación contemporánea bien entendida: transformar donde hace falta, conservar donde aporta valor y hacerlo con rigor técnico.

En el Cinema Victoria, una decisión concentra gran parte de la carga patrimonial del conjunto: conservar el muro curvo de la sala de proyecciones, construido con sillería de toba volcánica roja. Este elemento preserva un fragmento material del edificio, mantiene viva la historia del lugar y aporta carácter al nuevo uso. La rehabilitación muestra así que la identidad también se sostiene en piezas singulares, en geometrías y texturas que mantienen el relato sin necesidad de gestos grandilocuentes.

Un uso que respeta el edificio y un añadido resuelto con discreción

El proyecto asume una posición poco habitual en intervenciones comerciales: el edificio no se adapta al uso, el uso se adapta al edificio. Esta decisión implica renunciar a ciertas comodidades y soluciones estándar, pero a cambio consigue que la singularidad espacial se mantenga y se convierta en valor añadido. Además, el nuevo uso garantiza un objetivo esencial de la rehabilitación sostenible: actividad y mantenimiento en el tiempo. Un edificio que vuelve a usarse vuelve a cuidarse.


En paralelo, el único volumen incorporado responde a una exigencia normativa: una escalera de evacuación ejecutada con perfiles tubulares de acero. Su presencia se controla con una piel semitransparente a modo de velo, que reduce impacto visual y evita competir con la fachada histórica, estableciendo una relación de armonía entre lo existente y lo nuevo.

Rehabilitar como inversión urbana

La rehabilitación de la Fábrica de Tabacos y el Cinema Victoria confirma una idea cada vez más central en arquitectura sostenible: reutilizar es una forma directa de descarbonización urbana, y además permite preservar identidad, activar barrios y recuperar espacios que parecían perdidos. Cuando una intervención se apoya en criterio patrimonial, precisión constructiva, mejora de prestaciones y un uso capaz de sostener el edificio, la rehabilitación se convierte en lo que realmente es: una inversión urbana de largo plazo.

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