Una escuela eficiente y sostenible en Vitoria

Publicado el 20 abril 2018

En anteriores posts del blog os hablamos de diferentes proyectos que han sido reconocidos con el estándar internacional de eficiencia energética Passivhaus, como El primer edificio Passivhaus en España y La primera certificación Passivhaus XXL en España.

Hoy os traemos un edificio completamente diferente, y es que el colegio Carmelitas-Sagrado Corazón Ikastetxea de Vitoria ha impulsado la rehabilitación de sus instalaciones bajo los criterios Passivhaus. Este centro de 14.000 metros cuadrados de superficie y 1.350 alumnos sigue el modelo denominado Passivschool, un proyecto en el que llevan varios años trabajando. Desde el centro apuntan que esperan “convertir Carmelitas en un Passivschool con los espacios más adecuados para el mejor aprendizaje”, asumiendo “una responsabilidad con el medio ambiente y las generaciones futuras coherente con la formación” que aportan a su alumnado.

El centro realiza visitas guiadas para que los estudiantes puedan conocer de primera mano las peculiaridades de las nuevas instalaciones adaptadas a los estándares Passivhaus, que permiten reducir en un 75% las necesidades de calefacción y refrigeración. Durante la visita, los jóvenes también pueden ver los recuperadores de calor y comprobar así que la sostenibilidad es la base del colegio al que acuden cada día.

La rehabilitación de las instalaciones comenzó hace cuatro años y fue motivado por un grave problema de fugas de calor, además de que algunos de los inmuebles que integraban el colegio tenían más de 70 años. La prueba piloto se hizo en la planta baja del pabellón central, de la que se obtuvieron buenos resultados. Esto propició que se extendiera la reforma a todas las instalaciones.

La dirección del centro destaca que para la reforma se centraron principalmente en tres aspectos:

  • La flexibilidad en la distribución de los espacios. Ejemplo de ello es la segunda planta, donde se ubican seis clases de educación primaria comunicadas entre sí por tabiques que pueden desplegarse y permitir la unión de las seis aulas formando un único espacio.
  • Un nivel de oxígeno óptimo. Este factor incide en el desarrollo de los alumnos y de las personas relacionadas con el lugar como son el profesorado y, de manera indirecta, los padres y madres.
  • Una temperatura agradable. Según diferentes estudios de neurociencia, el desarrollo intelectual de los alumnos está íntimamente relacionado con una temperatura agradable regulada mediante termostatos, espacios luminosos protegidos de la luz solar y la eliminación del ruido procedente del exterior.

El proyecto de rehabilitación del colegio se ha realizado sobre alrededor del 40% de la zona cubierta, con una inversión de 500 euros por metro cuadrado. Este dinero se recuperará, en principio, gracias al ahorro energético, que según las estimaciones realizadas sobre las instalaciones llegará a alcanzar el 85 %.

Desde la Plataforma de Edificación Passivhaus (PEP) califican el proyecto del colegio como “excepcional” en el mundo educativo. Además, según el PEP, la rehabilitación Passivhaus de un edificio de estas dimensiones equivale a la plantación de 9.000 árboles.

Esperamos que este post haya servido de inspiración para futuros proyectos y cada vez más colegios se animen a hacer reformas donde el principal objetivo sea la eficiencia energética, para así poder educar en un ambiente donde aprendan la importancia de la sostenibilidad. Porque, como apuntan desde este centro “educa lo que haces”.

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