Valencia contará con una urbanización sostenible y ecológica

Publicado el 5 noviembre 2020

Cada vez son más los ejemplos que encontramos en las instituciones de una apuesta por la arquitectura sostenible y la obtención de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030. Uno de ellos es Quart de Poblet (Valencia), que se ha propuesto ser una ciudad pionera en cuestión de sostenibilidad. El Proyecto de Adecuación Urbanística Molí d´Animeta es un gran paso en el camino de adecuar los edificios de viviendas y espacios comunes a la salud de los vecinos y vecinas poniendo por delante el cuidado del medio ambiente.

Una urbanización sostenible encarada al futuro

La urbanización valenciana Molí d’Animeta, que ya se encuentra en el epicentro de su proceso de construcción, cuenta con 269.218,82 m2 que serán ocupados por edificaciones de viviendas, servicios urbanos, jardines y huertos sostenibles.

El proyecto cuenta con un estudio previo de las necesidades para minimizar la contaminación durante el proceso de construcción. De este modo se cuenta con proveedores locales, reduciendo las emisiones provocadas por el transporte de materiales y promoviendo la economía circular. Se apuesta también por la reutilización de materiales, como los procedentes de obras, demoliciones o excavaciones.

También se realizará la restauración de la red de acequias de la zona siguiendo un modelo de construcción verde. Esta restauración se realizará pensando en reforzar su atractivo y apoyándola en los nuevos recorridos biosaludables que pondrán en valor el patrimonio hidráulico del municipio, considerado Bien de Interés Cultural (BIC).

Un proyecto global de desarrollo sostenible

Se trata de un proyecto global en el que no solo se consideran los edificios como objetivo de construcción sostenible, sino que se busca de forma global crear un espacio habitable que aporte opciones de ocio y convivencia ciudadana saludables y respetuosos con el medio ambiente.

Cuenta con un sistema urbano de drenaje sostenible (SUDS), de esta forma el agua discurre hasta ser recogida y transportada para su reutilización en el medio. Se creará un jardín de lluvia diseñado para captar, filtrar y laminar el agua que se obtenga de la lluvia. Unos pozos de rebose recogerán el exceso de agua enviándolo a la red de drenaje. Un sistema de jardines y acequias se verán beneficiados recibiendo la escorrentía y reduciendo el volumen de agua.

Las zonas de aparcamiento se aprovecharán de este sistema de drenaje, contando con adoquines permeables que permiten la captación, filtración y laminación del agua de lluvia.

Las zonas urbanas contarán con mobiliario construido con materiales reciclados o reciclables. La iluminación contará con tecnología LED que podrá ser programada con hasta cinco escalones de potencia, con lo que se podrá adaptar a las necesidades y ahorrar energía.

Las carreteras no se quedan atrás en materia de sostenibilidad y contarán con un asfalto fonoabsorbente, ayudando a disminuir la contaminación acústica producida por el tráfico rodado.

La movilidad también se ha incorporado en cuenta en el plan urbanístico. Se promoverán los medios de transporte saludables, con una red de carriles bici, aparcamientos disuasorios y el fomento de uso del metro. Contará también con puntos de recarga para vehículos eléctricos en la vía pública.

La Comunidad Valenciana apuesta cada vez más por promover los Objetivos de Desarrollo Sostenible, después de haber sido reconocida por la ONU el pasado mes de julio como Ciudad Sostenible e Inteligente, avanza en materia de construcción sostenible con paso firme en otros ayuntamientos de la comunidad.

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