El polipropileno, una alternativa al plástico tradicional

Publicado el 9 junio 2022

Al año en el mundo se producen en torno a 350 millones de toneladas de plásticos. El 90% de esa producción proviene de combustibles fósiles, que tarda unos 450 años en descomponerse. Es cierto que la mayoría del uso del plástico se dedica al empaquetado y manufacturado, pero está presente en prácticamente cualquier aspecto de nuestra vida, incluida la construcción. Precisamente por esa omnipresencialidad de los plásticos es importante conocer los tipos que existen y sus posibilidades ecológicas. Hoy trataremos el polipropileno, un material reutilizable y reciclable que es la mejor alternativa plástica a los que tradicionalmente provienen de combustibles fósiles.

Símbolo del reciclaje del polipropileno

Plástico

El impacto del plástico en las condiciones medioambientales de nuestro planeta es muy grande: Un estudio elaborado por el Center for International Environmental Law (CIEL) estima que, en 2019, la polución resultante de la producción global de plásticos y su posterior incineración sería igual a las emisiones de 189 centrales eléctricas a carbón. Más allá de la contaminación aérea, los plásticos están, poco a poco, invadiendo los mares, de forma que, según datos de la ONU, en el año 2050 habrá más plásticos que peces en los océanos.

En términos productivos China es el mayor productor de plástico del mundo, mientras que España es el cuarto mayor fabricante de plásticos de la Unión Europea. De la producción europea, según datos de Greenpeace, solo el 30% se recicla. Es un problema global que, a corto plazo y debido a la excesiva dependencia que tenemos del plástico, tiene difícil arreglo. Sin embargo, existen alternativas a los plásticos tradicionales que podrían ser la llave para compaginar una sociedad basada en las 3 erres y el desarrollo económico: el polipropileno.

Características

El polipropileno es un termoplástico que nace de la polimerización del propileno y se extendió su producción en los años 80. Si bien es un subproducto de combustibles fósiles, tiene una diferencia clave con respecto a los plásticos tradicionales: casi en su totalidad puede reciclarse. Por lo tanto, mientras que el ciclo de vida de un plástico tradicional tarda 450 años, el polipropileno puede reciclarse y alargar su vida infinitamente gracias a la circularidad que le caracteriza.

Más allá de las posibilidades de establecer una economía circular en torno al polipropileno, este material tiene algunas ventajas:

  • Es un componente de baja densidad, por lo que es muy útil como materia prima de productos que requieran ligereza.
  • Buen aislante. Tanto por sus características térmicas como barrera al agua, en especial al vapor, evidencian al polipropileno como un gran aislante e impermeabilizante.
  • Maleable. Se trata de un material muy fácil de moldear, así como versátil y elástico, lo que le otorga una gran adaptabilidad.
  • A pesar de ser muy elástico, también es tremendamente rígido y resistente a impactos, por lo que es muy utilizado como material constructivo.

Usos constructivos

La utilización de materiales sostenibles para la construcción como el polipropileno es muy amplia, pero se basa en tres ejes principales:

  • Fibras de polipropileno. La rigidez del material es la razón por la que las fibras son tan utilizadas en la edificación, ya que es un producto especialmente diseñado para reducir fisuras y grietas. Es un complemento de refuerzo en pisos industriales, pavimento, premoldeados, playones, pisos de hormigón, alisados e impresos, losas, postes, etc.
  • Polipropileno en planchas. En este caso, el polipropileno suele ir en forma celular y se utiliza, por ejemplo, como recubrimiento gracias a su baja rugosidad. Esta característica también facilita que se hagan sidegrafías o se adhieran vinilos.
  • Tuberías. Las tuberías son un elemento constructivo imprescindible, y las tuberías de polipropileno son las mejores en las estructuras contraincendios gracias a su alta resistencia a la temperatura. También para las redes de evacuación y saneamiento el polipropileno es la mejor opción: según la ONU es el único plástico recomendado para estar en contacto con alimentos. Por lo tanto, las tuberías fabricadas con este componente son las mejores no solo para el medio ambiente, también para la salud.

No obstante, no hay que olvidar que se trata de un material que, si se somete a muy altas temperaturas, o se funde, genera partículas y gases tóxicos perjudiciales para nuestra piel, ojos y sistema respiratorio.

Como sabéis, nuestra propuesta es siempre utilizar materiales de origen natural para evitar el mayor impacto y huella ambiental posible. Sin embargo, en construcción, seguimos usando una cantidad ingente de plásticos y residuos contaminantes. Por ese motivo, la alternativa del polipropileno es una opción que debemos considerar a medio y corto plazo.

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