Virginia del Barco: “Piensa global, actúa local”. Ese es el espíritu que intentamos transmitir a cada uno de nuestros clientes

Publicado el 14 marzo 2022

La elección de los materiales es, sin lugar a duda, uno de los pilares en los que se fundamenta la arquitectura sostenible. Cuando descubrimos la utilización del cáñamo que el estudio de arquitectura, Ideoarquitectura, había realizado en un proyecto en Mallorca, nos pusimos en contacto con su fundadora, Virginia del Barco, que resultó ser una gran defensora de los materiales naturales y tradicionales, rechazando imitaciones, así como de la utilización de los recursos locales en sus proyectos y que, amablemente, nos concedió esta entrevista.

Entrevista

Isabel Fernández: ¿Cómo y cuándo nace Ideoarquitectura?

Virginia del Barco: Cuando acabé la carrera, lo único que tenía claro es que ese era el mejor momento para arriesgar. No tenía compromisos así que comencé a darme a conocer en Madrid visitando potenciales clientes en el campo de la rehabilitación de edificios. Sabía más de construcción que lo que se espera de un arquitecto recién titulado porque durante la carrera, me colaba en las obras de rehabilitación y de nueva planta que veía en Madrid.

Cuando comencé no había redes sociales, y fui la primera arquitecta que hizo una página web en España. Nadie creía que fuera a funcionar. Colgué los proyectos de la carrera como carta de presentación. Maquetas, dibujos, infografías… Y entonces fue cuando comenzaron los encargos. Muchos. Fue una enorme sorpresa. Vivienda, interiorismo, rehabilitación. A los dos o tres años de trabajar sin parar, me di cuenta de que ya tenía los cimientos de algo.

I.F.: Os hemos conocido a través de vuestro proyecto de Rehabilitación de Can Monges en donde habéis utilizado el cáñamo, un material muy inusual para los zócalos. ¿Cómo surgió la elección de este material?

V.B.: Tengo la suerte de tener clientes que apuestan por este tipo de arquitectura y la casa tenía que cumplir con criterios de bioconstrucción.

Me dediqué a leer sobre materiales alternativos. Estuvimos barajando la posidonia como aislante térmico. Es un material autóctono de Ibiza y Formentera. Pero, buceando en plataformas como la vuestra, encontré el cáñamo. Aprendí que además de sus cualidades como aislamiento térmico en tableros de cubierta, era perfecto para acabar con la humedad del terreno. Investigué más. Hablé con los pocos fabricantes que encontré en España. Me explicaron que los ladrillos de cáñamo absorben la humedad y la transmiten al ambiente interior. Solo hay que poner entre el pavimento y la primera hilada del zócalo una cal especial para evitar que el salitre suba y manche el tabique. Por fin encontré un material que sustituyera al trasdosado de pladur con rejillas.

Me di cuenta también de que por su alta densidad también sería idóneo como aislamiento acústico entre dormitorios.

¡En un solo material conseguía tres cualidades que necesitaba para el proyecto!

No encontré inconveniente, tampoco vi riesgos. Finalmente me convencí de que sería una opción perfecta, y conseguí que los clientes tomaran el riesgo.  Hoy seis meses después de terminada esa fase de la obra, y con un ritmo frenético de lluvias en Mallorca, no hay una solo mancha de humedad.

I.F.: ¿Qué otros materiales habéis utilizado?

V.B.: La idea es recursos locales y reutilización. Bajo estas premisas hemos prescrito bovedillas cerámicas de barro tradicional de la isla en forjados, paramentos de la chimenea, e incluso en los apliques de luz. También hemos usado madera pino norte para las nuevas carpinterías. Y fundamentalmente, hemos proyectado revocos a la cal ecológicos tanto para paredes, que es lo habitual, pero también en techos y suelos. La cal es un material que vuelve con fuerza. En Madrid ya veo a constructores interesados en esta técnica milenaria y en los últimos 50 años olvidada.

También hemos reutilizado el escombro para macizar muros de fachada, el marés sobrante para hacer los muebles de la cocina, y los baldosines cerámicos amarillos del pavimento de planta primera como revestimiento de los dinteles de los nuevos huecos en fachada.

I.F.: ¿Qué tipo de materiales soléis descartar en vuestros proyectos?

V.B.: Todos aquellos que son artificiales. Es decir, las tablas de porcelánico que imitan la madera, los alicatados que son plásticos, las encimeras de grandes dimensiones que imitan el mármol y que ahora son tendencia. A veces, los clientes vienen al estudio sugiriendo utilizarlos. 

Creen conseguir la calidez de la madera o el poderío del mármol, pero con las ventajas de mantenimiento y limpieza de los cerámicos. No es así. Y no lo acepto. Cuando pones juntas una pieza de mármol y otra de porcelánico de imitación, es más sencillo convencer al cliente de que la veta, el brillo y el tacto de cualquier mármol emociona, y es porque responde a la verdad. Cuando estuve en Japón, me di cuenta de que allí, en cualquier espacio, por humilde que fuera, todos los materiales utilizados son naturales. Me sentí muy identificada con la manera de entender la construcción. No hay mentira ni maquillaje. Si tienes presupuesto prescribes una madera noble, si no lo tienes, una madera sencilla u otro material, pero nunca un laminado que, en realidad, es un plástico sobre viruta prensada.

Me inquieta cómo, cada vez, creemos tener un mayor nivel de vida, pensamos que somos más sofisticados y que sabemos más, y sin embargo las casas cada vez están peor hechas. Eso tiene que cambiar. 

En Europa hemos convivido demasiado tiempo con “la conciencia de lo práctico”, y vivimos en ambientes donde nada es lo que parece, con acabados artificiales, y por consecuencia, además, poco saludables, tanto física como emocionalmente. Al final, cualquier material que no sea tóxico o poco sostenible medioambientalmente, es bienvenido en mis obras. 

I.F.:  En vuestra web decís que en el proyecto habéis seguido la premisa de “piensa global, actúa local” ¿Es este el espíritu que mueve vuestros proyectos?

V.B.: Intentamos transmitir ese espíritu a cada cliente. Cada vez es más sencillo porque los medios están difundiendo bien el mensaje. Me atrevo a decir que, a los constructores y promotores, a veces, les cuesta más. Yo lo entiendo por el dinero que hay en juego. Hace cinco años hicimos una ronda por las mejores promotoras de este país, ofreciéndoles un proyecto de residencial colectiva con criterios 100% sostenibles, de uso de materiales y técnicas locales, cambio en los sistemas de climatización y ventilación, etc. Les avisábamos de que el cambio en el CTE el año 2020 iba a ser un antes y un después a la hora de proyectar. Sin embargo, la respuesta fue algo decepcionante. Estaban dispuestos a escucharnos, pero no a gastar más dinero, y por tanto cambiar la forma de construir.

Ahora ya es inevitable. Por CTE las viviendas ya casi tienen que ser “passiv haus”. Y en pocos años más, notaremos el cambio a nivel de usuario final. Verán que sus viviendas son mejores. Lo que falta ahora son más normativas, o incentivos con subvenciones para aquellos proyectos de arquitectura que se basen en la economía circular.

Me gustaría añadir que cuando se han seguido criterios de reutilización, reciclaje, y recursos locales, el constructor se contagia, y se siente orgulloso del trabajo, aunque haya significado un mayor compromiso de todos. Todos tenemos que aprender todavía mucho.

I.F.: ¿Cómo piensas que influyen los colores y los materiales utilizados en el interior de las viviendas en la salud de sus ocupantes?

V.B.: El efecto de la psicología del color y los materiales influye en la calidad de un espacio arquitectónico. Sin duda. Hay ya muchos estudios al respecto.

En mi caso, le doy mucha importancia en mis diseños al hecho de que somos parte integrante de un medio biológico, la naturaleza. Si construimos de acuerdo con sus leyes, viviremos en mayor equilibrio, porque eso significa mayor bienestar. Quiero decir, si la naturaleza está llena de color, no podemos diseñar espacios en blanco y negro, porque nos deprimimos. Nuestro medio es un medio de color. Si construimos con materiales fríos y metálicos, es casi seguro que despertará nuestra angustia. Si prescribimos materiales artificiosos, como explicaba arriba, viviremos en un ambiente impostado. ¿Quién quiere eso?

I.F.: ¿Crees que los profesionales del sector estamos realmente concienciados con la importancia de cuidar nuestro entorno?

V.B.: En un plano teórico yo diría que sí. Pero aún falta que promotores y usuarios finales vean más proyectos construidos en esta línea. Y los que hay, requieren de mayor difusión.

Si aprecio desde hace años que las empresas de materiales y tecnologías están haciendo un gran esfuerzo, fabricando solo plásticos reciclados, reciclando chatarra en sustitución del acero, convirtiendo el EPS en pinturas, y un largo etc. El cambio está siendo más rápido de lo que podemos apreciar.

Muchas Gracias Virginia, nos ha gustado mucho tu defensa de los materiales sostenibles  y el mensaje de que, aunque se requiera una mayor implicación y esfuerzo de todo un equipo, cuando se han seguido criterios de reutilización, reciclaje, y recursos locales, todos, incluido el constructor, se sienten orgullosos del trabajo realizado.

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