Medusas: ¿la oportunidad energética del futuro?

Publicado el 17 octubre 2022

La naturaleza es la gran proveedora de energías renovables, y en esta publicación ya hemos tratado las apuestas más avanzadas y conocidas en la actualidad como la geotermia, la aerotermia, la fotovoltaica o la biomasa. Pero también existen otras formas más disruptivas y menos experimentadas, como la que hoy tratamos: las medusas y su potencial generación de energía limpia. La oportunidad de obtener energía cada vez más verde, renovable, 100% ecológica y sin externalidades negativas es un reto global, positivo para todos, y las medusas podrían ser la solución.

Origen y técnica

Las medusas, esos animales molestos y extraños que invaden nuestras playas cada año, pueden ser la llave para una nueva forma de generación de energía limpia. En primer lugar, debemos saber que la medusa necesita oxígeno y nutrientes para sobrevivir. ¿Cómo los obtiene? A través de unas algas simbióticas que acoge en sus tentáculos llamadas zooxantelas, de color entre verdoso y marrón. La medusa estira sus tentáculos en el agua para permitir que estas algas realicen la fotosíntesis y, casi como si de un alquiler se tratara, estas le dan parte de los nutrientes y el oxígeno que obtienen del sol. De este modo, por ejemplo, una determinada especie de medusas (la Aequorea victoria) produce energía para volverse luminiscente y así ahuyentar a sus depredadores.

El principal objetivo de las investigaciones sobre esta técnica experimental, denominada biosolar, se basa en obtener células viscosas similares a las de las medusas que permitan aprovechar la energía solar sin utilizar ningún material no orgánico. Replicando su forma de adquirir y transformar la energía, las necesidades de suministro energético podrían quedar cubiertas.

Paso de problema a solución

En la actualidad aún se está en las primeras fases de desarrollo de este proyecto. Sin embargo, no solo es positivo desde el punto de vista del avance científico y la sostenibilidad de nuestra sociedad; también permitiría dar una nueva vida, una nueva razón de ser a estos animales, las medusas, que muchos gobiernos ya consideran como plagas en sus costas. De repente, la posibilidad de tener bancos de medusas pasaría de ser un problema a una ventaja estratégica en la transición energética.

El nuevo cambio de paradigma de las medusas abriría un importante debate, ya que la explotación de los suministros limpios que puedan otorgar las medusas puede dar lugar a criaderos y granjas que expriman sus capacidades al máximo, dando lugar a una controversia ética sobre la política y utilización de los animales por los seres humanos.

Extensión a otros animales

Lo más atractivo de las diferentes investigaciones en el campo biosolar, especialmente las realizadas por la Universidad de Tennessee, es su gran potencial, ya que esta técnica de obtención de energía podría ser replicable en otros animales al margen de las medusas. Vegetales, bacterias, algas y cualquier ser vivo con la capacidad de hacer la fotosíntesis puede ser susceptible de transformarse en un productor de energía biosolar.

Los estudios del bioquímico Barry Bruce, un referente en investigaciones en torno a la tecnología biosolar, afirman estar en fases preliminares, en una forma barata, asequible y tecnológicamente eficiente de hacer funcional la energía biosolar. En concreto, busca crear pequeños paneles solares, producidos mediante una pasta gruesa de clorofila, que pudieran ayudar a cargar dispositivos que requieran poca energía.

La ciencia avanza y, en este caso, no puede ser más positivo la posible producción de energía mediante esta técnica. Aunque marginal, podría ayudar reducir, poco a poco, el suministro a través de fuentes de energía no renovables.

El aprovechamiento del proceso que tienen las medusas podría suponer un antes y un después en la generación de energía totalmente limpia. Una vez logre establecerse una eficiencia mínima en la recolección y transformación de la energía biosolar, la sostenibilidad de esta nueva fuente sería total. Sería un gran paso hacia la independencia energética de las fuentes no renovables.

No sabemos cómo esta fuente de energía podrá en el futuro establecerse en el diseño arquitectónico, pero sin duda es una magnífica noticia encontrar otra fuente de energía limpia que nos conduzca a una edificación plenamente sostenible.

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